Trump ha vuelto a despedir vía Twitter. En esta ocasión la víctima ha sido John Bolton, asesor de Seguridad Nacional. La razón son las desavenencias del presidente con Bolton sobre política exterior, en especial, sobre Irak, Corea del Norte y Afganistán.

«Anoche informé a John Bolton de que sus servicios ya no son necesarios en la Casa Blanca», ha informado Trump con un tuit. El presidente le pidió en la noche del martes que renunciara y así lo ha hecho Bolton horas más tarde.

«Estaba en desacuerdo con muchas de sus sugerencias, al igual que otros (miembros) de la Administración», ha justificado el mandatario, que puso a Bolton en el cargo en abril de 2018. Bolton sucedió como asesor de Seguridad Nacional a Herbert McMaster, quien a su vez había reemplazado a Michael Flynn. «Agradezco mucho a John su servicio», ha asegurado el presidente, que ha prometido anunciar a su sucesor la próxima semana.

A Trump quienes más le duran a su servicio son los miembros de su familia, su hija Ivanka Trump, por ejemplo, o su yerno, Jared Kushner, los únicos que pasean tranquilos por la Casa Blanca.

La versión de John Bolton es diferente porque asegura, también en Twitter, que fue él quien ofreció su renuncia tras una discusión con el presidente Donald Trump, quien le dijo que lo hablarían hoy.

Según la CNN, Bolton se habría enterado de que Trump estaba organizando un encuentro secreto con los representantes de los talibán esta semana en Camp David. Bolton no se fía de los talibán. La cumbre se suspendió por los últimos atentados en Afganistán.

La mayor discrepancia entre el presidente Trump y su hasta ahora asesor, John Bolton, un halcón, fue la decisión de suspender el ataque aéreo a Irán después de que el régimen de los ayatolás derribaran un dron estadounidense. Tampoco estaba de acuerdo Bolton con Trump en la reunión que mantuvo con el líder norcoreano, Kim Jong-un, en la franja desmilitarizada entre las dos Coreas. Trump fue el primer presidente estadounidense en pisar suelo norcoreano, según informa Univisión. Bolton tampoco se entendía bien con el secretario de Estado, Mike Pompeo.

Incógnita sobre Venezuela

El presidente Trump se inclina ahora más por el acercamiento a Corea del Norte, y también a Irán. En la pasada cumbre del G-7 en Biarritz, se presentó por sorpresa el ministro iraní de Exteriores, Mohamad Javad Zarif, invitado por el presidente francés, Emmanuel Macron. Trump dio su visto bueno a esta incursión. Macron anunció que iba a trabajar para que fuera posible un encuentro entre el presidente Trump y el líder iraní, Hasan Rohani.

Bolton ha dejado su huella en la política de la Administración Trump sobre Venezuela. Ha apostado por el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente encargado, lo que hizo Estados Unidos justo después de su anuncio el pasado 23 de enero, así como la suspensión de compras de petróleo, y la aprobación de sanciones sin precedentes.

La última medida que anunció Trump fue la congelación de todos los activos de los representantes del régimen chavista en Estados Unidos y la amenaza a quien negocie con el chavismo de verse privado de las transacciones de EEUU. Bolton fue muy claro: «O se negocia con Maduro o se negocia con EEUU».

Poco después el presidente de EEUU reconocía que se habían dado contactos con el régimen de Maduro. Bolton aclaró que siempre estarían encaminados a que Maduro dejara el poder. Está por ver si Venezuela es a partir de ahora tan importante para quien suceda a Bolton.

En realidad, Bolton y Trump tienen planteamientos divergentes en política exterior. A Trump le gusta emplear un lenguaje belicoso, pero a la hora de actuar es muy escéptico sobre las ventajas de las incursiones militares en el exterior.

El presidente Trump prefiere enseñar los dientes pero nunca utilizar el poder militar hasta el extremo. Sin embargo, Bolton fue el gran promotor de la invasión de Irak y sigue defendiendo cómo Estados Unidos ha de demostrar así su papel preponderante en el mundo.