PP, Ciudadanos y Vox han ensayado este martes en la Asamblea de Madrid la aritmética con la que pretenden alcanzar también el gobierno de la Comunidad en las próximas semanas. Juan Trinidad, de Ciudadanos, se ha hecho con la presidencia de la Cámara, y los tres partidos han llevado a cabo un delicado trasvase de votos entre ellos en la elección de las vicepresidencias para asegurarle un sitio a Vox y evitar que lo consiguiera Más Madrid.

Paloma Adrados (PP) ha conseguido la vicepresidencia primera con 35 votos. Diego Cruz (PSOE) se ha quedado la segunda con 34 e Ignacio Arias (Vox) se ha asegurado la tercera con 33 apoyos. Clara Ramas, la candidata que presentaba Íñigo Errejón para ocupar ese puesto en la Mesa, se ha quedado fuera pese a sus 30 apoyos.

Ciudadanos asegura que su partido no ha prestado los votos necesarios para que Vox se hiciese con ese puesto. Pero la izquierda acusa al partido liderado en Madrid por Ignacio Aguado de haber permitido, con su posición, la entrada en el órgano de gobierno de la Asamblea del partido ultraconservador. Ambas cosas son ciertas.

El PSOE cuenta con 37 asientos en la actual Asamblea, por 30 del PP, 26 de Ciudadanos, 20 de Más Madrid, 12 de Vox y 7 de Unidas Podemos. ¿Cómo ha podido llegar entonces Vox a 33 votos? Éstas han sido las cuentas:

  • Paloma Adrados (PP): 26 votos de Ciudadanos y 9 del Partido Popular
  • Diego Cruz (PSOE): 34 votos del PSOE
  • Ignacio Arias (Vox): 21 votos del Partido Popular y 12 votos de Vox
  • Clara Ramas (Más Madrid): 20 votos de MM, 7 de Unidas Podemos y 3 del PSOE

Ciudadanos, por tanto, puede usar estos datos para defender que sus asamblearios no han votado al candidato de Vox. Pero el partido de Ignacio Aguado no puede defender que su posición no ha sido decisiva para que Vox ganara ese espacio en la Mesa a costa de que lo perdiera Más Madrid.

Las alternativas

Es imposible que la estrategia no estuviera consensuada previamente con el PP. De ningún modo habría regalado 21 de sus votos el partido de Isabel Díaz Ayuso sin tener la certeza de que Ciudadanos no iba a presentar a un candidato propio. Y la opción de presentar a un candidato alternativo a la presidencia no era viable para Ciudadanos, que no tenía opciones de superar con sus 26 votos a la suma de Más Madrid y Podemos, que juntan 27.

La única opción de que la derecha hubiera mantenido la proporción de 2-1 en las vicepresidencias de la Mesa, sin que uno de los puestos fuese a parar a Vox, habría pasado por un pacto mucho más explícito entre Ciudadanos y los ultraconservadores, consistente en que Vox dividiese sus 12 votos entre el PP y los de Ignacio Aguado. Algo a lo que el grupo comandado por Rocío Monasterio no se ha mostrado dispuesto en ningún momento.

La Mesa también habría tenido mayoría de derechas aunque Ciudadanos hubiera permitido la entrada de Más Madrid a costa de Vox

Ciudadanos ha optado por el refuerzo del control conservador en la Mesa de la Asamblea, aunque no era su única opción. Presentando a un candidato propio y sin negociar trasvases de votos habría permitido obtener una vicepresidencia a Más Madrid que no habría alterado el reparto de fuerzas del órgano, que ha quedado constituido por dos miembros de Ciudadanos, dos del PP, dos del PSOE y uno de Vox. Un 5-2 entre derecha e izquierda que habría sido un 4-3 si Ciudadanos no hubiera entrado en el trasvase de votos con el PP para permitir la entrada de Vox.

Más Madrid, como protesta, ha asegurado que el acuerdo entre los grupos conservadores supone una “estafa democrática” que atenta contra la exigencia de “proporcionalidad” en la constitución de la Mesa que recoge el Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid. El grupo liderado por Íñigo Errejón ya ha anunciado que acudirá al Tribunal Constitucional para revertir la votación de este martes.