«Aunque los daños que Lopetegui y Florentino acaben causando a la selección resulten difíciles de cuantificar, quedan pocas dudas de su desprecio por los sentimientos e ilusiones de un país entero», escribió en 2018 Irene Lozano, que ocupará en esta nueva legislatura la presidencia del Consejo Superior de Deportes (CSD).

Lozano culpaba así al Real Madrid del posible fracaso de España en el Mundial de Rusia y apoyaba la decisión de Luis Rubiales de despedir a Julen Lopetegui días antes de que arrancase el campeonato y poner en su lugar a Fernando Hierro.

El presidente de la RFEF defendió en aquel momento que no tenía otra opción y afeó la contratación del entrenador por parte del club blanco en la previa de la competición, aunque Lopetegui no se incorporaría al Real Madrid hasta que España no cayera eliminada. Finalmente, la selección nacional resultó eliminada en octavos de final tras caer contra Rusia en la tanda de penaltis.

En una columna publicada en el diario 20 minutos, Irene Lozano se alineó por completo con la posición de Rubiales y reprochó la presunta falta de ética en el comportamiento del Real Madrid y de su presidente, Florentino Pérez.

«Aunque los daños que Lopetegui y Florentino acaben causando a la selección resulten difíciles de cuantificar, quedan pocas dudas de su desprecio por los sentimientos e ilusiones de un país entero. Cuando en el futuro se alabe su competencia técnica, no deberíamos descontar su negligencia ética», escribía entonces Lozano, meses antes de convertirse en secretaria de Estado de España Global.

En su texto, Lozano comparaba la actuación del Real Madrid y del propio Julen Lopetegui con las teorías de Adam Smith, «padre del liberalismo teórico», que «esbozó el principio según el cual el carnicero, en la búsqueda de su interés personal, beneficia a toda la sociedad».

«El caso de Lopetegui demuestra que la verdad es a menudo lo contrario. El Real Madrid buscaba su interés particular: fichar a un buen entrenador. El propio Lopetegui perseguía el suyo: un suculento contrato. No cabe duda de que el fichaje desestabilizó a la selección: su concentración se convirtió, en palabras de Sergio Ramos, en un tanatorio. El interés general yacía de cuerpo presente», argumentaba, tal y como ha recordado este martes Vozpopuli.