Ada Colau ha tenido que salir hoy en defensa de su amiga y ex compañera, Manuela Carmena, ante los ataques que la ex alcaldesa de Madrid está recibiendo por negar que los líderes del 1-O sean «presos políticos» como sostienen no sólo los independentistas, sino también la propia Colau o el líder de Podemos, Pablo Iglesias. «Si no pueden dialogar con Carmena, ¿con quién dialogarán?» se ha preguntado Colau, consciente de que la polémica convertirá a Carmena en blanco de protestas cuando vuelva a Barcelona el próximo 23 de septiembre como pregonera de las fiestas de La Mercé.

La polémica se desató el pasado martes, cuando Carmena, recién escogida pregonera, aseguró en declaraciones a RAC1 que los dirigentes independentistas en prisión preventiva a la espera de que el Tribunal Supremo dicte sentencia sobre el proceso independentista «no son presos políticos en absoluto». Una indignación que aumentó cuando Carmena aseguró que el proceso independentista ha alimentado el crecimiento de Vox, palabras que han encendido al independentismo y han provocado encendidos enfrentamientos en las redes. Uno de los comentarios más respondidos, el que recordaba a los abogados de Atocha para afear a Carmena sus comentarios.

Ante este contexto, que augura una nueva Mercé caliente similar a la de 2016, cuando el pregonero fue el escritor Javier Pérez Andújar, Colau ha defendido que no se le propuso el pregón a Carmena por sus opiniones políticas, sino «por su defensa del diálogo más allá de las opiniones de cada uno» y por su política de entendimiento, de empatía y de escucha, ha dicho. La alcaldesa ha defendido además los lazos de Carmena con la ciudad, la ha definido como una jurista comprometida con los Derechos Humanos y ha destacado que durante su mandato ha «protagonizado uno de los momentos en que Barcelona y Madrid han estado más cerca que nunca».

Colau sí cree que son «presos políticos»

Eso sí, Colau ha dejado claro que discrepa con Carmena en este asunto, porque ella sí cree que los encarcelados son «presos políticos», un extremo que defiende en bloque su partido, CatEC, que ha impuesto este criterio en la dirección de Podemos. Aún así, Colau ha señalado que con Carmena puede hablar de sus diferencias.

«No hay que invitar solo a quien piensa en todo igual que tú», porque el diálogo debe ser entre personas que piensan distinto y porque, por encima de todo, la política tiene que basarse en el diálogo para buscar puntos de encuentro, ha remarcado Colau.

El socialista Jaume Collboni, número dos del Ayuntamiento, ha resaltado que su opinión en este asunto es más coincidente con la de Carmena, pero que no se la ha invitado por éstas, sino por su trayectoria y las medidas progresistas que ha impulsado desde Madrid, de la que ha dejado de ser alcaldesa «víctima del pacto de la derecha con la ultraderecha».

Ha destacado que Carmena ha defendido siempre el diálogo entre Barcelona y Madrid y también entre Cataluña y el resto de España, lo que cree que debe ser motivo suficiente «para tener la fiesta en paz», y ha destacado que la pluralidad de las izquierdas también se expresa en la capacidad de invitar a alguien con quien se comparten puntos de vista y se discrepa en otros.