Unas 60.000 personas celebraron la verbena de Sant Juan en las playas de Barcelona en 2019, según datos del propio Ayuntamiento. Este año, sin embargo, la pandemia del Covid-19 ha llevado al Consistorio a cerrar las playas y pedir a los vecinos que se conformen con una verbena familiar y de pequeño formato. Ni playas ni grandes hogueras en los barrios.

Pero la decisión de la alcaldesa Ada Colau ha obtenido puntual respuesta de su vecino, el alcalde popular Xavier García Albiol, que quería mantener abiertas las playas de su municipio y afeó a Colau no haber consultado la medida. El resto de los consistorios con playa del entorno metropolitano han seguido el ejemplo de Barcelona. Castelldefels, cuyas playas y chiringuitos son el otro gran polo de atracción en las verbenas de la noche más corta del año en el entorno metropolitano, cerrará el acceso al litoral, igual que Gavà y El Prat de Llobregat. Una decisión que ha llevado finalmente a Albiol a modificar su postura. Las playas de Badalona también se cerrarán la noche más corta del año.

Espacio goloso

«Es una cuestión de prudencia mínima. La playa es un espacio goloso, tradicional de celebración de la verbena, pero este año no tocaba. Para garantizar que el año que viene podamos tener una gran fiesta, ahora conviene ser muy prudentes», explicaba el teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle.

«Si queremos un San Juan seguro tenemos que hacer un San Juan diferente a los que hacíamos hasta ahora. El objetivo es evitar rebrotes», añadió la número dos de Colau, Janet Sanz, pidiendo que, este año, las celebraciones sean de pequeño formato y preferiblemente en entornos familiares y cercanos al domicilio para evitar desplazamientos.

Para Albiol, sin embargo, esta decisión es una «irresponsabilidad», porque Colau no la ha compartido con el resto de los municipios del ámbito metropolitano. El resultado, según el alcalde de Badalona, es el temor a una avalancha de barceloneses en las playas de su entorno, básicamente Badalona, El Prat y Gavà.

Deslealtad metropolitana

«Es un acto de cierta irresponsabilidad porque la respuesta debería ser conjunta», apuntó Albiol, que critica además la «falta de visión estratégica» de Colau. En su opinión, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) debería tener palabra en el asunto dado que es el organismo encargado del mantenimiento de las playas.

«La alcaldesa de Barcelona no tiene capacidad de liderar el AMB porque en una decisión tan importante y tan estratégica como es el papel que tienen que tener las playas durante la verbena de San Juan, lo deseable habría sido que hubiera intentado consensuar una respuesta conjunta», ha enfatizado.

Barcelona no es la única que teme a las aglomeraciones en las playas. El Ayuntamiento de Castelldefels ha adoptado una medida similar y no sólo cerrará los accesos al litoral, sino también a la autovía que une la población con Barcelona, para evitar la llegada masiva de visitantes esa noche.

Una década del accidente de Castelldefels

Castelldefels se ha convertido en epicentro de la celebración de muchas comunidades latinas, que protagonizaron hace diez años un trágico accidente durante la noche de San Juan. Un total de 12 personas fallecieron y otras 17 resultaron heridas cuando atravesaban las vías del tren junto al apeadero de Castelldefels y fueron arrolladas por un cercanías.

Consciente de ese riesgo, el consistorio que preside María Miranda está negociando con Renfe la posibilidad de cerrar la estación de cercanías del municipio a partir de las 21 horas del día 23. Esta estación recibe unas 7.000 personas en cada verbena, dispuestas a celebrar San Juan en las playas del municipio. Además, unos doscientos agentes entre Policía Local, Mossos d’Esquadra y seguridad privada garantizarán esa noche el cierre de los accesos a la playa y las salidas de la autovía C-31 y la autopista C-32 para evitar visitantes, ha anunciado Miranda.

En el Prat las aglomeraciones no son tan importantes, porque el núcleo urbano está separado de la playa por el parque natural y las pistas del aeropuerto, pero aún así el Ayuntamiento ha decidido cerrar la playa, «para evitar aglomeraciones por la verbena y no poner en riesgo los avances» conseguidos en la batalla contra el coronavirus.

Ni playas ni hogeras

En Barcelona Batlle anunció también cintas policiales y presencia de agentes de la Guardia Urbana para impedir el acceso de las playas de la capital. Las playas y los chiringuitos adyacentes estarán cerrados desde las ocho de la tarde hasta las diez de la mañana siguiente. No se reproducirán las imágenes de hogueras y botellón que durante todo la verbena se reproducen año tras año.

Además, el Ayuntamiento no impulsará ninguna actividad festiva ni autorizará las tradicionales hogueras, permitiendo solo pequeños «foguerons» de un metro cuadrado de superficie y con un aforo reducido y controlado.

Por otro lado, no habrá ningún dispositivo especial de refuerzo del transporte público, que funcionará de acuerdo con la fase de la desescalada en que se encuentre la ciudad, y se restringirá la circulación y el aparcamiento de los vehículos privados en la zona del litoral de la ciudad.