Política

Los presos dispondrán de dos horas más al mes para llamar por teléfono a sus familiares

Instituciones Penitenciarias alarga desde este martes de 5 a 8 minutos la duración de cada llamada al exterior e iguala así el tiempo que ofrecen las cárceles de la Generalitat / Interior implantará un sistema de pin personalizado y abandonará el de tarjeta

Ángel Luis Ortiz (izquierda), secretario general de Instituciones Penitenciarias, junto a Luis García Montero en la firma de un reciente convenio con el Instituto Cervantes.

Ángel Luis Ortiz (izquierda), secretario general de Instituciones Penitenciarias, junto a Luis García Montero en la firma de un reciente convenio. EP

Los presos dispondrán de dos horas más al mes para comunicarse telefónicamente con sus familiares y gozarán a partir de ahora del mismo tiempo del que disponen los reclusos internados en las cárceles gestionadas por la Generalitat de Cataluña.

Según ha podido conocer El Independiente, Instituciones Penitenciarias ha dirigido un oficio a las direcciones de los centros informándoles de que las llamadas telefónicas al exterior de los presos pasarán a tener desde este martes una duración de hasta ocho minutos cada una, tres más que hasta ahora. La pretensión es que los internos «tengan más contacto» con sus familiares, indican fuentes de Prisiones.

En su artículo 47, el Reglamento Penitenciario -promulgado en 1981- reconoce al recluso el derecho a realizar cinco llamadas a la semana cuando los familiares residan en localidades alejadas o no puedan desplazarse para realizar la visita, corriendo el coste corre a cargo del interno salvo en los casos en los que se comunica el ingreso en un centro penitenciario o su traslado a otro establecimiento.

Interior incrementa desde este martes de cinco a ocho minutos la duración de cada llamada al exterior

Para poder llevar a cabo dichas comunicaciones, el preso debe solicitar previamente a la dirección del establecimiento la autorización para un máximo de diez números telefónicos, indicando nombre y apellidos del comunicante y parentesco o relación con el mismo. También tiene que acreditar la titularidad del teléfono.

Las instrucciones dictadas por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias en los últimos años han ido elevando el número de llamadas hasta quedar establecidas en diez comunicaciones telefónicas a la semana, el doble de las fijadas cuando se redactó el Reglamento Penitenciario hace casi cuatro décadas. Con el incremento de la duración que empieza a aplicar el Ministerio del Interior desde esta semana, por tanto, se pasará de 50 a 80 minutos semanales.

Fuentes del departamento que dirige Ángel Luis Ortiz han informado a este diario de que se ha decidido ampliar la extensión de las llamadas telefónicas aprovechando el cambio progresivo que se va a acometer en el procedimiento que se ha venido utilizando en prisión. De esta forma, se va a abandonar el modelo de tarjeta y se implantará un sistema basado en un pin personalizado que, una vez tecleado, permitirá al preso acceder a alguno de los diez números previamente autorizados por el director.

Las fuentes indicaron que con este cambio se pretende reducir los casos de introducción de teléfonos móviles, prohibidos en prisión. Según las estadísticas de Interior, como informó El País, se han incautados más de 17.000 terminales en el interior de las cárceles desde el año 2000, cuando empezaron a contabilizarse los casos.

Equiparación con Cataluña

Con la ampliación de la duración de cinco a ocho minutos, las prisiones del resto del Estado se equipararán al régimen existente en los centros penitenciarios gestionados por la Generalitat. En las cárceles catalanas se ofrece al recluso la posibilidad de realizar diez llamadas telefónicas a la semana con una duración individual de hasta ocho minutos, según han confirmado fuentes penitenciarias de dicha comunidad.

Junto a las conversaciones por teléfono, los internos pueden mantener comunicaciones en locutorios del establecimiento penitenciario con los familiares y amigos autorizados previamente, con una duración de 20 minutos -acumulables en una sola de 40 minutos durante el fin de semana- y con hasta cuatro personas al mismo tiempo. Si el recluso no goza de permisos ordinarios, también puede mantener una comunicación íntima con su pareja y con su familia, estableciéndose la duración en ambos casos entre una y tres horas y con una frecuencia mensual.

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