La Unión Europea «no tolerará» el paso irregular de migrantes a través de su frontera exterior y tomará «todas las medidas necesarias» para impedirlo, según han acordado los ministros de Interior del bloque en una reunión extraordinaria en Bruselas para apoyar a Grecia tras la decisión de Turquía de dejar de contener el flujo migratorio.

La declaración pactada a Veintisiete incluye en su versión final la precisión de que tales medidas se tomarán «de acuerdo al Derecho europeo e Internacional», después de que Atenas anunciara el pasado domingo que suspendía durante un mes el derecho fundamental de los refugiados a solicitar asilo en su frontera.

Los ministros han expresado su «solidaridad» con Grecia, en primera línea de esta crisis, y también con Bulgaria y Chipre, que podrían verse afectados por la misma presión migratoria, por sus esfuerzos para controlar la frontera exterior de la UE, al tiempo que han adelantado que los Estados miembros contribuirán con el envío de medios y agentes fronterizos a la frontera grecoturca para ayudarles en este control.

En cuanto a Turquía, los Veintisiete han «rechazado con firmeza» la decisión de Ankara de «usar la presión migratoria con fines políticos» y han avisado de que esta estrategia «no es aceptable». También le han recordado sus compromisos con la UE de contener el paso de migrantes y refugiados en base al acuerdo de 6.000 millones de euros sellado en 2016.