Con Arnaldo Otegui de auténtica estrella invitada, el independentismo catalán ha reunido hoy a representantes de Bildu, el Bloque Nacionalista Galego (BNG), MES Mallorca y Menorca y Esquerra Valenciana, en un acto de apoyo al proceso independentista catalán en el que el gran ausente ha sido el PNV.

Un acto en el que el vicepresidente, Pere Aragonés, y el conseller de Administración Pública y Políticas Digitales, Jordi Puigneró, han representado al Govern a falta de que Quim Torra reciba a los presentes esta tarde en el Palau de la Generalitat.

El PNV no ve en este manifiesto la herencia de la Declaración de Barcelona

Fuentes del PNV han aclarado que la formación no se ha sumado a la Declaración de la Llotja, que pretende ser una segunda entrega de la Declaración de Barcelona que en su día suscribieron PNV, CiU y BNG, porque la propuesta de hoy «incide de forma casi exclusiva en la denuncia y la proyección de una visión negativa» de España, «sin apenas espíritu constructivo».

Los nacionalistas vascos deploran además que la iniciativa se produzca a diez días del inicio de la campaña electoral, y destaca que «nuestro partido hermano en Cataluña, el PDeCat, conoce de primera mano y comprende nuestras motivaciones».

El texto firmado por estos partidos junto a JxCat, ERC y la CUP, se compromete a la unidad política en defensa del «derecho de autodeterminación de nuestros pueblos» y la «libertad de los presos políticos y el retorno de os exiliados», para lo que todos estos partidos se comprometen a unirse.

Los firmantes se comprometen además a la «búsqueda de soluciones democráticas y estables al conflicto político que nuestros pueblos mantienen en el seno del Estado Español».

Este compromiso se justifica en un análisis de la sentencia del procés que, según la «Declaración de la Llotja de Mar» «imprimirá graves restricciones» en la actuación política, además de «condenar a los legítimos representantes del pueblo de Cataluña».

El texto asegura que «determinados ambientes políticos, judiciales, económicos y policiales han impedido por acción u omisión que España se transforme en un Estado plenamente democrático como los de su entorno europeo». Y denuncia la «restricción de los derechos y libertades» en los últimos años en España.

Según los partidos independentistas y nacionalistas, España ha entrado en una etapa «de carácter cada vez más autoritario, menos democrático y más represivo», como reacción a la aparición de nuevas corrientes políticas tanto regionales como de ámbito estatal. Y ejemplifica esta supuesta regresión democrática en la «falta de respeto al derecho de autodeterminación que España asumió al reconocer el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos».