España cuenta con 128 embajadas repartidas por los cinco continentes, entre ellas una en la que no se presta función diplomática. Es la legación de Saná (capital de la República de Yemen), legalmente abierta pero con sus actividades suspendidas desde hace más de cuatro años debido a la guerra que se libra en este país, el más poblado de la Península Arábiga y en el que residía una pequeña colonia de españoles cuando estalló el conflicto bélico.

En febrero de 2015, el entonces Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación decidió interrumpir temporalmente la acción diplomática en la misión de Saná después de que la insurgencia liderada por los hutíes ganaran posiciones en este país de Oriente Próximo y lograra forzar la dimisión del Gobierno de Hadi y disolver el Parlamento. En ese clima de inseguridad e inestabilidad, el departamento dirigido por José Manuel García-Margallo optó por repatriar a los funcionarios españoles, como también hicieron EEUU, Reino Unido, Francia y Alemania, entre otros.

Desde entonces, la embajada española en Saná «sigue abierta pero no realiza función diplomática o consular alguna», según han confirmado a este diario fuentes de la Oficina de Información Diplomática. En una situación extraordinariamente infrecuente, la representación carece de personal español. Los dos únicos trabajadores que se encuentran actualmente en nómina son de nacionalidad yemení y realizan labores secundarias.

España mantiene abierta la legación en Yemen, pero no presta función diplomática desde febrero de 2015 debido a la guerra que vive el país

En concreto, según las citadas fuentes, los dos empleados laborales se dedican «exclusivamente» al mantenimiento y custodia tanto del edificio de la Cancillería -ubicado detrás del Hotel Hadda, en el distrito diplomático de la capital- y la residencia del embajador como de «los archivos y otros enseres». De momento, no hay fecha para que la misión vuelva a ofrecer los servicios interrumpidos hace cuatro años.

No hay motivos para pensar que ello pueda suceder ni siquiera a medio plazo. El Ministerio de Política Territorial y Función Pública dictó un real decreto el pasado 12 de abril -publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 1 de mayo- por el que acuerda la eliminación de la Agregaduría de Interior de Yemen «dada la situación del país».

«La escalada de violencia y los enfrentamientos armados y ataques militares selectivos que vienen produciéndose en la República de Yemen desde el año 2011, que llevaron a la suspensión temporal de actividades de la Embajada de España en Saná en 2015, hacen aconsejable la supresión de la Agregaduría de Interior en dicho país, ya que esta situación no está previsto que cambie a medio plazo», justifica el decreto. Invocando razones de «índole estratégica» y de «operatividad policial», el departamento que dirige en funciones Meritxell Batet ha creado por el contrario agregadurías en Georgia, República Helénica y Kenia.

Inaugurada por Moratinos en 2006

La Embajada de España en Saná se inauguró el 18 de abril de 2006, durante la etapa de Miguel Ángel Moratinos como ministro de Asuntos Exteriores. El establecimiento de una misión permanente en esta esquina de Oriente Próximo buscaba impulsar las relaciones bilaterales entre ambos países, principalmente en materia de cooperación al desarrollo y para mejorar las relaciones comerciales.

Con 2.500 kilómetros de costa repartidos entre los mares Rojo y Arábigo, Yemen producía anualmente antes de que estallara el conflicto bélico unas 240.000 toneladas de pescado, de las que a España apenas llegaba el 2 %. Durante la visita realizada en junio de 2007, la entonces ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, Elena Espinosa, firmó el plan ejecutivo del memorando de entendimiento en el ámbito pesquero que ambos países habían alcanzado tres años antes y valoró con las autoridades locales la posibilidad de establecer un puerto en la isla de Socotra (Golfo de Adén) y otro en la ciudad de Beer Ali (Mar Arábigo).

La representación española en Saná sólo cuenta con dos empleados yemeníes que se encargan de custodiar la cancillería y los archivos

De acuerdo con los últimos datos del Registro de Matrícula Consular, en Yemen residían 24 compatriotas. Cuando se suspendieron temporalmente las actividades en Saná, el Ministerio de Asuntos Exteriores informó de que la embajada se había puesto en contacto con todos los integrantes de la colonia española para comunicarles dicha decisión y recomendarles que abandonaran el país. No consta que haya empresas nacionales establecidas allí.

Antes de la interrupción de la función diplomática, la legación en la República de Yemen contaba con un jefe de misión, con dos funcionarios (la segunda jefatura y el puesto de canciller) y seis plazas ocupadas por empleados locales, de las que se han amortizado ya cuatro para «atender necesidades» en otras representaciones. Con anterioridad llegó a contar con un jefe de negociado, un operador de comunicaciones y un secretario para el titular de la embajada.

Sin embajador desde 2012

El primer embajador de España en Yemen fue Marcos Vega, a quien sucedió  Javier Hergueta Garnica cuando  el diplomático asturiano fue destinado a la legación en Finlandia. Su sucesor desembarcó en Saná tras haber pasado por las misiones de Belgrado (Serbia), La Habana (Cuba), Bruselas (Bélgica), Ciudad de Panamá (Panamá), Zagreb (Croacia), Lima (Perú), Budapest (Hungría) y La Valeta (Malta), siendo reclamado en diciembre de 2012 para ejercer como vocal asesor en el gabinete técnico de la Subsecretaría del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

En la actualidad, Hergueta Garnica es el director general de Casa Mediterráneo, consorcio público promovido por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) en colaboración de la Generalitat Valenciana y los ayuntamientos de Alicante y Benidorm para profundizar en el conocimiento de España y el resto de países mediterráneos.