Un centenera de agentes de policía -entre Guardia Urbana, Mossos d’Esquadra y Policía Portuaria- ha tomado esta mañana el centro de Barcelona para expulsar de la zona más turística del Puerto, Plaza Cataluña y las Ramblas a los vendedores ambulantes ilegales. Una operación contra el «top manta» que el nuevo teniente de alcalde de Seguridad, el socialista Albert Batlle, ha dejado claro que «será permanente» y tiene objetivo erradicar del centro esa ocupación del espacio público que los barceloneses señalan cada vez más como uno de los problemas centrales de la ciudad.

El propio Batlle ha explicado la operación policial este mediodía, a pie de calle, ante la oficina de Recepción de Denuncias del Paseo Juan de Borbón. Lo ha hecho tras un fin de semana trágico en la capital catalana por un nuevo homicidio, y suman cinco en un mes, provocado por una pelea en el Port Olímpic. El regidor es consciente de que necesitaba urgentemente dar una muestra de autoridad en la ciudad y lo ha hecho apuntando al colectivo que está en el origen de los desencuentros entre alcaldía, Guardia Urbana y comerciantes.

Del Sindicato de Manteros a evitar su actividad

Si en el anterior mandato Ada Colau se negó a poner el foco en la actividad ilegal del top manta, llegando a apoyar la creación del Sindicato de Manteros con subvenciones superiores al millón de euros, ahora Batlle se ha propuesto «impedir que desarrollen su actividad». El punto de partida del edil es claro, se trata de una actividad ilegal, que ocupa el espacio público y enciende a los comerciantes de las zonas más turísticas. Por ello, Batlle ha dado nueva orden a la Urbana: «impedir que la actividad se desarrolle» con un patrullaje que se intensificará en las horas de mayor afluencia de turistas.

Así lo ha advertido el concejal al presentar el dispositivo integrado por «agentes de los tres cuerpos: Guardia Urbana, Mossos d’Esquadra y, donde tiene competencias, la Policía Portuaria» y ha dejado claro que no se quedará en el Puerto, sino que se extenderá a Plaza Catalunya, Paseo de Gracia y la plaza Pau Vila, para evitar que la venta ambulante «se desplace y se refugie en otro lugar».

Tampoco a las estaciones de metro. El edil y exdirector de los Mossos d’Esquadra ha explicado que el Ayuntamiento cal se ha puesto en contacto con Renfe y Ferrocarriles de la Generalitat de Cataluña (FGC) para mantener la «presión» sobre los vendedores en la calle en las estaciones y andenes de ambos sistemas de transporte. «Barcelona es una ciudad global, y por ello tiene cosas buenas, pero también aspectos que hay que abordar, como la saturación del espacio público», ha concluido.