Política

El PP atribuye a una maniobra del ex ministro Soria que el PSOE gobierne en Canarias

Le acusan de intentar vetar, con el apoyo de CC y del empresariado canario, a Asier Antona para imponer a Australia Navarro, secretaria general del PP, lo que provocó la ruptura de Curbelo

El ex ministro José Manuel Soria

El ex ministro José Manuel Soria EFE

Las negociaciones para la presidencia de Canarias entre PP, CC, Ciudadanos y los gomeros de Casimiro Curbelo naufragaron por la intervención del ex ministro José Manuel Soria, que “no quería que el líder popular en las islas, Asier Antona, se hiciera con la presidencia autonómica”. Así lo aseguran en el PP después de tener al alcance de la mano otro ejecutivo autonómico en una negociación que se fue a pique en pocas horas, cuando parecía que todo estaba hecho.

Soria contó con la connivencia de los regionalistas de Coalición Canaria que, tras dar su apoyo a Antona, decidieron mudar de posición. En la medida en que ellos tenían que sacrificar para la vicepresidencia del nuevo gobierno al que todavía es presidente en funciones, Fernando Clavijo, decidieron que los populares desplazaran a Antona por su secretaria general en el PP, esto es, Australia Navarro, mucho mejor vista por Soria y por el empresariado canario a quien Antona “les parece poco gobernable”.

Curbelo alertó  Antona que se estaba preparando su defenestración

La noche anterior a que se conociera el pacto de izquierdas en las listas, el pasado día 20, fue el controvertido líder de la Agrupación Socialista de la Gomera, Casimiro Curbelo, el que alertó a Antona de que se estaba cociendo una maniobra por la cual los negociadores de CC le iban a pedir que se apartara y diera paso a Navarro. Antona estaba cenando con el ex presidente del Gobierno Mariano Rajoy “y se levantó muchas veces de la mesa”, dice uno de los asistentes a esa cena organizada por el periódico «Diario Avisos». “A la mañana siguiente –narran a El Independiente fuentes del PP canario- nos encontramos con que Australia Navarro era la candidata a la que apoyaba Coalición Canaria y no a Antona”.

“Por supuesto nos negamos a eso por dignidad”, señalan los mismos medios, y Curbelo, que tenía la llave de la gobernabilidad en Canarias, decide apearse de ese pacto “porque no iba a apoyar a otro del PP que no fuera Antona, y así se lo dijo personalmente”. Todo ello provocó un cambio de guión súbito que, finalmente, se ha traducido en un gobierno del PSOE tras 26 años ininterrumpidos de ejecutivos de CC.

Interlocutor con los empresarios

El ex ministro Soria “es el interlocutor con los empresarios canarios, muchos de ellos clientes de su consultoría, que deseaban la continuidad de Coalición Canaria o, en su defecto, alguien que no fuera tan libre como Antona”. En este punto, comparan al líder de los populares canarios con el propio Rajoy, siempre correoso, resistente, a los recados del Ibex-35, con el que comulgó poco. Conforme a este relato, Soria se dirige a CC para pactar otro perfil distinto, y piensan en Navarro, que además es presidenta del PP en Gran Canaria.

Pero si bien la salida de Clavijo era explicable desde el momento en que está imputado en el “caso grúas”, de supuesta malversación y tráfico de influencias siendo alcalde de Tenerife, “no había forma de explicar que diéramos la cabeza de Antona bajo ningún concepto”. De hecho, la exigencia de Ciudadanos para sumarse a esta coalición pasaba porque Clavijo resultara apartado del gobierno autonómico. Era el único nombre propio que dificultaba dicho acuerdo.

Clavijo organizó un almuerzo en su residencia oficial con PP, Ciudadanos y ASG para cerrar un acuerdo

Lo paradójico es que era Coalición Canaria la primera interesada en seguir en el ejecutivo de las islas, aunque fuera con una presidencia en manos del PP, que quedó por detrás de ellos el 26-M. Fue en un almuerzo en la residencia oficial de Clavijo  que reunió a una delegación de su partido, otra del PP y un representante de ASG. Allí se dieron cita el propio Clavijo, el ex presidente canario Román Rodríguez; el líder de ASG, Casimiro Curbelo; el líder del PP regional, Asier Antona y su secretaria general, Australia Navarro, así como el «número dos» de CC, José María Barragán, entre otros.

«Amigo del alma»

Allí se acordó que Antona fuera presidente y Clavijo vicepresidente, incluidas declaraciones de adhesión personal como la que el propio Curbelo dirigió al presidente en funciones al que llamó “amigo del alma”. Sin embargo, la “fiesta” terminó cuando llegó, tarde, la representante de Ciudadanos, Vidina Espino, que dejó claro que “no queremos como vicepresidente a Clavijo”, lo que motivó que éste diera por terminado el encuentro y se retirara del mismo “sin despedirse”, explican fuentes asistentes a esa comida.

Pero cuando parecía que todo estaba más o menos encauzado hacia un pacto de centro-derecha que hiciera presidente a Antona y vicepresidente a un dirigente de CC distinto a Clavijo “intervino Soria”. Así, cuando en la mañana del 20 de junio el secretario general del PP, Teodoro García Egea, y el vicesecretario de Organización, Javier Maroto, aterrizan en Las Palmas convencidos de que van a cerrar un acuerdo con CC, se encuentran con que sus interlocutores regionalistas ponen sobre la mesa el nombre de Australia Navarro. Y lo que ignoran es que a esas horas Curbelo ya está en conversaciones con el PSOE huyendo de nada que huela a Soria “porque no le soporta”.

Crisis en el PP canario

Asimismo, atribuyen al ex ministro de Industria haberse puesto en contacto con presidentes insulares para intentar “montar una gestora en el partido contra Asier”. Los populares canarios celebran hoy una reunión de su Junta Directiva Regional, que puede ser movida y donde la figura de Navarro ha quedado expuesta «porque ella podría haberse negado a formar parte de esa maniobra y no lo hizo». Destacan, asimismo su mala gestión del partido en Gran Canaria «donde, de 21 municipios, sólo gobernamos en cuatro».

No deja de ser destacable que Soria, -que llegó a ser vicepresidente autonómico- siga manteniendo tanta influencia y ascendente tanto en las islas como en el partido donde lo fue todo, desde donde dio el salto  a la política nacional, llegó a ministro, sonó para la secretaría general de Génova y hasta se especuló con su nombre como sucesor de Rajoy. Finalmente, los papeles de Jersey se lo llevaron por delante.

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