El próximo lunes 1 de julio entra en vigor la moratoria a Madrid Central decretada por la nueva Corporación del Ayuntamiento de Madrid: todos los coches que lo deseen -los de los no residentes, los más antiguos, los más contaminantes- podrán acceder al Distrito Centro sin temor a ser multados al menos hasta septiembre. Una medida controvertida decretada por el nuevo equipo de PP y Ciudadanos (apoyados por Vox) que tendrá respuesta este sábado en la manifestación contra la moratoria.

Pero la moratoria de José Luis Martínez-Almeida y Begoña Villacís tendrá además una consecuencia inesperada: cualquier vehículo privado podrá acceder a zonas donde su acceso había sido ya vetado en 2005, mucho antes de Madrid Central; es el caso de los hiper turísticos Barrios de Las Letras, Cortes y Lavapiés. Quien liberó de coches esas arterias no fue la alcaldesa saliente Manuela Carmena sino el ex regidor Alberto Ruiz-Gallardón (PP). Gallardón implantó las restricciones a través de un sistema conocido como APR (Áreas de Prioridad Residencial).

Los barrios de Letras, Cortes y Embajadores llevan sin casi coches desde 2005

En el ayuntamiento reconocen a El Independiente que los coches y el tráfico regresarán a zonas emblemáticas como las calles de Huertas, Argumosa, León o la Plaza de las Cortes, frente al Congreso de los Diputados. Razón por la que todos los vecinos y comerciantes consultados, incluidos los detractores de Madrid Central, estallan contra la moratoria. «En la Calle de Las Huertas nos hemos acostumbrado a andar por el medio de la calle», señala indignada Gala San Miguel, miembro de la asociación vecinal Letras-Sol.

«La moratoria es horrible», censura Michael, canadiense oriundo de Alberta que vive en Huertas y pasea a su perro bajo un sol de justicia. A Fernando, estanquero de la Calle de León y votante conservador, nunca le gustó Madrid Central. «He perdido clientes desde que entró en vigor, en noviembre de 2018» (se empezó a multar a partir de marzo pasado), lamenta Fernando. «Pero es que tampoco estoy a favor de la moratoria. ¡Me parece una chapuza!».

En Huertas los vecinos nos hemos acostumbrado a ir por medio de la calle»

Desde alcaldía se suaviza el inminente retorno del tráfico motorizado allí donde había sido prácticamente erradicado. «Los coches no podrán entrar a Madrid Central pero no serán multados por la moratoria que nos hemos visto abocados por la ineficiencia del sistema de Carmena». Tanto las APR como Madrid Central no tienen sin embargo sentido sin las medidas coercitivas o sancionadoras: se basan de hecho en multar al vehículo infractor. ¿Es consciente el equipo de Gobierno local de que volverán los coches a barrios con restricciones desde 2005? ¿Se ha previsto tal situación? El consistorio no responde.

Las APR de Letras, Cortes y Embajadores (Lavapiés) se pusieron en marcha entre 2005 y 2006. En 2015, en el epílogo del mandato de Ana Botella, la sucesora de Gallardón, entró en vigor la APR de Ópera. Ahora Madrid siempre defendió que Madrid Central era una gran APR.

Una comerciante: «Los medios solo sacaban a los detractores de Madrid Central»

Huertas se encontraba este miércoles con bastantes peatones y bicicletas y sin apenas coches a pesar de la inclemente ola de calor. Muchos negocios lucen distintivos en defensa de Madrid Central. «No sé hasta qué punto la gente es consciente de que por aquí van a pasar muchos coches a partir del lunes», clama Laura Martínez del Pozo, que regenta la tienda de ropa peSeta, con un local en Huertas y otro en Malasaña.

Esta vendedora niega que haya más comerciantes en contra que a favor de las restricciones a los coches. «Los medios siempre sacaban a los afectados y a su plataforma. Pero es que estoy segura de que somos los mismos o más a favor. A mi Madrid Central ni me ha quitado ni me ha aportado más ventas: me permite tener dos negocios en una zona revalorizada y pasear tranquila», asegura Laura Martínez.

El Ayuntamiento de Madrid dice verse «abocado» a la moratoria

Un alto funcionario municipal con decenios de experiencia en movilidad anticipa lo que en su opinión va a degradar calles como Huertas. «Se va a fomentar la cultura del ‘me voy de marcha a Lavapiés en coche’. Se va a provocar un efecto llamada en todo el centro. Ya no es que el tráfico de paso vaya a volver a la Gran Vía. Es que va a volver adonde no existía, y con él los atascos». En Cortes o en Embajadores escasean además las plazas de aparcamiento. En Lavapiés existen bastantes talleres mecánicos, algunos ilegales.

Efecto llamada

En privado un dirigente del PP reconoce que el ayuntamiento ha decretado la moratoria «sin una alternativa clara». «Puedes estar en contra de estas medidas, pero en el momento en que se implantan es muy difícil revertirlas. Sobre todo cuando las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE, como se conocen en la jerga académica iniciativas como Madrid Central) están cada vez más en boga en otras capitales». Hasta el protagonista de la por ahora mayor crisis de Ciudadanos, el dimisionario Toni Roldán, se ha desmelenado en Twitter y se ha burlado de los críticos de Madrid Central, muchos provenientes de su ya ex partido.

También en Twitter la vicealcaldesa Villacís, de Ciudadanos, ha tildado de «chapuza» Madrid Central en alusión a las miles de multas erróneas que el ayuntamiento anuló hace un mes. La ex delegada de Movilidad y Medio Ambiente responsable de la implantación de la medida, Inés Sabanés, contesta airada a Villacís: «Primero, es normal que se produzcan errores al aplicar algo tan ambicioso: todos los fallos han sido subsanados sin mayor problema. Segundo, Madrid Central no es una chapuza sino un éxito. ¿Se refiere Villacis a los últimos informes medioambientales de las organizaciones independientes? ¿Sus críticas están respaldadas por técnicos expertos o por la Comisión de Calidad del Aire? No, claro que no», zanja Sabanés.

«Indulto a la contaminación»

Para las APR, opina Sabanés, la moratoria «supone volver a la situación de hace 15 años». «Hablamos de vías cuya configuración ha cambiado, muchas de ellas de plataforma única, calles tranquilas que serán castigadas con contaminación acústica, ambiental e inseguridad vial», deplora la ex delegada. «Es un indulto a la contaminación que va contra las normas de la Organización Mundial de la Salud».