Los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils se convirtieron en agosto de 2017 en inesperado argumento del independentismo, cuando el Govern de Carles Puigdemont utilizó el trágico suceso para poner en valor la actuación de los Mossos d’Esquadra y los servicios de emergencias y demostrar que Cataluña ya disponía, de facto, de estructuras de Estado ante un ataque de este tipo. En la última semana, el independentismo ha recuperado los ataques terroristas como argumento, aunque esta vez para denunciar una «ataque de falsa bandera» perpetrado por los aparatos del Estado permitiendo un atentado con el que supuestamente esperaban frenar el referéndum ilegal del 1-O.

Las informaciones publicadas durante la última semana por Público en las que se detalla la relación del CNI con el imán de Ripoll, Adelbaki Es Satty, cerebro de los atentados, ha propiciado a ciertos sectores del independentismo construir ese relato. Según esas informaciones, Es Satty mantuvo contacto con el servicio de inteligencia hasta días antes de los atentados, el CNI tenía pinchados sus teléfonos y siguió los movimientos de la célula yihadista entre Ripoll y Alcanar, además de sus viajes a Marruecos, Francia y Bélgica.

Con esa información, parece imposible creer que no conocieran la preparación del atentado, argumentan en las redes líderes independentistas como la antisistema Mireia Boya y medios de referencia como Vilaweb, que deslizan por lo bajo se trató de una operación permitida u orquestada para frenar al independentismo.

El Govern exige explicaciones y Torra envía a los gobiernos de países con víctimas en Barcelona las acusaciones contra el CNI

El Govern no ha ido tan lejos. La portavoz del Govern, Meritxell Budó, evitaba el martes pasado llegar a esta conclusión, pero sí señaló como gravísimas las revelaciones de Público y exigió responsabilidades al Gobierno. Una exigencia que los grupos de ERC y JxCat se apresuraron a trasladar al Congreso, exigiendo la comparecencia de Pedro Sánchez, la vicepresidenta Carmen Calvo y los ministros Margarita Robles y Fernando Grande Marlaska. El Govern ha mantenido la presión, primero con una carta a Sánchez exigiendo explicaciones, y desde el viernes, con el envío de cartas a los gobiernos de todos los países con víctimas en los atentados.

Quim Torra ordenó el viernes al conseller Alfred Bosch remitir esas misivas para «informar» a los gobiernos afectados de las revelaciones de Público, que llegan a las puertas del segundo aniversario de los atentados que se saldaron con 16 víctimas mortales y otros 120 heridos entre los dos ataques terroristas. Las acusaciones de negligencia al CNI han sido además una constante en todas las intervenciones del presidente catalán, junto a la denuncia del «oneroso silencio» tanto del Gobierno como de los partidos políticos y medios de ámbito nacional.

Con una excepción, la de Pablo Iglesias, que en plena negociación de la investidura y al tiempo que exigía un gobierno de coalición a Pedro Sánchez, se sumaba a las denuncias del independentismo.

Aunque las afirmaciones más extremas en el arco político han sido, sin duda, las de Mireia Boya, quien llegó a afirmar: «Qué queréis negociar con un Estado capaz de escoger un atentado para frenar un referéndum». Aunque la portavoz de JxCat en el Congreso, Miriam Nogueras, ha secundado las especulaciones preguntándose si la Vicepresidencia del Gobierno, entonces en manos de Soraya Sáenz de Santamaría, estaba al corriente de la trama criminal organizada por el imán de Ripoll

Una tesis que durante toda la semana se ha repetido en medios catalanes de ámbito independentista, incluido TV3. Una de las escenas más polémicas ha sido la del mosso d’esquadra y tertuliano habitual del programa «Tot es mou», Roger Heredia, afirmando en la cadena pública que el CNI podría haber evitado los atentados. «¿Por qué los Mossos no estaban en el CITCO -centro de coordinación antiterrorista de las fuerzas de seguridad- antes del atentado y justo después se les ofreció estar?», se preguntó Heredia en la televisión pública.

El líder de Mossos por la República, Albert Donaire, va un paso más allá en su canal de YouTube afirma que «las cosas nos llevan a pensar cada vez más que el Estado estaba detrás de este atentado y tenía conocimiento» de los planes de Es Satty.

Más allá de la opinión de mossos independentistas, destaca el editorial publicado por el director de Vilaweb, Vicenç Partal, el mismo martes en que se hizo pública la primera información de Público. «Aún no es correcto hablar de un ataque de falsa bandera, pero ya no se puede discutir que el ataque fue, como mínimo, consentido por el CNI, que en aquel momento estaba a las órdenes de Soraya Sáenz de Santamaría», apunta Partal.

Y añade: «Hay que recordarlo porque en aquel momento, Sáenz intentó que se declarara oficialmente la alerta cinco, declaración que habría significado poner en la calle al ejército, un mes y medio antes del referéndum del 1-O». Ocasión y motivos expuestos por uno de los periodistas con mayor influencia en la órbita independentista.