«Ha sido una decisión que no hubiera querido tomar nunca, pero Cs me ofrece las estructuras y herramientas de trabajo para hacer la política urbanística». Celestino Corbacho, ex ministro socialista de Trabajo y número tres de Manuel Valls en las recientes elecciones municipales en Barcelona explica así su decisión de optar por el grupo de Cs tras el divorcio de los naranjas con Valls. En declaraciones a El Independiente Corbacho confirma que se integrará como independiente en el Grupo de Ciudadanos.

Tras reunirse esta mañana con Manuel Valls y hablar varias veces en las últimas horas con el líder de Cs en Cataluña, Carlos Carrizosa, el ex ministro socialista ha optado por integrarse en el grupo del partido naranja, decisión que ha trasladado esta mañana al ex primer ministro francés. La decisión de Corbacho deja el nuevo grupo de Cs en cuatro regidores, por apenas dos de Barcelona pel Canvi, la plataforma de Valls, que seguirán representando de momento el cabeza de lista y la ex dirigente de Unió Eva Parera.

El nuevo regidor asegura que «no me interesa la política española ni la catalana» en un momento en que se ha especulado con la posibilidad de que Valls intente dar el salto a la política nacional, aunque asegura no haber tratado esta cuestión en la conversación mantenida esta mañana. «Ha sido una conversación muy personal, en la que le he trasladado mi decisión» explica Corbacho.

Sí confirma que el partido naranja le ha dado garantías de que su incorporación al grupo le permitirá acceder a la Diputación de Barcelona, tal como de hecho ya había pactado con Cs en caso de que la coalición no formara parte del gobierno local, como así ha sido.

Cs y Manuel Valls recuentan su fuerzas en el Ayuntamiento de Barcelona. Y el ex ministro socialista era hasta ahora la gran incógnita en ese recuento de bajas. Valls y Eva Parera dieron por supuesto en un principio que el ex socialista, tercer independiente del grupo, se sumaría a ellos tras la ruptura anunciada por Inés Arrimadas. Pero Corbacho se siente más próximo a Cs que al proyecto de un partido de corte moderado y catalanista que Parera podría lanzar en las próximas semanas, y explora sus opciones con ambos bandos.

Carrizosa ha confirmado este mediodía que su partido ha registrado ya la formación de un Grupo de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Barcelona con Mariluz Guilarte como presidenta y Paco Sierra como portavoz. Un reparto de responsabilidades que Carrizosa ha considerado invariable aunque Corbacho se integre finalmente en Cs porque el partido, vista la experiencia, quiere tener «voz propia» en el Ayuntamiento de Barcelona. Es decir, se acabaron los experimentos con independientes.

Corbacho, a la Diputación

Pero eso no significa que el ex ministro no vaya a tener un papel relevante con el partido naranja, que podría ofrecerle ser su portavoz en la Diputación de Barcelona, un organismo que Corbacho conoce bien, puesto que lo presidió en su momento como alcalde de Hospitalet. A Cs le corresponden cuatro representantes en este organismo, dos por la circunscripción del Barcelonés, y uno de ellos sería el que ocuparía Corbacho.

«Para nosotros Corbacho es figura política importante» ha defendido el dirigente naranja, quien ha recordado insistentemente que el ex socialista «ha sido miembro de la coalición como independiente, ni formaba parte de grupo de Valls ni de Cs». Carrizosa ha señalado que su aportación es importante «por su experiencia como ministro y como alcalde de Hospitalet» con el conocimiento que ello aporta de la gestión metropolitana del área de Barcelona.

Ha disculpado además que Corbacho votara también a favor de la investidura de Ada Colau, motivo oficial de la ruptura con Manuel Valls, porque el ex ministro «no estaba sometido a la disciplina de voto de Cs» y era lógico que siguiera la directriz del presidente del grupo municipal. Eso sí, ha dejado claro que en el futuro sí esperan más disciplina de partido. Ese es, de hecho, uno de los motivos para haber definido ya la estructura del grupo municipal, en el que Corbacho tendría un papel secundario.

Pese a ser la menos preparada en términos de experiencia municipal -Marilén Barceló y Paco Sierra repiten como regidores, no así Guilarte- la regidora fue impuesta como número dos a Valls por la dirección de Cs. Además, Guilarte conserva el acta de diputada en el Parlament, es decir, la proximidad física y orgánica con quienes dirigen el partido en Cataluña, singularmente Carlos Carrizosa, que querrán tener controlado lo que queda de su grupo.

Reparto de medios

La incorporación de Corbacho a uno u otro grupo tendrá incidencia también, nada desdeñable, en el reparto de medios materiales. Cs ya ha perdido mucho en este envite. La apuesta por Valls sólo ha reportado un regidor más al partido naranja en Barcelona, y la ruptura ahora con los regidores independientes supondrá dividir al 50% los recursos tanto humanos como materiales que conrresponderán al partido en el Ayuntamiento si Corbacho opta finalmente por Valls.

En caso contrario, el Grupo de Cs tendrá cuatro regidores por dos de Valls, un reparto de dos tercios de los beneficios que según Carrizosa todavía no han calculado, pero que permitirá salvar la cara al partido naranja.

Pese a la ruptura, Carrizosa se ha mostrado hoy más conciliador con su ex aliado. «Siempre hubo buena relación con Valls, hemos trabajado en común, logramos armar una candidatura con un buen programa electoral y estoy convencido de que vamos a seguir compartiendo los principios y valores que dieron lugar a la coalición» ha asegurado el dirigente naranja.

Carrizosa ha reconocido, sin embargo, que «Valls, seguramente por su personalidad, ha elegido tomar decisiones sin tener en cuenta los tiempos e intereses de los socios de coalición. Probablemente ha obrado como le dictaba su propio interés político». Por ello, ha argumentado, para nosotros «era muy importante que la voz de Cs en Barcelona defienda estrictamente los intereses estratégicos» del partido.