«¡Perpinyà, Perpinyà!», gritaba el círculo de confianza del ex presidente catalán Carles Puigdemont este jueves durante la rueda de prensa que ofreció en Bruselas, donde se encuentra fugado de la Justicia española, para celebrar la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que reconoce la inmunidad parlamentaria de Oriol Junqueras. Una sentencia de la que Puigdemont, principal rival político del líder de Esquerra Republicana de Catalunya, es el principal beneficiado.

El Parlamento Europeo ya le ha permitido recoger su acta provisional de europarlamentario. El fallo del tribunal de Luxemburgo le hace extensible la inmunidad por haber resultado elegido en las elecciones del 26 de mayo. Ahora tiene libertad de movimiento en los países de la Unión. De hecho, la retirada de la orden europea de detención y entrega contra él por parte del juez del Supremo, Pablo Llarena, es inminente.

En este escenario, el paso atrás del sustituto Quim Torra y el adelanto electoral en Cataluña parece estar cada vez más cerca. Puigdemont, que ya habría alquilado la simbólica casa en la que Francesc Macià vivió exiliado durante la dictadura de Primo de Rivera, según publicó El Confidencial, parece dispuesto a hacer campaña en Catalunya Nord. Los independentistas reclaman el territorio del Sur de Francia donde se encuentra Perpignan como parte de lo que denominan Países Catalanes. De ahí que este jueves, después de conocer la sentencia del TJUE, el ex presidente catalán afirmara que «la próxima reunión la haremos en Cataluña».

Llarena quiere mantener la orden nacional

El líder de Junts per Catalunya busca similitudes con el pasado independentista de su región que le sitúan a un paso de alzarse como el president que vuelve a salvarla; a un paso de pronunciar la ya célebre frase «Ciutadans de Catalunya: Ja soc aquí» que Josep Tarradellas pronunció el 23 de octubre de 1977 a su vuelta del exilio franquista con la reinstauración de la Generalitat.

La diferencia entre Tarradellas y Puigdemont es que el primero estuvo exiliado por la dictadura de Franco y Puigdemont se ha fugado de la Justicia para no sentarse en el banquillo

La diferencia entre Tarradellas y Puigdemont es que el primero estuvo exiliado por la dictadura de Franco y Puigdemont se ha fugado de la Justicia para no sentarse en el banquillo del Tribunal Supremo y ser juzgado y condenado, como Junqueras, por los delitos de sedición y malversación por los que sí está procesado.

El instructor del procés en el Supremo, Pablo Llarena, quiere mantener la orden de detención contra Carles Puigdemont en España. Estudia hacerlo, según fuentes consultadas por El Independiente, basándose en asegurar el juicio pendiente contra él.

Si Puigdemont pone un pie en España, el juez estudia si podría ordenar su detención y envío a prisión provisional para evitar su fuga. Precisamente la sentencia del TJUE especifica que «si el tribunal nacional competente considera necesario mantener la medida de prisión provisional, ha de solicitar a la mayor brevedad al Parlamento Europeo que suspenda dicha inmunidad», lo que se conoce como suplicatorio.

Los tribunales de cada país pueden justificar dicha necesidad de suspender la inmunidad porque el diputado haya incurrido en delitos flagrantes. Es en este escenario, con una prisión provisional previamente acordada, en el que Llarena valora dirigir un suplicatorio al Parlamento Europeo para dar a la Justicia española la posibilidad de juzgar a Puigdemont, en caso de que decidiera venir a España, a pesar de su inmunidad.