El independentismo catalán no siempre elige bien sus batallas para internacionalizar el procés. Y a veces las escoge muy mal. Como el pasado 1 de junio cuando la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, viajó hasta La Haya para vender la causa catalana en un simposio sobre el derecho a la autodeterminación de los jemeres del sur de Camboya. Sin demasiado éxito.

A diferencia de otros acontecimientos que la ANC y la prensa afín se encargan de sobredimensionar habitualmente, el viaje a La Haya ha pasado desapercibido durante semanas. Aunque esconde su intrahistoria. El evento estaba auspiciado por la Organización de Naciones y Poblaciones No Representadas (UNPO), el Instituto de Hawaii de Derechos Humanos y la KKF (Khmers Kampuchea-Krom). Según ha podido saber El Independiente en fuentes diplomáticas, la Embajada española tenía la información de que el invitado a ese acto era Carles Puigdemont, que finalmente habría rehusado participar. Acudió Paluzie como segunda espada del escalafón.

La ANC se autoubicó al mismo nivel que el movimiento de liberación de Papúa Occidental y la Confederación Asiria de Europa

La embajada española en los Países Bajos ha seguido con interés este acontecimiento por el simbolismo del lugar en el que se celebraba: una sala propiedad de la academia de Derecho Internacional dentro del recinto de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Exteriores no maniobró para evitar la presencia de independentistas catalanes en el evento, pero sí estuvo alerta ante posibles imágenes propagandísticas que pudieran relacionar el icónico Palacio de la Paz de la ciudad holandesa con las reivindicaciones del nacionalismo catalán.

Lo consiguió. El evento se mantuvo en un perfil muy bajo y, según fuentes presentes en la sala, no hubo presencia de medios internacionales en el acto, que apenas ha sido referenciado más que en las webs oficiales de los organizadores. Y con Cataluña en tercer plano.

Paluzie, recibida con indiferencia

Lo cierto es que entre el público, bastante escaso, no había apenas invitados europeos. La sala estaba mayoritariamente llena de asistentes asiáticos o de Papúa Nueva Guinea, dado que una de las organizaciones que intervenía en el simposio aboga por la libertad de Papúa Occidental.

Su presidente, Benny Wenda, participó junto a Paluzie en un panel titulado «Lecciones a aprender de otros movimientos de auto-determinación: estrategias y tácticas». La ANC se autoubicó al mismo nivel que el movimiento de liberación de Papúa Occidental y que la Confederación Asiria de Europa, cuya presidenta, Attiya Gamri, también intervino en la mesa redonda. Estuvo precedida por otros actos, entre ellos ceremonias budistas.

La intervención de Paluzie, desgranan estas mismas fuentes, se recibió con muy poco interés y rostros de aburrimiento entre la audiencia, en general ignorante de la actualidad política en Cataluña. Tampoco hubo preguntas posteriores, destacan los presentes, que subrayan que Paluzie trató de vender como un éxito internacional el informe del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias adscrito a la ONU, que pide la liberación de Oriol Junqueras y los Jordis.

El independentismo empieza a ser percibido en la UE como un populismo más’, defienden desde España Global

En las imágenes compartidas por la propia ANC se aprecia una sala a medio completar y una actitud esquiva entre el público: miradas a los móviles, tedio generalizado y alguna cabezada.

«Percibimos que el independentismo más radical tiene, cada día que pasa, más dificultades para ‘colar’ su desinformación», trasladan a El Independiente desde España Global, el organismo dirigido por Irene Lozano bajo el paraguas del ministerio de Asuntos Exteriores, donde defienden la idea de que en la Unión Europea el independentismo «empieza a ser percibido como un populismo más».

«Los apoyos más nítidos que está recibiendo provienen de partidos ultranacionalistas y de líderes tan cuestionados como Salvini», apuntan desde este organismo. En esa línea, cabe destacar que ERC logró recabar esta semana las firmas de 76 eurodiputados en una carta en la que se reclama a Tajani que «reconozca y respete los derechos» de Oriol Junqueras, Toni Comín y Carles Puigdemont. Esos 76 eurodiputados incluyen a los eurodiputados actuales de la propia ERC, del PDeCat y de Bildu, así como a nacionalistas irlandeses, escoceses o flamencos.