El mercado del petróleo vive este lunes una jornada de profundas convulsiones. Los precios del crudo han arrancado la jornada con alzas que han llegado a rondar el 20%, en lo que ha supuesto sus mayores ganancias desde 1991, después de que un ataque con drones afectara este fin de semana a varias plantas petrolíferas de Arabia Saudí.

Aunque las alzas iniciales se fueron moderando, a estas horas el precio del crudo aún registraba subidas en el entorno del 10%, con el Brent superando los 66 dólares, ante la perspectiva de que el ataque pueda mantener paralizada la mitad de la producción del gigante árabe, que equivale a un 5% de la oferta mundial.

Los expertos estiman que esta situación puede provocar la mayor interrupción en el suministro mundial de petróleo de la historia -superando la que se produjo a inicios de los 90, por el conflicto entre Irak y Kuwait-, al restar alrededor de 5,7 millones de barriles de petróleo diarios, y auguran que de prolongarse más de seis semanas podría tener un impacto muy destacado y sostenido sobre los precios del crudo.

Esta situación resulta mucho más alarmante en un momento en que se teme por la salud de la economía mundial, que podría añadir un brusco encarecimiento de los precios de la energía a los múltiples desafíos a los que se enfrenta.

«El mayor problema no son los mencionados 5,7 millones de barriles al día de menor producción -se espera que esta tarde se puedan recuperar cerca de 3 millones de barriles al día de producción- ya que las reservas estratégicas de Arabia Saudita y de EEUU pueden compensar en los mercados esta menor producción temporal, el verdadero temor de los inversores es que el conflicto en la región vaya a más, lo que puede llegar a producir un impacto mayor en la producción de crudo y, por tanto, elevar el precio de esta materia prima con el consiguiente impacto negativo en una economía mundial que se está ralentizando», explican en Link Securities.

Con esta perspectiva, y ante la manifiesta vulnerabilidad de las instalaciones petrolíferas saudís, se espera que el precio del petróleo vuelva a incorporar una prima de riesgo geopolítica, ya que se teme que Arabia Saudita opte por tomar represalias frente a Irán, a la que se acusa del ataque, que ha sido reivindicado por los rebeldes hutíes del Yemen -que están respaldados, presuntamente, por Irán.

«El ataque resalta la vulnerabilidad de la infraestructura petrolera saudita. Si bien muchos han estado preocupados por las interrupciones en los flujos de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, este último incidente sugiere que tales ataques pueden resultar aún más perjudiciales. Además, existe la incertidumbre de cómo responderán los sauditas al ataque, pero lo que es seguro es que el mercado necesita fijar una prima de riesgo en el precio por la tensión que late a fuego lento en la región», corroboran los expertos de ING.