Tenía hoy el líder del PP, Pablo Casado, una cita determinante con el máximo órgano de su partido entre congresos. Se trataba de desvelar las líneas fundamentales de la estrategia popular con la que afrontar la legislatura que echa a andar una vez que Pedro Sánchez ha completado la formación de su Gobierno. No es un dilema fácil para Casado. Pero contra los que le acusan de querer alimentar la crispación y el frentismo, ha anunciado «una oposición moderada, pero no ingenua» y negado la existencia de duros y blandos en su partido.

Casado ha defendido que la moderación es «ajustar las palabras a los hechos» y que eso pasa por no fomentar el discurso «desestabilizador, bronco, los escraches o llamar asesino a nadie», aunque desde su bancada sí se hizo durante las intervenciones de los portavoces de Bildu en el debate de investidura. Que no se les puede tachar de radicales cuando «decimos lo mismo que Sánchez hace un mes», en precampaña y campaña del 10-N al negar cualquier pacto de futuro con Podemos y con ERC.

Cree que el objetivo del Ejecutivo de coalición PSOE-Unidas Podemos es «neutralizarnos como oposición», que «nos rindamos a este gobierno radical, pero no lo vamos a hacer». De fondo subyacía la cuestión de si todo el PP comparte la misma línea estratégica o existen distintas sensibilidades con las que ejercer la labor de oposición».

No hay un PP duro o blando, solo hay uno», advierte Casado

No son muchas las veces en las que el líder popular se refiere a esta cuestión de forma tan abierta. «No hay un PP duro o blando, solo hay uno. Es como intentar dividirnos entre altos y bajos», ha dicho, para insistir en que «no hay halcones y palomas, ese es un debate falso» ha señalado ante barones del sector moderado como el gallego Alberto Núñez Feijóo, el castellanoleonés Alfonso Fernández Mañueco y el andaluz Juan Manuel Moreno, todos ellos silentes

Ha añadido, para tranquilidad de todos ellos en que no cree «en la política de bloques» y, en clara alusión a Vox les ha lanzado una pulla al comentar que «se equivocan los que quieran convertir en el eje de su hoja de ruta la división y la confrontación».

Llamamiento a la socialdemocracia

Dice Casado que no se puede ser gobierno «en contra de media España», pero tampoco oposición «en contra de la otra media». De hecho, cree que el PP puede ser refugio de un sector de la socialdemocracia que vea con preocupación la deriva hacia la izquierda de Sánchez. El PP quiere ser «la gran plaza mayor de la política constitucional» para liderar «la mayoría centrada».

Y, por último una advertencia: «No tenemos vocación de minoría indomable sino de mayoría imbatible». «Dejen que los realistas vayamos preparando la alternativa», ha sentenciado.