El Ayuntamiento de Barcelona no ha fallado en lo que ya se ha convertido en una más de las tradiciones navideñas de la capital catalana: la polémica sobre el pesebre de la Plaza Sant Jaume. En esta ocasión la instalación municipal evoca, según su autora, el momento de desempaquetar los adornos navideños. Y para ello ha ocupado la plaza con una montaña de cajas de cartón llenas de adornos y figuras tradicionales del pesebre. El resultado ha vuelto a sembrar la división entre quienes defienden la apuesta por la «innovación artística» del Consistorio y los que acusan a Ada Colau de intentar encubrir a toda costa las tradiciones religiosas asociadas a las fiestas navideñas.

Entre estos últimos se encuentra el presidente del PP en el Ayumtamiento, Josep Bou, quien ha revelado hoy que el montaje elaborado por Paula Bosch ha costado 97.000 euros al erario. «La alcaldesa hace cualquier cosa menos un belén» ha lamentado el popular que ha definido el montaje como «un montón de cajas apiladas» mientras «Colau se deja en el trastero del Ayuntamiento el pesebre real»

«La cuestión es hacer una performance extraña para evitar el sentido religioso que tienen las fiestas de Navidad» ha lamentado, recordando que «la tradición de los barceloneses es hacer el belén». Bou ha señalado, en ese sentido, que a escasos metros de ahí, en la Plaza de la Catedral se instala cada año la Fira de Santa Llúcia en la que se siguen vendiendo las tradicionales figuras del nacimiento.

En términos similares se ha expresado Eva Parera, concejal de Barcelona pel Canvi. “Cuando un pesebre se tiene que explicar para que la gente lo entienda es la señal de que quizás no es el acertado”, ha apuntado tras las explicaciones ofrecidas ayer por la autora del montaje.

“Cuando pienso en el pesebre me vienen a la cabeza las Navidades que viví en casa de mis padres. Para mí, lo más importante de hacer el pesebre no era colocar los caballetes, las maderas y la mesa para poder poner las figuritas, sino toda la preparación anterior. Ir al desván y abrir el armario empotrado que estaba lleno de cajas …”, argumenta Paluo para defender su instalación.

En las redes sociales se ha reproducido el debate entre quienes defienden el espíritu innovador del Consistorio, que desde que gobiernan los comunes no ha desempolvado el pesebre tradicional, y los detractores de los montajes municipales. En los últimos años Colau ha sustituido el pesebre por una mesa navideña, bolas con los personajes del pesebre dentro, o figuras elevadas entre 3 y seis metros.