El ambiente político en la izquierda aragonesa y riojana está muy enrarecido desde el pasado martes, cuando el encuentro entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para pactar la investidura del Gobierno central acabó como el rosario de la aurora, con acusaciones entre ambas partes. Los candidatos socialistas a las presidencias autonómicas de Aragón y La Rioja, Javier Lambán y Concha Andreu, no tienen los votos asegurados porque les faltan los de los diputados morados.

Así, y salvo que se produzcan contactos de última hora, Andreu acude a su investidura sin el voto de Podemos que le falta (sí tiene el de la diputada de IU, pero la coalición de Unidas Podemos en La Rioja se ha roto). El lunes hubo una larga reunión entre el PSOE riojano y el equipo negociador de la diputada podemista Raquel Romero. La negociación fue fructífera. Pero todo se torció repentinamente el martes, explican las fuentes consultadas.

Una larga reunión el lunes en La Rioja se echó a perder al día siguiente

En Aragón la situación es distinta pero no mejor: sí hay diálogo entre el equipo de Lambán y los cinco parlamentarios de Podemos -este miércoles hubo un encuentro-, pero no avances. El PSOE aragonés insiste en que sí se negocia a la vez que reconoce «que no hay fecha a la vista para la investidura». Para formar Ejecutivo en esta región se necesita al PSOE, al partido regionalista Par, a Podemos y a un cuarto socio, que podría ser la Chunta Aragonesista (Cha) o IU.

Si a nivel interno en Podemos la marejada está más calmada tras denunciar los diputados autonómicos en ambas comunidades injerencias del dirigente Pablo Echenique, la relación con los socialistas se ha tensado mucho más. Por ejemplo, el lunes hubo un encuentro de más de dos horas entre los equipos negociadores de sendas formaciones en Logroño. «Se habló por primera vez de un programa de Gobierno», relatan testigos. Pero al día siguiente, la candidata del PSOE Concha Andreu sorprendió a sus teóricos socios al anunciar su objetivo de un gabinete monocolor.

Lambán intentó saltarse a los equipos negociadores, sin éxito

La reacción de Andreu enervó a Podemos. La diputada de IU Henar Moreno sí piensa votar a favor de la investidura, este lunes 15 de julio. El PSOE riojano ha convocado a sus 1.100 militantes a una consulta en la que se pregunta ¿Aprueba el acuerdo para un gobierno de izquierda y transformación? Por ninguna parte se habla de coalición. La última vez que los socialistas gobernaron esta comunidad de poco más de 300.000 habitantes y tradicionalmente conservadora fue hace 24 años.

La virulencia negociadora a nivel estatal parece haberse traducido al campo regional. Más tensión que en La Rioja se destila en Aragón, donde Lambán quiere reeditar su Gobierno y, en última instancia, depende del Par y de dos de los tres partidos de izquierda. El Par, formación regionalista bisagra, no se entiende con Podemos pero mucho menos con Vox, que aboga por liquidar las autonomías. La portavoz negociadora morada, Marta de Santos, declaraba este miércoles que no darían un «cheque en blanco» para un «gobierno en negro».

En Aragón los diputados de Podemos están desconcertados ante al PSOE

«Ahora mismo no hay un bloqueo de las negociaciones, sino una falta seria de información por parte del PSOE a la hora de afrontar esa conversación», añadía de Santos ayer antes de la última conversación con el equipo de Lambán, sin resultados. El presidente en funciones trató el martes de saltarse a los equipos negociadores y verse directamente con el líder morado en Aragón, Nacho Escartín. No lo consiguió.

La actitud del PSOE desconcierta ahora mismo a Podemos, que se ve infrarrepresentado en un futuro Ejecutivo en beneficio del Par. Las personas consultadas informan que en las próximas horas se seguirá negociando para amarrar la investidura de Lambán. En ambos sitios los morados quieren pactar un programa y ocuparse de la gestión de alguna consejería.