Pinchazo en las movilizaciones convocadas para esta mañana en la localidad francesa de Hendaya, en la que organizaciones independentistas y nacionalistas, entre ellas ‘G7Ez’ (de la que participa Podemos, Sortu y EH Bildu) esperaban cruzar la frontera hasta la localidad española de Irún en una masiva movilización que, finalmente, ha quedado reducida a la irrelevancia por la falta de asistentes.

De hecho, estaba previsto que la movilización abertzale estuviese secundada por los grupos antisistema franceses de los chalecos amarillos, además de otros colectivos anticapitalistas y anarquistas europeos que, finalmente, no han aparecido. Podemos y Bildu erran, por tanto, en su intento de acaparar el protagonismo de la cita institucional, un contexto que choca con la cena en que participará Pedro Sánchez con los líderes de las superpotencias mundiales.

Manifestación contra el G7.

Manifestación contra el G7. EFE

Desde ‘G-7 EZ’ cifran en 15.000 personas el seguimiento de la protesta en sus redes sociales -desde la Prefectura francesa hablan de 9.000-, si bien no ha habido una destacada presencia policial y no se han registrado incidentes. La manifestación ha discurrido bajo el lema ‘No al G-7, construyendo otro mundo’ y ha contado con la participación del último líder de ETA, David Pla.

Por contra, sí se espera más movimiento a partir de las 17:00 horas de la tarde, hora para la que se ha convocado una manifestación improvisada de los chalecos amarillos franceses en la frontera vascofrancesa y a la que está previsto que se acerquen los violentos ‘black bloc’, colaboradores de los últimos en algunos disturbios en las calles de París.

El revés por la escasa movilización de este sábado no es el único que han tenido que encajar las plataformas independentistas y abertzales: tampoco han logrado la repercusión esperada en las jornadas y actos organizados a lo largo de esta semana como antesala a la manifestación de este sábado, en las que ni si quiera lograron llenar la sala de actos de Ficoba, la feria de Irún.

Precisamente fueron Arnaldo Otegi, Marta Rovira -fugada de la justicia española desde hace año y medio-; y el hijo de Josu Ternera los encargados de clausurar unas jornadas descafeinadas en las que pidieron «más soberanía» para el País Vasco.

En concreto, el independentismo catalán movilizado por los CDR veían en el G-7 una oportunidad de oro para hacerse notar y lanzar sus mensajes en una esfera internacional como paso previo a dos grandes movilizaciones: la de la Diada del próximo 11 de septiembre, en la que se ha registrado un 25% menos de inscripciones que las que se habían registrado el año pasado en estas fechas; y las previstas este otoño en el margen de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el ‘procés’.

Máximo dispositivo de seguridad

En un dispositivo coordinado conjuntamente con España, Francia ha desplegado a más de 13.200 agentes entre policías, militares y gendarmes que han convertido a Biarritz en un auténtico búnker para preservar la seguridad de los máximos mandatarios internacionales.

Y desde España, Interior ha enviado a 7.000 agentes -entre Policía Nacional, Guardia Civil y Ertzainas a defender la cumbre de una triple posible amenaza: terrorista, cibernética y de altercados públicos.

El propio Ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, ya reconoció en rueda de prensa la posibilidad de producirse «hechos violentos» por la presencia de «radicales» infiltrados en el movimiento de la contracumbre.

Este sábado, 17 activistas han sido detenidos por altercados violentos y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, dejando a cuatro policías con heridas leves. También se han registrado incidentes cuando un grupo de personas trató de introducirse en la autopista A-63, que conduce a la frontera española.