JxCat ha escogido el día en que Esquerra consulta a sus bases sobre el apoyo republicano a la investidura para poner sus propias condiciones al diálogo con el PSOE. Un diálogo para el que, como ha reconocido Laura Borràs, nadie les ha invitado, puesto que los socialistas no se han dirigido en ningún momento a Junts para recabar el apoyo o la abstención de sus ocho diputados.

La líder de JxCat en el Congreso ha elevado las condiciones explicitadas por Pere Aragonés elevando las exigencias en dos puntos: un «mediador internacional» donde ERC habla de la figura del relator aceptada temporalmente por el PSOE hace un año, y el «reconocimiento del exilio y la prisión» en ese diálogo, por la vía de incluir en las conversaciones a Carles Puigdemont y Oriol Junqueras.

Borràs ha considerado «fundamental» un «mediador internacional» y ha exigido «diálogo de gobierno a gobierno, de igual a igual, sin condiciones» y sin exclusiones. Esto es, que «se reconozca y respete a los interlocutores» entre los que la dirigente de Junts ha destacado al presidente de la Generalitat, Quim Torra, castigado al ostracismo por Pedro Sánchez en los últimos meses. Y ha añadido que ese «respeto» institucional debe incluir el «reconocimiento del exilio, de Carles Puigdemont, y de la prisión» en la figura de Junqueras.

La líder de JxCat en el Congreso ha fijado estas condiciones tras felicitarse por el hecho de que la formación haya obligado a ERC a endurecer las condiciones para facilitar una investidura de Pedro Sánchez.

Contentos de marcar el paso a ERC

Lo ha destacado también el presidente del grupo en el Parlament, Albert Batet. Estamos «satisfechos porque nuestras posiciones políticas avanzan y crecen» ha asegurado Batet, señalando que ahora «todo el mundo entiende que la investidura es un momento clave y que no puede ser gratis». Batet ha recordado que su partido lleva meses defendiendo esa tesis, mientras ERC ofrecía su apoyo gratis a un gobierno de PSOE y Podemos el pasado julio, denunciando la incapacidad para el diálogo de los dos grandes partidos de izquierda. «Nos ha tocado tirar del carro, pero se mueven a nuestras posiciones» ha concluido señalando que Esquerra habría endurecido las condiciones de la investidura gracias a la presión de JxCat.

Borràs, por su parte, ha añadido a las condiciones para la investidura lo que desde el independentismo denominan «fin de la represión» que pasaría por la aplicación de la aminstía a los condenados por el 1-O, escudándose en el Grupo de detenciones arbitrarias de NNUU y el informe de Amnistía Internacional sobre el juicio.

Y ha puesto como ejemplo de «voluntad política» en este sentido que el Gobierno retire los recursos ante el Tribunal Coonstitucional contra las resoluciones del Parlament que defienden el derecho de autodeterminación, y que han colocado a su presidente, Roger Torrent, al borde de la desobediencia.

Cordón sanitario a Vox

«Sería raro que se pueda hablar de autodeterminación en una mesa de negociación y no en el Parlament» ha argumentado Borràs, quien ha señalado la retirada de esos recursos como «un gesto tangible» de la buena voluntad del PSOE. Ha exigido además establecer un «cordón sanitario a Vox» que debería tener una primera traslación en la constitucion de la Mesa del Congreso.

«En Europa solo hay dos caminos» ante el crecimiento de la ultraderecha en las instituciones, ha argumentado la líder secesionista, «los que blanquean al fascimo y los que lo aíslan».