Pablo Iglesias ha tenido vía libre en el gran debate televisado a cinco a seis días de las elecciones generales excepto en el tramo final. El líder de Unidas Podemos, que remontó en los debates previos a los pasados comicios del 28 de abril, se ha dirigido especialmente a Pedro Sánchez, al que ha responsabilizado del fracaso del intento de un Gobierno de coalición y del que apenas ha encontrado respuestas. Iglesias ha vuelto a reivindicar los artículos sociales de la Constitución, ha exigido «claridad» al presidente en funciones, ha apaciguado el debate catalán y, cuando parecía haber sorteado los choques, ha mantenido en las postrimerías un agrio cara a cara con Santiago Abascal.

Previamente, Iglesías había picado al líder de Vox. «A mi usted no me va a dar ninguna lección de ser español, señor Abascal, me siento español porque en mi patria si alguien necesita un un transplante de riñon lo van a atender en los hospitales públicos». En otro lance, animó a Sánchez a pactar contra la «derecha ignorante». Pero Abascal se quedó con la primera copla y arremetió contra Iglesias en los minutos finales, cuando el debate iba de Memoria Histórica y de Franco.

«Usted a mi no me va a dar lecciones de democracia, señor Iglesias, porque yo he estado en el País Vasco luchando contra ETA», sintetizó el de Vox, al que Sánchez e Iglesias se refirieron como de «extrema derecha». «No nos lleven a los miedos del pasado».

«Mire señor Abascal, nuestra candidata al Senado por Barcelona ¿sabe cómo se llama? Rosa Lluch», respondió Iglesias, que había levantado la mano para pedir turno de palabra. «ETA asesinó a su padre, y Rosa no va dando lecciones de víctima del terrorismo a nadie. Ojalá ustedes supieran condenar un golpe de Estado de un aliado de Hitler».

«Golpe de Estado del PSOE»

Abascal se encendió, dijo desconocer por qué algunas víctimas de ETA defendían el discurso morado y retó a Iglesias a «condenar el golpe de estado del PSOE», en alusión a la Revolución de 1934. El de Podemos volvió a blandir los artículos de la Constitución como muestra de patriotismo.

La batalla por el famoso relato entre Iglesias y Sánchez se dio, pero menos. Hubo manos tendidas. «Quiero ser muy sincero, señor Sánchez: millones de votantes de Unidas Podemos y del PSOE quieren que dejemos los reproches atrás y trabajemos juntos. Viene una desaceleración económica: tenmos que evitar un Gobierno de las tres derechas, y también del PP y el PSOE», contemporizó el profesor de la Complutense.

Respecto a Catalulña, el de Podemos valoró la figura de «alguien tan poco sospechoso de ser de izquierdas como Adolfo Suárez, quien se sentó con Tarradellas y reconoció una institución republicana y singular como la Generalitat». Iglesias defendió el diálogo con los partidos cuyos líderes han sido condenados durante el juicio del procès.