El lehendakari Iñigo Urkullu ha anunciado este viernes que el próximo 30 de noviembre el grupo de expertos designados por el Parlamento Vasco hará público el documento que propone para la aprobación de un nuevo Estatuto vasco que fije una relación «de igual a igual» con España y supere el actual Estatuto de Gernika de 1979.

Los expertos designados por los cinco partidos con representación parlamentaria en la Cámara vasca comenzaron a negociar un texto consensuado allá por octubre del año pasado y no será hasta más de un año después cuando presenten una propuesta de texto articulado que tendrá que ser debatido y sometido a votación en el Parlamento vasco.

La propuesta de nuevo estatus que el PNV impulsó y que el Gobierno de Urkullu situó como una prioridad ya la pasada legislatura y que no será finalmente hasta el término del segundo mandato de Urkullu, tiene marcado un calendario que pasaría por su aprobación primero en la Cámara vasca y su posterior tramitación en las Cortes para, en caso de ser aprobado someterlo al refrendo de la sociedad vasca antes de su entrada en vigor.

El equipo de juristas designado por los partidos está compuesto por el diputado Mikel Legarda, designado por el PNV; Jaime Ignacio del Burgo, por el PP; Iñigo Urrutia (EHBildu), Alberto López Basaguren (PSE) y Arantzxa Elizondo (Podemos).

Los cinco expertos presentarán un texto articulado para ‘superar’ el Estatuto de Gernika

Durante el Pleno de Política General celebrado esta mañana en Vitoria, y con el que ha arrancado el último año de la legislatura -en la que el Gobierno PNV-PSE se encuentra en una situación de debilidad y con la dificultad de aprobar sus cuentas, ya prorrogadas el año pasado- la oposición no ha evitado recordárselo al lehendakari.

Tejer acuerdos

Tras repasar su gestión, el lehendakari se ha centrado en el proyecto de autogobierno que marcará, junto a la tramitación de las cuentas de 2020, el arranque del curso. Ha calificado de «loable» la labor realizada por los expertos juristas, y que el 30 de noviembre presentarán. Ha llamado a todos los partidos a no rechazar el contenido de la propuesta sino a esforzarse por «tejer acuerdos». Ha destacado que la tarea realizada es, frente al clima político en el conjunto del Estado, «un ejemplo de la cultura política» vasca, «un contrapunto a la realidad del Estado».

Recuerda que el modelo de relación bilateral Euskadi-España ya tiene un referente válido y aceptado, el Concierto Económico vasco; «un modelo histórico, singular, legítimo, bilateral y eficaz para su extensión al ámbito de la relación política», ha asegurado.

El lehendakari apela a trasladar el modelo del Concierto al acuerdo político Euskadi-España

El Gobierno vasco quiere que el futuro Estatuto vasco incluya una garantía «bilateral» de cumplimiento y basado en una «confianza recíproca» que permita ampliar «la potencialidad del autogobierno» vasco. Ello debe incluir, ha apuntado, «un mecanismo de resolución de conflictos asentado en la bilateralidad».

Ha reclamado la necesidad de impulsar «un nuevo modelo de Estado «que reconozca su realidad plurinacional y el carácter singular del autogobierno vasco», así como la construcción de una Europa que «reconozca la singularidad de sus propias regiones constitucionales y realidades nacionales».

Más y mejor autogobierno

El lehendakari considera que, para lograr «más y mejor» autogobierno, será necesaria la participación y compromiso de todas las formaciones. Para ello ha reclamado a las formaciones políticas una actitud «proactiva» y la asunción de la realidad plural «frente a la tendencia uniformizadora» en el Estado y que se busque un «diálogo multilateral» frente a «las imposiciones unilaterales en la génesis y desarrollo del conflicto territorial entre Cataluña y el Estado».

Urkullu considera que el 10-N es «un paso atrás» y reflejo de la incapacidad de acuerdo en el Estado

Pero hasta que el nuevo estatuto vasco sea una realidad, el Ejecutivo vasco no quiere que se dé por amortizado el Estatuto de Gernika. Urkullu ha reclamado una «interlocución con plenas funciones por parte del Gobierno español».

Señala que es «imprescindible» para seguir dando pasos en la consecución de la llamada «agenda vasca». En ella ha situado los compromisos y proyectos ahora ralentizados o paralizados, como las obras del Tren de Alta Velocidad, los compromisos en materia de automoción, industria o aeropuertos suscritos con el Gobierno de España en 2017 o el calendario de cesión de competencias que el Gobierno pactó con el Ejecutivo de Pedro Sánchez para el cumplimiento del Estatuto vasco.

«Es descorazonador»

Ha criticado la incapacidad de cerrar acuerdos y de diálogo que se ha impuesto en el Estado y que ha culminado con la repetición electoral el 10 de noviembre próximo, «un paso atrás» y ha añadido, «es descorazonador». Ha contrapuesto la situación política en el País Vasco donde, pese a todo, se ha logrado mantener el «diálogo político».

No ha obviado su situación de debilidad, a falta de un voto para la mayoría absoluta y con una oposición que no está dispuesta a rescatarle en este último año del mandato. «Somos conscientes de la composición de este Parlamento, no someteremoss a Euskadi a la tensión política que estamos conociendo en España», ha señalado.

El lehendakari ha descrito la política vasca como un ‘cortafuego’ ante la inestabilidad en España»

Ha descrito la política vasca como un «cortafuego» ante la inestabilidad permanente en el Estado. Ha recordado que se han alcanzado acuerdos con la oposición para la aprobación de leyes y que su disposición al diálogo «con voluntad de acuedo» continuará para manetenr su compromiso con una «política útil».

En su intervención, que se ha prolongado por espacio de una hora, se ha comprometido a alcanzar este curso un consenso en torno al final de la violencia. En este sentido, el lehendakari ha pedido a todos los partidos con presencia en el Parlamento que respalden una reflexión crítica sobre el pasado que incluya un rechazo «explícito de la violencia de ETA». Ha confiado en que pueda ser compartido por todas las fuerzas.

En este sentido también ha abogado por ampliar espacios «constructivos y participativos» de consenso en materia de memoria, reconocimiento y reparación hacia las víctimas. Junto a ello, ha reclamado acuerdos en materia de política penitenciaria y reinserción para adaptarla «al nuevo tiempo».

Urkullu también ha anuncciado que este mismo mes de septiembre hará llegar a los partidos un borrador sobre la futura «Ley de Memoria Histórica» que ultima su Gobierno