Política Juicio al 'procés'

La última palabra de los líderes del ‘procés’: el juicio ha sido el "fracaso de la política"

Visto para sentencia el juicio más importante de la Historia de España. Los acusados han reivindicado en sus alegatos finales sus ideas independentistas y gran parte de ellos se han presentado como presos políticos perseguidos por el Estado.

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La última palabra de los líderes del ‘procés’: el juicio ha sido el "fracaso de la política"
Oriol Junqueras, ejerciendo este miércoles su derecho a la última palabra en el juicio del 'procés'.

Oriol Junqueras, ejerciendo este miércoles su derecho a la última palabra en el juicio del 'procés'. EFE

Resumen:

Tras 52 sesiones de juicio en el majestuoso Salón de Plenos del Tribunal Supremo llegó el “visto para sentencia” del presidente Manuel Marchena. Atrás quedan más de cuatro meses de celebración de vista oral con casi 500 pruebas testificales, periciales, loa informes de las acusaciones y de las defensas.

La sesión de este miércoles acabó con el alegato final de los acusados, que situaron el origen del juicio en un “fracaso de la política”. La mayoría de los líderes del procés reivindicaron sin cortapisas sus ideas independentistas y defendieron el derecho a que Cataluña se convierta en una nación.

Ejerciendo su derecho a la última palabra, el ex vicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras admitió que los políticos “cometen errores”; la ex presidenta del Parlament Carme Forcadell acusó a la Fiscalía de hacer “descarados intentos de cambiar la realidad”; y, el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, añadió que la cárcel les estaba sirviendo como “altavoz” y que lo “volvería a hacer”.

Imagen tomada de la señal institucional del Tribunal Supremo, del exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras (de espaldas-c), durante su turno de última palabra este miércoles en la 52ª y última jornada del juicio del "procés", donde está acusado de rebelión, y en el que ha pedido "devolver la cuestión al terreno de la política", de donde, según ha dicho, "no debería haber salido", y ha reiterado que "votar y defender la república" no puede ser delito.

El tribunal del juicio del ‘procés’, en la última sesión. EFE

Junqueras: «Votar no es delito»

El primer alegato final que se escuchó en el Alto Tribunal fue el de Junqueras, quien repitió que “votar o defender la república desde un parlamento no puede ser delito”. El diputado, acusado de delitos de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos, admitió por primera vez que “cualquier político comete errores pero siempre he negado la mala política que niega el acuerdo”. “Lo mejor para todos sería devolver la cuestión al terreno de la política, de la buena política, de donde nunca debía de haber salido”, recalcó el preso.

El líder de ERC, que leyó su breve intervención en el Salón de Plenos del Alto Tribunal, apeló a su “compromiso irrenunciable con la bondad y la dignidad humana” y dio las gracias al tribunal por darle “voz tras tanto tiempo privado de ella”. El dirigente republicano realizó un alegato político en favor del «diálogo» y lamentó que se haya traspasado a la Justicia «la responsabilidad de dictar sentencia».

Romeva: «Escarmentar» a los independentistas

En su intervención final, su compañero de partido, el ex conseller Raül Romeva, defendió que durante el juicio se ha buscado “escarmentar” y “castigar una ideología”, al tiempo que ha censurado el “trasfondo ideológico” que han reflejado los planteamientos y los interrogatorios de las acusaciones.

Romeva, suspendido como senador, ha criticado duramente que se haya querido instrumentalizar el “concepto de odio” contra España, lo que ha calificado de “falaz” e “irresponsable”. “Si vieran las miles de cartas que recibimos en la soledad de nuestras celdas comprobarían que no es el odio lo que mueve a estas personas”, ha dicho el procesado, sino la “frustración”, la “incomprensión” y la “indignación”.

