Pese a estar ausente, Irene Montero ha protagonizado la primera votación que este lunes ha tumbado la candidatura de Pedro Sánchez: ha votado que no a la investidura frente a la abstención del resto de sus compañeros.

Montero no ha votado físicamente desde el hemiciclo, debido al avanzado de su embarazo: lo ha hecho por voto telemático, por lo que la ‘ruptura de la disciplina’ no se ha visto en directo. Con todo, es la única de las 42 diputadas moradas que vota contra Sánchez. Según ha explicado su compañera Ione Belarra después, Montero registró su voto a las nueve de la mañana y en ese momento el sentido del voto del grupo era ‘No’. «Hemos reflexionado y cambiado a la abstención para hacer un gesto al PSOE», apunta Belarra.

Minutos antes de la votación, varios diputados de Unidas Podemos confesaban que el grupo todavía debatía si votar no o abstenerse. «El cuerpo me pide votar no», decía un representante, que justificaba esta tendencia tanto por el discurso de Sánchez con guiños a PP y Ciudadanos como por la «vergonzosa» oferta de gobierno de coalición que habría hecho el PSOE. Según Podemos, la propuesta socialista ofrece a UP la gestión de un 4% del Ejecutivo total.

Montero tenía la opción de cambiar y confirmar su voto hasta una hora antes del inicio de la votación, cosa que no ha hecho, lo cual revela claramente que la postura de Podemos ha cambiado sobre la bocina para evitar un ‘No’ que habría terminado de dinamitar las negociaciones con el PSOE.