El repunte de nuevos contagios en la provincia de Lleida que ha llevado a la Generalitat a frenar su pase a la Fase 2 a partir del próximo lunes podría tener su origen en varias empresas cárnicas, según ha confirmado este martes la portavoz del Govern, Meritxell Budó. «Se han producido algunos focos en algunas empresas de distintos municipios de Lleida» ha explicado Budó, quien ha apuntado que «tenemos que estudiar por qué se produce este aumento de casos».

Budó ha asegurado que «no se trata de una sola empresa», como había trascendido inicialmente por las denuncias de un sindicato, sino que «se observan diferentes focos». La portavoz ha reconocido que este rebrote está especialmente asociado al sector de las cárnicas, que ya empezó a trabajar antes de iniciarse la desescalada, pero ha argumentado la decisión de frenar ahora el avance a Fase 2 porque «fue con el pase a la Fase 1 que se produjo un aumento de contagios» en esta región.

Ventura Campos, delegado de CC.OO, ha asegurado en declaraciones a Catalunya Ràdio que una de las empresas en las que se ha identificado un brote de tres contagios no ha cumplido las condiciones de sanidad para garantizar la seguridad en la reapertura del matadero en el centro de la polémica. Campos señala a una planta del Grupo Vall Companys en las afueras de Lleida, en la que trabajan 600 personas.

Sin embargo, desde la compañía señalan que ya se han hecho pruebas a los 14 trabajadores que podían haber coincidido en el mismo turno con estos positivos, y todos ellos han dado negativo. «Se ha controlado y trazabilizado» concluyen, destacando que están en permanente contacto y colaboración con el Departamento de Salud.

«Desde la empresa se empezarán a hacer tests en la plantilla para poder garantizar el trabajo de manera segura» añaden para evitar nuevos contagios de Covid-19. La compañía asegura además que se ha proporcionado a los trabajadores todo el equipamiento de protección individual: máscaras, burkas y guantes, además de mascarilla extra para los horarios no laborables. Y añaden que «en las instalaciones de Avidel se hace control de acceso con pistolas de temperatura a todos los trabajadores. No queremos que la desescalada relaje a la gente fuera del horario laboral, por ello los proporcionamos la mascarilla extra».

CC.OO. por contra, denuncia que no se ha tomado la temperatura a los trabajadores cuando acceden al puesto de trabajo, que tienen que fichar con el dedo, sin tener gel hidroalcohólico para lavarse después y que han coincidido varios turnos en el vestidor del personal. Unos incumplimientos que ya han sido denunciados a la Inspección de Trabajo según este sindicato.

Criminalización del sector

El secretario general de UGT Fita-Lleida, Xavier Perelló, sin embargo, rechaza estas acusaciones y denuncia la «criminalización» del sector hecha por el Departamento de Salud de la Generalitat, que ayer anunció que Lleida no pasaría de fase por un rebrote de contagios «en la industria agroalimentaria, sin concretar». Este sector «es la base de la economía de Lleida, no se puede señalar de esta manera, sin mostrar las pruebas» ha advertido Perelló.

Tras el malestar exhibido por las empresas entidades en Lleida, Salut ha matizado la nota emitida este lunes y apunta que también se han producido contagios en otros ámbitos como residencias. El Departamento apunta además que si la evolución del brote de COVID-19 detectado en Lleida en empresas agroalimentarias es buena, no descarta proponer finalmente su pase a la Fase 2 para el lunes próximo.

El director general de Profesionales de la Salud, Marc Ramentol, ha explicado en declaraciones a TV3 que el Govern ha activado planes de actuación específicos para controlar este brote. Salud hará visitas a las empresas agroalimentarias en las que se ha registrado el brote de coronavirus para comprobar si las bajas temperaturas en las que se trabaja en las mismas puede haber influido en los nuevos casos.

Control de contactos

Ramentol ha asegurado que se ha establecido «la correcta trazabilidad de los contactos estrechos» de los infectados, en domicilios y entornos laborales y que están aislados, tal y como marcan los protocolos. Además de en empresas agroalimentarias, se ha constatado un repunte de casos en residencias geriátricas y entre personal sanitario en la región de Lleida desde su entrada en la Fase 1, el pasado día 11 de mayo.

Entonces la tasa de incidencia acumulada en 7 días era de 12,1 casos por 100.000 habitantes, mientras que en fecha del 22 de mayo era de 42,7 casos por 100.000 habitantes. «El Departamento de Salud ha decidido esperar unos días para ver la evolución de estas incidencias», ha apuntado Ramentol, que ha reiterado la necesidad de ser «prudentes».

En la provincia de Lleida han fallecido 231 personas por la COVID-19, de las que 201 pertenecían a la región sanitaria de Lleida y las otras 30, a la del Alt Pirineu i Aran, que ya están en fase 2 y que hace semanas que no registra ningún deceso.