El conseller de Interior, Miquel Buch, ha decidido sustituir al jefe de los Mossos d’Esquadra, Miquel Esquius, en el cargo desde que hace diez meses sustituyó a Ferran López al frente de la policía autonómica. El elegido por Buch es el actual subjefe de la Comisaría General de Información de los Mossos.  La elección de Esquius fue interpretada en su momento como una muestra de prudencia por parte del Govern, después de que se especulara con un alto mando político aprovechando la sustitución de López, «depurado» tras haber comandado los Mossos durante la aplicación del 155.

Miquel Buch ha explicado el sorpresivo relevo este mediodía argumentando que Esquius ha formado parte de un «proceso de transición» y ha explicado que «ahora toca afrontar la evolución del cuerpo» de policía autonómica. Lo afronta con un nuevo jefe de los Mossos que no figuraba en las quinielas porque, entre otras cosas, no formaba parte de la cúpula policial ni era comisario hasta esta mañana.

De hecho, para relevar a Esquius, Eduard Sallent ha sido nombrado comisiario en los últimos días y casi automáticamente colocado en lo alto de la cúpula de la policía autonómica. El nuevo mando policial ha fijado como objetivos prioritarios «sacar a los mossos del debate partidista e impulsar la paridad en el cuerpo» además de dar respuestas a los nuevos retos de seguridad, que ha centrado en ciberdelitos y crimen organizado.

La herencia del 155

Con el relevo de Esquius se completa la operación iniciada con el relevo de Ferran López. El ex jefe de los mossos era el número dos de Josep Lluís Trapero, el Major de los Mossos procesado por la Audiencia Nacional por su participación en los preparativos del referéndum ilegal del 1-O. El cese de Ferran López fue una de las primeras decisiones ejecutivas del nuevo Govern de Quim Torra, que no aplicó el mismo criterio con otros altos cargos de los departamentos de Presidencia o Economía de la Generalitat. Una decisión atribuida al número dos de la Conselleria, Brauli Duart, y que no gustó en el cuerpo por su carácter eminentemente político.

Mossos bajo mando político

En nuevo relevo en la cúpula policial llega además en un momento en el que los Mossos están de nuevo en el centro de la polémica por la opacidad con la que se ha gestionado la creación de una unidad especial destinada a la protección del Presidente de la Generalitat. Una unidad impulsada desde Presidencia, que ha dirigido el proceso de selección con múltiples denuncias de los sindicatos de Mossos por los criterios de selección y falta de transparencia, además del hecho de que esta unidad no dependerá de la dirección de Mossos.

La nueva «guardia pretoriana» de Torra empezará a funcionar oficialmente el próximo 17 de junio, dependiendo no de la jefatura de los Mossos sino del Área de Seguridad Institucional, creada este año por el Departamento de Interior, y será comandada por un jefe político, no por la cúpula policial, pese a que seguirán ejerciendo como policías autonómicos. La nueva área policial ha despertado tantas suspicacias que ni siquiera tiene el apoyo de todos los socios del gobierno catalán. Debía ocuparse de la seguridad de todo el Govern, pero los consellers de ERC rechazaron pasar a depender de este grupo y reclamaron conservar los escoltas que ya tienen asignados.