Raül Romeva mantuvo que la solución a la situación “se llama política” y advertió de que “la fuerza y la represión” no va a convencer a los ciudadanos de Cataluña que se sientan “expulsados de este Estado” y que apuestan por una república independiente, por lo que espera del tribunal una decisión “valiente”. El ex conseller manifestó que en el banquillo de los acusados no sólo se sientan las 12 personas procesadas sino “más de dos millones de personas que se sienten concernidas por lo que ha sucedido o lo que va a suceder” con la sentencia que dicte el tribunal.

Forn: «Se me condenará por mis ideas»

Por su parte, el ex conseller de Interior Joaquim Forn recalcó en su alegato final que el hecho de que él haya sido juzgado es fruto del “fracaso de la política”. “Se me condenará por mis ideas”, sostuvo el preso preventivo, que aprovechó la ocasión para solicitar al tribunal que preside Manuel Marchena su puesta en libertad.

“Niego que mi actuación como miembro del Gobierno tuviera como objetivo proclamar la independencia usando la violencia. Si estamos ante un tribunal, es por el fracaso de la política», recalcó Forn quien defendió que “en ningún momento escondimos nuestra voluntad de celebrar el referéndum. Se actuó con total transparencia. El 1 de octubre fue más que un referéndum. Fue una manifestación de valores democráticos, de civismo, de ciudadanía y de dignidad”.

Además, el ex conseller de Interior dejó claro que “sigue defendiendo el derecho de autodeterminación de Cataluña” a la par que subrayó que el 1 de Octubre “los ciudadanos no acudieron a votar abducidos por el Gobierno de la Generalitat, sino con plena conciencia de su voluntad de ejercer el derecho de voto”.

Turull: «El diálogo ha de ser el camino»

Por su parte, Jordi Turull censuró que las acusaciones busquen un “escarmiento a costa de lo que sea” y lamentó que se planteen “soluciones penales” para un “problema político”. “La política en mayúsculas y el Derecho Penal han pasado a mejor vida”, indicó en su alegato final.

El ex conseller señaló que “no se va a descabezar” el movimiento independentista o la “voluntad de los catalanes de decidir su futuro político” con el enjuiciamiento de los 12 dirigentes soberanistas. “Los que estamos aquí sentados somo meros instrumentos del clamor que se vive en Cataluña”, subrayó.

Tras negar que la violencia forme parte de su “código de conducta”, Jordi Turull indicó que el 1-O “hubo montañas de dignidad” y aseguró que si ha sido procesado ha sido por sus “ideas” y por no haber renunciado a su actividad política.

“Soy independentista, no lo voy a esconder. Defiendo y defenderé el derecho a la autodeterminación de Cataluña”, añadió Turull. Y apostilló: “El diálogo ha de ser el camino”.

Rull: «No hay cárceles para encerrar la dignidad de un pueblo»

Por su parte, el ex conseller Josep Rull hizo una intervención en la que defendió sus ideas políticas y su actuación en el procés. “Intuyo que estoy procesado por rebelión porque no he renunciado a mi actividad política”, aseguró. El preso preventivo dijo además a la Sala que “aquí hay un problema político que debe resolverse con política”.

Rull, que trató de hacer un repaso a la Historia para ver cómo se había llegado hasta aquí, manifestó que «Cataluña como nación existe antes de la Constitución y las instituciones catalanas también”. Añadió que “hay un dato poco conocido, en 1978, el territorio de todo el Estado donde la Constitución tuvo más apoyo fue Cataluña” y situó la sentencia que el Tribunal Constitucional dictó sobre el Estatut como el origen de que el independentismo haya crecido en aquella reunión.

Jordi Sánchez, ex presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), en su alegato final.

A medida que avanzó en su discurso el tono del mismo se tornó en más desafiante hasta que espetó al tribunal que no “impedirán” con su “encarcelamiento” que les pueda dejar a sus dos hijos “algo extraordinariamente valioso: la dignidad de haber defendido unas ideas legítimas y nobles”. «Después de nosotros siempre vendrán más, no hay suficientes cárceles para encerrar la dignidad de un pueblo», añadió Josep Rull.

