Carles Puigdemont no ha tomado posesión de su escaño ni ha estado presente este martes en la sesión de apertura del Parlamento Europeo en Estrasburgo. Pese a que el independentismo llevaba meses asegurando que así sucedería y que el ex presidente de la Generalitat de Cataluña no tendría ningún problema en conseguir ante la justicia europea los derechos que, según su relato, la española le niega.

«Eso de que España pueda impedir que tengamos a Puigdemont el 2 de julio en el Parlamento Europeo…yo, a día de hoy y lo digo públicamente, lo tiene muy difícil», aseguraba hace unas semanas en su habitual espacio de opinión en TV3 Pilar Rahola, periodista de cabecera del procés. «Lo veremos y nos reiremos mucho. Palomitas», dijo en su intervención, viralizada este martes por lo evidentemente erróneo de la profecía.

Rahola pareció comprar entero el relato del equipo jurídico de Puigdemont, comandado por el abogado Gonzalo Boye, que suele referirse a las «palomitas» -crispetes, en catalán- para adelantar giros de los acontecimientos en la estrategia procesal o en el curso de los acontecimientos.

La «jugada maestra» resultó en fracaso en esta ocasión. Puigdemont ni siquiera llegó a estar presente en la manifestación independentista que reunió a unas 5.000 personas en Estrasburgo. Decidió permanecer al otro lado de la frontera, en la ciudad alemana de Kehl, donde pasó la noche del lunes y la mañana del martes mientras amagaba con poner un pie en Francia. Pese a que España no había tramitado ninguna euroorden, el expresidente decidió no hacerlo para evitar el riesgo de ser detenido y enviado a España.