Política

Sánchez rechaza el apoyo de Casado a los PGE para no romper con los independentistas

El líder del PP le ofrece su apoyo en los Presupuestos si el jefe del Ejecutivo rompe con los independentistas y se cierra a la negociación del CGPJ por la designación de Dolores Delgado como Fiscal General

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Sánchez rechaza el apoyo de Casado a los PGE para no romper con los independentistas

Sánchez y Casado, en Moncloa. EP

Resumen:

La reunión de hora y media entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Pablo Casado, se ha saldado sin acuerdos. Los líderes de los dos principales partidos no han alcanzado ningún consenso, en especial con las renovaciones pendientes en órganos como el CGPJ. En un comunicado, Moncloa ha acusado al Partido Popular de seguir «instalado en su estrategia de bloqueo», sin precisar qué es lo que Pedro Sánchez ha puesto sobre la mesa, mientras que Casado ha subrayado que «la pelota está en el tejado del presidente del Gobierno» después de haberle hecho al menos nueve propuestas y ha agregado que «este Gobierno ha elegido malos socios para la investidura, pero tiene otras opciones y nosotros somos muy generosos». Y la ministra portavoz, María Jesús Montero, le ha replicado: «Cuando el PP asuma el resultado y regrese al terreno de la política útil nos encontrará. De momento no se ha movido ni un milímetro».

Sin embargo y aunque no ha habido «encontronazo» como tal y es posible avanzar en cuestiones como el pacto de Toledo, la financiación autonómica o la educación, se queja Moncloa de que Casado «no ha variado ninguna de sus posiciones a pesar de su responsabilidad como principal partido de la oposición». En todo caso, Sánchez, «pese a la actitud del PP, mantiene su compromiso de que esta sea la legislatura del diálogo entre las fuerzas políticas para desbloquear asuntos tan importantes como la financiación autonómica , el pacto de Toledo, las pensiones y organismos de gran trascendencia para el país». Casado, por su parte, y a preguntas de los informadores, ha confesado que suele salir menos tranquilo que como entra a sus citas con Sánchez.

Casado ha querido rebajar el tono al afirmar que ha sido una reunión «fructífera». Casado ha acudido con una serie de exigencias en el plano institucional, para que renuncie a la mesa de negociación con los independentistas, que garantice la inhabilitación de Quim Torra; que no haya una reforma «ad hoc» de la sedición y que no nombre a Dolores Delgado como Fiscal General. En política internacional le ha pedido que reconozca a Juan Guaidó como presidente venezolano con alusiones a José Luis Ábalos. en materia económica le ha pedido que mantenga la reforma laboral y pague el IVA a las comunidades, además de renunciar a la subida de impuestos y preserve la caja única de la seguridad social.

Contra el nombramiento de Dolores Delgado

El PP «es un partido de Estado incluso cuando está en el Gobierno, por eso no nos podemos limitar a la crítica», ha dicho Casado en una comparecencia pública, por lo que «sigue con la mano tendida para llegar a pactos de estado y no dependa de los independentistas ni de los batasunos». Le ha ofrecido «un compromiso por España» que también le hubiera ofrecido en caso de haber sido presidente del Gobierno.

El principal compromiso pasa por negociar los Presupuestos si Sánchez rompe con los independentistas, si aparca la mesa de negociación «puede buscar la estabilidad política y presupuestario con el principal partido de la oposición». A juicio de la ministra portavoz esto «sería un fraude a los votantes», además de usar a los ciudadanos y a las instituciones como «rehenes». También dice Casado estar dispuesto a negociar la nueva financiación autonómica, en contra de la versión de Moncloa. En materia institucional le ha recordado la tipificación del referéndum ilegal; combatir el adoctrinamiento educativo y la modificación de la euroorden.

En materia de Justicia Casado le ha hecho ver que «determinados nombramientos no han sido consensuados» y que la elección de Dolores Delgado dificulta la elección de los miembros del Consejo, cuestión que, juicio de Casado es menor siendo la mayor que el Gobierno «dependa de los secesionistas y de su hoja de ruta». Esta ha sido una de las cuestiones más espinosas. «El problema no es que el PP bloquee» sino que haya un gobierno que pretenda» la desjudicialización del órdago independentista en Cataluña. En definitiva, «la pelota está en el tejado del señor Sánchez para fortalecer lo que nos une y generar más oportunidades y mejorar la calidad democrática y las instituciones».

La ministra portavoz, María Jesús Montero, cree llegado «el momento de dejar de lado los intereses partidistas para centrarnos en los intereses de nuestro país». «Lamentablemente no ha habido ningún compromiso ni concreción que el PP haya podido trasladarle al presidente», ha agregado Montero. A su juicio, el PP «no sabe o dice no saber cuál es la tarea que le corresponde. El señor Casado está en una actitud negacionista», ha agregado para acusarle de estar «boicoteando» el funcionamiento de las instituciones. Tras pedirle que asuma «la posición en la que le han puesto los votantes». En definitiva, su posición «ha sido decepcionante» e intentado conseguir cosas «que no le han dado las urnas».

Posición decepcionante», dice Montero de Casado

El objeto fundamental de Sánchez en la reunión pasaba por abordar la renovación pendiente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Son muchos los órganos constitucionales con sus miembros en una situación de interinidad, pero al jefe del Ejecutivo le interesa éste especialmente para cambiar la actual mayoría conservadora por una progresista. Socialistas y populares llegaron a un acuerdo en noviembre de 2018, que saltó por los aires tras el whatsapp del entonces portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, explicando que, si bien se perdía la mayoría en el Consejo, se controlaba «por detrás» la Sala Segunda del Supremo, la que tenía que juzgar a los imputados por el procés.

El PP recogió velas y retomó su propuesta de elección de los miembros del CGPJ por los magistrados, tal y como recoge la Constitución y, desde entonces, no ha habido avances en un asunto que necesita de tres quintos de los votos de la Cámara, una mayoría reforzada que necesita del concurso de Casado.

La anterior cita de ambos dirigentes tuvo lugar en diciembre, tras la ronda de contactos del Rey con los líderes de los partidos con representación parlamentaria. Celebrada en el Congreso, el socialista reclamó al líder popular su abstención en la investidura. Aquello no prosperó. Tampoco fue mucho mejor la que precedió a este encuentro, el de octubre con motivo de las protestas violentas en Cataluña tras la sentencia del procés. Casado dijo salir de esta cita «con la preocupación de que la imprevisión ha sobrepasado a Pedro Sánchez», según declaró el líder popular tras el encuentro.

El jefe del Ejecutivo abrió entonces una ronda de contactos donde también estaban incluidos Unidas Podemos y Ciudadanos al objeto de articular una respuesta al clima de protestas con las que el independentismo respondió a las condenas por sedición y malversación de fondos.

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