Política

Los nervios del PSOE ante la votación del martes: piden a los diputados que pasen la noche del 6 en Madrid

El partido ha instado a los 120 dirigentes a pasar la noche del 6 en Madrid cuando se preveía que la sesión arrancaría a primera hora del martes

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. EFE

El 7 de enero no puede faltar nadie a la sesión de investidura. La enfermedad, los atascos o los retrasos de trenes o aviones no están permitidos. Pedro Sánchez será elegido presidente del Gobierno de España el próximo martes, pero lo hará con una diferencia tan ajustada que cualquier ausencia podría ser motivo de fracaso: este domingo, en la primera votación de investidura -fracasó al necesitar el candidato una mayoría absoluta de 176 votos- Sánchez ha salvado los muebles con tan sólo un voto de diferencia respecto a los ‘noes’.

El resultado esperado eran 167 síes, 165 en contra y 18 abstenciones, pero una diputada de En Comú Podem, de baja por enfermedad, no ha podido emitir el voto telemático. Recordemos que un hipotético empate tumbaría la investidura y dinamitaría más de dos meses de negociaciones con ERC, PNV o Bildu, o lo que es lo mismo: Sánchez sólo puede permitirse una baja.

No existe margen de error. El nerviosismo en las filas socialistas es evidente, no sólo por los aires que presionan a sus diputados para ejecutar un ‘tamayazo’, sino porque cualquier causa ajena puede echar por tierra el Gobierno «progresista». Por ello, el PSOE, de la mano de Rafael Simancas, se ha encargado de avisar a cada diputado, uno a uno, para instarles a que pasen la noche del 6 de enero en Madrid y alejar, así, el fantasma de posibles ausencias, según confirman fuentes socialistas.

Simancas, según adelantaba The Huffington Post está controlando hasta «el número de vuelo o el tren en el que vendrá a votar cada diputado» que no pueden poner «excusas de que son los Reyes o tengo niños».

El miedo y la preocupación se extiende en filas socialistas, además, por las «presiones» que están recibiendo algunos diputados socialistas para seguir el ejemplo de Ana Oramas y cambiar la dinámica de voto a la marcada por su partido para evitar hipotecar al Gobierno de España a los postulados nacionalistas vascos y catalanes. La propia ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, denunciaba hoy haber recibido algunos mensajes «matones y groseros».

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