Los hermanos Moshin y Anouar Harrak, naturales de Larache (Marruecos), acusados de haber jurado lealtad a Estado Islámico, se convirtieron este lunes por unas horas en protagonistas de la actualidad judicial de la Audiencia Nacional.

Los dos se sientan en el banquillo por un presunto delito de integración en organización terrorista. Según la Fiscalía, ambos sufrieron un «proceso de radicalización y consolidación de su adscripción a la yihad armada», para lo que buscaron y guardaron abundante información islamista radical en sus portátiles y móviles. Los dos están siendo juzgados a la vez que Mustafá El Filali, que habría planeado un atropellamiento masivo en una zona concurrida de Madrid en las Navidades de 2017 tras los atentados de Barcelona y Cambrils, motivo por el que se enfrenta a 31 años de prisión.

«No tiene vida social, Internet es su único amigo»

Durante el juicio que se celebra estos días ante la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, el menor de los hermanos Harrak sorprendió a los magistrados cuando, a preguntas de la Fiscalía sobre los vídeos radicales que presuntamente consultó, culpó a su propio hermano, discapacitado intelectual, de los hechos. «No se de qué vídeos me está hablando. Pudo ser mi hermano, mi hermano pudo entrar en mi ordenador. No tiene vida social, se pasa el tiempo encerrado en casa, en su habitación. No tiene amigos, su único amigo es Internet. Es su único compañero», lanzaba el acusado para sorpresa de los presentes.

En concreto, el Ministerio Público acusa a Moshin, un año menor que Anouar, de buscar un vídeo en el que «se observa a Bin Laden haciendo un llamamiento expreso a hacer la yihad», así como de visitar páginas relacionadas con Estado Islámico.

A preguntas de su abogado Benet Salellas, Moshin defendió ante los miembros del Tribunal que él nunca hizo dichas consultas y volcó la responsabilidad sobre su hermano, del que dijo que «tiene una discapacidad física e intelectual. Tuvo problemas para caminar desde que nació», afirmó.

Mientras tanto, Anouar, también sentado en el banquillo, miraba al techo con rostro alegre y perdido. Cuando llegó el momento de su declaración y fue informado de su derecho a decir verdad o mentir, a declarar o no hacerlo, se hizo evidente que, efectivamente, sufre una discapacidad intelectual.

Anouar también está acusado de integración en organización terrorista y de haber «realizado el juramento de lealtad a Estado Islámico, escribiéndolo de su puño y letra», según la Fiscalía. También de almacenar abundante información yihadista en su ordenador. Al ser preguntado por el fiscal, el hombre, con evidente apariencia de no entender la situación a la que se enfrentaba, afirmó no recordar nada. Se enfrenta a una pena de 12 años de prisión.