La actriz Txell Bonet, pareja del presidente de Ómnium, Jordi Cuixart, ha lanzado una durísima crítica contra el Tribunal Supremo por cuestionar la excarcelación de los nueve condenados por el 1-O al amparo de los criterios extraordinarios fijados tanto por el Ministerio del Interior como por el Departamento de Justicia de la Generalitat para rebajar la densidad de las prisiones. «En su particular confinamiento (ético, social, mental, filosófico) el Tribunal Supremo amenaza» se lamenta Bonet en un largo argumentario publicado en su perfil de twitter en el que retrata a los magistrados del Supremo «maquillados como el Joker» o como la reina de Alicia el en País de las Maravillas gritando «que le corten la cabeza».

«Poco importa el estado de alarma, ellos son la Alarma, el desafío, la coacción» denuncia la pareja de Cuixart, quien hasta ahora había evitado la confrontación directa con instancias judiciales o partidos políticos que sí han protagonizado otras parejas de los líderes independentistas. Esta vez, sin embargo, Bonet se ha convertido en la más dura, acusando además al Supremo de poner en riesgo también a los funcionarios de prisiones.

Tras la advertencia lanzada ayer por el Tribunal Supremo ante el anuncio de que los nueve condenados podrían seguir el confinamiento en sus domicilios, Bonet retrata con acritud a sus integrantes. «Me los imagino en su confinamiento (ético, social, mental, filosófico), maquillados como el Joker, dando brincos, con los pelajos de la Bruja Avería, o gritando como la reina de Alicia en el país de las Maravillas “que le corten la cabeza”’.

«Sí queridos ciudadanos» añade, «todo para evitar esto que a ustedes se les está haciendo tan largo y pesado: no salir de casa, hacer teletrabajo y multitasking, convivir 24 horas con la familia, en pro de no poner en riesgo vidas, y en el caso de las cárceles, evitar escenarios de alto riesgo».

Paralelamente, la eurodiputada de ERC y pareja de Raül Romeva, Diana Riba, ha remitido una carta de queja al comisario de Justicia de la UE, Didier Reynders, y la comisionada de NNUU para los derechos humanos, Michele Bachelet, en la que denuncia también las advertencias del Tribunal Supremo. En su misiva, Riba acusa al TS de dar a los líderes independentistas «un tratamiento discriminatorio» dado que su instrucción «solo apela a nueve personas» y reclama a ambos responsables que abra una investigación al respecto.

Rebajar la tensión en las cárceles

Las instituciones penitenciarias abogan por excarcelar a los presos que antes de la crisis del coronavirus disfrutaban del tercer grado o permisos penitenciarios y que cumplan confinamiento domiciliario, como una medida para rebajar la presión y el riesgo de contagio en los centros. Una medida apoyada por el Ministerio del Interior, que en el caso de Cataluña tiene especial incidencia porque la Generalitat tiene una política mucho más generosa que Interior a la hora de conceder estos permisos, como destacan tanto la consellera de Justicia, Ester Capella, como los sindicatos de prisiones.

En este caso, además, ha sido muy cuestionada la concesión de esta medida a los nueve condenados del 1-O pese a las elevadas penas a las que hacen frente y al hecho de que, excepto en el caso de los Jordis, no hubieran cumplido todavía un cuarto de la condena cuando se les concedió el permiso de salida al amparo de artículo 100.2. Una medida discutida por la Fiscalía, pero avalada por la juez de vigilancia penitenciaria responsable de la cárcel de Lledoners.

Es esta situación la que ayer denunció el Supremo, advirtiendo contra la salida de los condenados por la sentencia del procés. «Se creen más fuertes que un coronavirus, pues no sólo son capaces de encerrar a presos inocentes, sino también a funcionarios responsables de tomar decisiones para no poner en riesgo la salud colectiva» responde Batet, tras denunciar que «este diluvio de miles y miles de muertos no les salpica, todo esto no va con ellos. Recuerden que siempre nadaron a contracorriente del resto de justicias, de la ONU, de Bachelet. Ahí siguen ahora, pisoteando de nuevo derechos fundamentales, más allá de los individuales».