Sànchez: «Tienen la responsabilidad de no agravar la crisis política»

En su turno, Jordi Sànchez denunció el “uso y abuso” de la prisión preventiva, medida cautelar –dijo– a la que recurre “a menudo” la Fiscalía para “lograr beneficios con elementos probatorios muy débiles”. Es por ello por lo que ha pedido una reflexión para que España “avance en calidad democrática” y se utilice la prisión provisional de manera “correcta”.

El ex presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) mantuvo que el problema catalán es “de naturaleza estrictamente política” y espetó a los integrantes del tribunal: “Ustedes tienen la responsabilidad de no agravar la crisis política”.

Sànchez reconoció que el 1-O fue ser el “mayor acto de desobediencia” en Europa, si bien sostuvo que, por mucho que se diga “mil veces”, “no podrán convencer a la gente que lo que se vivió fue una jornada de violencia”.

El suspendido diputado en el Congreso ha pronosticado que “la mayoría conseguirá abrir una puerta democrática en Cataluña”. “Habrá urnas y votaremos”, indicó Sànchez, convencido de que se llegará a un acuerdo con el Estado para organizar un referéndum de autodeterminación. “Quizá yo no veré la independencia de mi país, pero espero llegar a ese acuerdo”, añadió.

Parafraseando al poeta barcelonés Joan Maragall, Jordi Sànchez deseó a los integrantes del tribunal sentenciador “toda la luz” a la hora de emitir su veredicto y apostilló: “Confío en que la Justicia llegue”.

Forcadell: «No estoy siendo juzgada por mis actos»

Por otro lado, en su derecho a la última palabra la ex presidenta del Parlament Carme Forcadell denunció el trato desigual recibido respecto al resto de miembros de la Mesa de la cámara catalana que están pendientes de ser juzgados por un delito de desobediencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). “Mis conductas fueron exactamente igual que las de mi compañeros. (…) No existe ningún acto, ningún tuit, ningún whatsapp que justifique que yo esté separada del resto de la Mesa del Parlament», dijo Forcadell -vestida de amarillo- en línea con lo expresado por su defensa durante la jornada de hoy. «Estoy siendo juzgada como presidenta del Parlament. Pero todas las tramitaciones que hice fueron conjuntamente con los miembros de la Mesa”, subrayó la presa preventiva.

“Estoy siendo juzgada por mi trayectoria política, por ser quien soy, no por mis actos no por mis hechos”, enfatizó Forcadell que acusó a su vez la Fiscalía de hacer “descarados intentos por cambiar la realidad” y de “parecer que estos cuatro meses de juicio no hayan servido para nada” ya que las acusaciones no han cambiado sus peticiones de pena respecto a los líderes independentistas.

Bassa: «Soy inocente»

Asimismo, la ex conseller Dolors Bassa comenzó su alegato señalando que a lo largo de las 52 sesiones de vista oral se ha sentido tan “indignada” como “entristecida”. “Niego los hechos que me han sido imputados”, “soy inocente”, he sido una “servidora pública honesta” y “jamás he promovido la violencia”, recalcó la acusada de forma pausa y firme.

«Aspiro a una sentencia absolutoria y pido mi libertad para esperar la sentencia en casa. Quiero añadir algo importante. Pertenezco a la generación que, en Cataluña, escuchamos de nuestros abuelos que nos contaban algo llamado el procés a Cataluña (…) Las generaciones que vienen dependen de su sentencia, señoría. Puede ser un principio de una solución para muchas personas”, agregó Bassa.

Cuixart: «Lo volvería a hacer»

Lejos de convertir su alegato final en un ejercicio de contrición, Jordi Cuixart ha rechazado un eventual arrepentimiento y reiteró que “lo volvería a hacer” porque estaba convencido de ello.  El presidente de Òmnium Cultural, que considera que la prisión se ha convertido en  un “altavoz” para denunciar la supuesta vulneración de derechos fundamentales, expresó que de la sentencia de la causa del procés dependerá la “salud democrática del Estado español” y mostró su agradecimiento a los catalanes que el 1-O salieron a la calle para votar.

