Un grupo de jóvenes autoidentificados como «antifascistas» trató de reventar este martes una cacerolada contra el Gobierno en el centro de Alcorcón. Pese al fuerte despliegue policial en la zona, los agentes no evitaron que manifestantes y contramanifestantes llegaran prácticamente a las manos tras duros enfrentamientos verbales.

Portando banderas republicanas y con una media de edad aparentemente baja, los concentrados para boicotear la cacerolada llegaron a proferir gritos como «muerte al Rey y a sus hijas», tal y como captó una cámara del diario ABC. Mientras, algunos de los participantes en las caceroladas les respondían llamándoles «vagos».

La situación ya había sido tensa el lunes, cuando la Policía también tuvo que intervenir para separar a los manifestantes de los boicoteadores. De hecho, la alcaldesa socialista de la localidad, Natalia de Andrés, ordenó el cierre de la Plaza de los Príncipes de España para evitar aglomeraciones, lo que únicamente sirvió para trasladarlas a sus aledaños.

Este martes, la tensión fue mayor entre gritos de «fascistas» y discusiones, sin distancias de seguridad de ningún tipo, sobre el Rey y la monarquía. Los ánimos se terminaron de encender, según relatan testigos, cuando un manifestante reprochó el origen de la mayoría de los «antifascistas».

Una vez disueltas las concentraciones, la tensión se trasladó a otras calles de la localidad, donde se produjeron incidentes y trifulcas, que también captaron las cámaras de La Razón. En el vídeo se aprecia como algunos jóvenes golpean en grupo a un tercero, incluso con cinturones, antes de abandonar la escena.