Pobre botín para Ciudadanos en Castilla y León. El partido dirigido en la región por Francisco Igea decidió esta semana apuntalar al Partido Popular en la Junta, pese a los 32 años consecutivos de poder autonómico, a cambio de alcaldías en capitales de provincia donde sumaba el bloque del centro-derecha. El partido naranja esperaba hacerse con las alcaldías de Salamanca, Burgos y Palencia. Pero ha fracasado.

Finalmente, lo único que consigue Ciudadanos es la alcaldía de Palencia. Una alcaldía débil, en la que el partido de Rivera sólo contará con tres diputados de 25, y que ha conseguido a última hora. Vox no había comprometido su apoyo a Mario Simón, que respiró tranquilo en el Pleno, en el que se ha convertido en alcalde con 13 votos a favor, mientras la candidata del PSOE sumó 11 y la de Ganemos Palencia, uno.

La sorpresa de la mañana se produjo en Burgos, donde finalmente Vox rompió a última hora el acuerdo global firmado con el PP esta madrugada y decidió votarse a sí mismo, frustrando la opción de una mayoría de derechas. Con su voto, Vox ha impedido que Ciudadanos llegue a la alcaldía, que se queda en manos del PSOE.

«Vox ha incumplido su compromiso en Burgos permitiendo un alcalde del PSOE», ha escrito en Twitter Javier Maroto, responsable del comité negociador del PP. Maroto ha asegurado que el PP iniciará «mañana» los trámites para articular una moción de censura «para que se cumpla el acuerdo pactado».

En Salamanca, como ya estaba previsto, la alcaldía se queda en manos del PP, que sólo necesitaba a Ciudadanos para sumar mayoría absoluta en la capital charra.