Cuixart dio la razón a la Fiscalía cuando le reprocha su “llamamiento a la movilización”, al tiempo que reconoció que el referéndum fue un acto de “desobediencia civil en toda regla”. El acusado lamentó que la vista oral no haya servido para solucionar “la raíz de fondo” sino para seguir “buscando enemigos”.

El líder de Òmnium Cultural también expresó su “enorme decepción” por el discurso dirigido a la nación por el rey Felipe VI el 3 de octubre de 2017 y lamentó que no aprovechara aquella intervención para “denunciar la violencia” policial.

Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural, dirigiéndose este miércoles al tribunal.

Asimismo, Jordi Cuixart –cuya pareja espera un hijo concebido en prisión– indicó que su prioridad como presidente de la asociación independentista no sólo es salir de prisión, sino “seguir luchando para resolver este conflicto político”.  El acusado rechaza que una eventual sentencia condenatoria lleve a la ciudadanía a dejar de luchar por el derecho de autodeterminación: «Lo volveremos a hacer pacífica y serenamente, pero con toda la determinación del mundo».

Vila: «¿Cómo hemos podido llegar a este punto?»

Por su parte, Santi Vila comenzó su intervención con una pregunta retórica. “¿Cómo hemos podido llegar a este punto?”, dijo el ex conseller de Cultura, que dimitió antes de que se proclamara efímeramente la independencia en el otoño de 2017.

El acusado –por delitos de desobediencia y malversación de caudales públicas– explicó que “no fue ingenuo pensar que finalmente el diálogo entre el Gobierno de España y el de Cataluña sería posible. El acuerdo estuvo a punto de ser posible, y muchos de mis compañeros lo intentaron y yo mismo, para evitar el colapso y la crisis institucional que sufrimos en octubre de 2017”. “Lo intentamos hasta el último día, hasta el último minuto” se lamentó Vila que defendió ante la Sala su compromiso con  el cumplimiento de la legalidad y su oposición a la vía unilateral. “Dimití frustrado” porque el ex president Carles Puigdemont “no podía o no quería” convocar elecciones.

“Por defender esta lealtad a la Constitución he recibido mis palos en Cataluña”, aseguró el ex miembro del Govern, que se enfrenta a una petición de pena de siete años de prisión por un delito de desobediencia.

Borràs: «Teníamos claro que no habría gasto público el 1-O»

Por su parte, la ex conseller de Gobernación, Administraciones Públicas y Vivienda también calificó de «conflicto político» la situación catalana y aseguró que ninguno de los acusados se planteó recurrir a la violencia para conseguir el objetivo de la independencia. Meritxell Borràs se enfrenta a un delito de desobediencia, no de rebelión.

Borràs, que descarta volver a la «política activa», abogó por la búsqueda de una «solución dialogada», al tiempo que llamó la atención sobre el «anhelo de una buena parte de Cataluña de decidir el encaje en la Europa moderna».

Igualmente, sostuvo que todos los integrantes del Govern de Carles Puigdemont tenían «muy claro» que «no habría gasto público» en la organización del referéndum del 1-O porque «hacerlo exponía a funcionarios y trabajadores públicos».

Mundó: «El juicio es el fracaso de la política»

Carles Mundó, consejero de Justicia de la Generalitat entre enero de 2016 y octubre de 2017, consideró en su intervención final que la celebración del juicio constituye «el fracaso de la política» después de que una cuestión con origen política haya dado pie a un proceso penal.

Con todo, el ex conseller mantuvo que aún se está «a tiempo de buscar caminos que nos acerquen a las soluciones». «Mi más sincero deseo es que, ante la realidad social que reclama soluciones dialogadas y pactadas, todo el mundo sepa estar a la altura del momento», proclamó.

Mundó semostró esperanzado en que la sentencia a este proceso penal «contribuya» a ello y desea que los nueve acusados que continúan en prisión preventiva recobren la libertad para «regresar a su casa». «Sería la mejor noticia para ellos y para todos», expresó.