El jueves por la tarde-noche diputados rasos de Unidas Podemos y diputados con más visibilidad de la coalición confederal reflexionaron al alimón. Al principio muchos de ellos estaban a caballo entre abatidos y atónitos ante la intervención del veterano dirigente socialista Rafael Simancas: lo que venía a ser un debate sobre el rescate humanitario aún con media España de vacaciones y salvando la comparecencia del presidente del Gobierno en funciones terminó siendo una abertura más en la grieta que separa al PSOE y a UP en aras de negociar un Gobierno de coalición. «No son ustedes de fiar, no podemos confiar en ustedes», soltó el que estuvo a un tris de ser presidente de la Comunidad de Madrid en mayo de 2003.

Al salir del hemiciclo los diputados de la coalición conversaron: «Nos quedamos estupefactos con Simancas. Y a la salida nos juntamos algunos y comentamos que parecía que íbamos inevitablemente a elecciones», revela un dirigente. «Luego ya alguien planteó una nueva reflexión: si tanta dureza no apuntaba acaso a otra negociación exprés como la de julio, y si el PSOE no estaba jugando con el tiempo. Simancas nos recordó la intervención durísima de Adriana Lastra en la primera sesión de investidura». Eso fue el pasado 23 de julio.

Los ataques de Lastra precedieron la negociación exprés que resultó fallida

Lastra, que aquel 23 de julio defendió al PSOE como «centenario partido» y atribuyó a Iglesias un «error histórico» si no votaba a favor de Sánchez, lanzó un sonado ataque a Podemos: «Ustedes no son la prueba del algodón, no necesitamos guardianes de la esencia de la izquierda», les espetó. Pero sus palabras -al cierre del turno de palabra de los grupos, como en el caso de Rafael Simancas la semana pasada- precedieron a la agónica negociación de 48 horas, en la que no hubo acuerdo.

La hipótesis de la negociación exprés comprimida corrió como la pólvora el jueves y la comparten casi todos los diputados de UP, desde la dirección morada hasta el equipo negociador. Iglesias la sondeó el sábado en Twitter: «Sánchez no nos ha contactado en todo agosto y no tiene previsto que nos veamos hasta el día 10. Si la investidura sólo puede ser entre el 17 y el 20, una de dos: A) Quiere elecciones y no busca acuerdos B) Pretende negociarlo todo en el último minuto».

La batalla por el relato no sé si la estamos ganando, pero Sánchez desde luego que no»

Esto opina otra diputada consultada por este medio: «La batalla por el llamado relato no sé si la estamos ganando, pero desde luego no la está ganando Sánchez por lo que percibo a mi alrededor. Nuestra mano está permanentemente tendida para negociar mientras el PSOE se presenta sin apoyos en el hemiciclo», subraya. «Varios medios han destacado la soledad parlamentaria del grupo socialista y lo que pasaría si estuviéramos en la oposición. Si diéramos nuestro apoyo a cambio de nada tardaríamos poco en ir a elecciones, como se reflejó en el debate sobre el Open Arms. Estamos convencidos de que van a negociar».

Lo que ocurre, lamentan estas fuentes, es que ya no queda tiempo para una negociación larga. Y comparan la actual situación con la formación del Ejecutivo alemán que tuvo lugar en febrero de 2019, 136 días después de las elecciones federales de septiembre que abocaron en un Gobierno de concentración entre la CDU y el SPD.

Un debate electoral entre Iglesias y Sánchez ya no suena tan mal en Unidas Podemos

Incluso la percepción de reeditar elecciones generales contra las que tanto previene la dirección está empezando a cambiar en la cabeza de la cúpula morada. A pesar de las encuestas que periódicamente emite el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que cada vez arrojan una mayoría más holgada para Sánchez, la fotografía del momento no es la misma para Podemos. «Hace unas semanas me decían: ‘Joder, por qué echáis por tierra un Gobierno de izquierdas’. Pero ya no me lo dicen», cuenta un tercero.

De puertas afuera, las elecciones son la peor opción. De puertas adentro, la repetición empieza a no verse con tan malos ojos. El debate es precisamente el plato fuerte de Iglesias, la clave que todos citan para explicar por qué UP no cayó hasta el 10% el 28 de abril o incluso por debajo de ese listón tras la escisión de Íñigo Errejón y el revuelo por la compra del chalé de Galapagar. «Y a un debate Iglesias llegaría habiendo renunciado a estar en el Consejo de Ministros, habiendo rechazado Ministerios de Estado, habiendo aceptado la visión de Sánchez sobre Cataluña, habiendo consultado a las bases y habiendo estado disponible para negociar en todo momento».

A 19 días

El martes Pedro Sánchez presentará sus 300 propuestas para gobernar España. Unidas Podemos dirá que sin una «negociación integral de Gobierno» todo queda en papel mojado y solo quedarán 19 días para que el Rey convoque automáticamente elecciones, incluyendo dos fines de semana. Los morados creen que la negociación exprés tendrá lugar la tercera semana de septiembre.