Los Mossos d’Esquadra han detenido a dos personas relacionadas con el ataque al piso okupado por un grupo de ex menas en Premià de Mar (Barcelona). Unos incidentes que se saldaron con cinco agentes policiales heridos después de que la policía autonómica cargara contra la cincuentena de personas que se concentró en la noche del domingo para protestar contra la presencia de esos inmigrantes de origen magrebí, a los que responsabilizan de diversos robos con violencia y un intento de agresión sexual en la localidad.

Los detenidos son dos hombres, uno residente en Premià, el otro en Mataró, que habrían participado en el asalto a la vivienda y agredido al grupo de los seis jóvenes magrebíes. Los menas han abandonado la vivienda okupada en Premià.

Este ataque vecinal coincidió ayer con la publicación de una presunta agresión policial a un hombre de color y devolvió al primer plano el debate racista en Cataluña. En el primer caso se trata de la acción de algunos vecinos de Premià de Mar, que anoche atacaron a pedradas el piso okupado por un grupo de ex menas a los que acusan de diversos robos y agresiones en el vecindario.

El segundo ejemplo se remonta a enero de 2019, cuando un grupo de mossos agredió y profirió insultos racistas contra un vecino de la localidad de Sant Feliu Sasserra (Barcelona). Los hechos están siendo investigados por el juzgado de instrucción de Manresa, pero los agentes no han sido reubicados por el cuerpo de Mossos hasta que hoy La Directa.cat ha hecho público el audio de la agresión, proporcionado por la víctima, W. D. R.

En Premià de Mar (Barcelona) una cincuentena de vecinos atacaron anoche la vivienda okupada por los jóvenes mena, a los que acusan de haber protagonizado robos con violencia y un intento de agresión sexual a una vecina de la localidad, aunque no consta ninguna denuncia policial sobre ese intento de agresión.

La polémica generada por este ataque se ha multiplicado después de que el alcalde, Miquel Àngel Méndez, saliera en defensa de los vecinos para asegurar que «no se trata de un ataque racista, sino de un ataque contra presuntos delincuentes». En declaraciones a TV3, Méndez ha recordado que tanto su consistorio como el resto de los ayuntamientos del Maresme han pedido reiteradamente refuerzos policiales a la Generalitat, pero estos no han llegado.

De hecho, la primera Junta de Seguridad local celebrada por Miquel Buch, conseller de Interior, tras la pandemia, fue en Mataró, capital de la comarca para atender a las quejas de los responsables municipales de la zona. Pero Buch descartó los refuerzos.

Denuncia en Manresa

En el caso de la presunta agresión sufrida por W.D.R, quienes están en el centro de la denuncia son seis agentes de los mossos que habrían agredido y proferido insultos racistas contra el denunciante. «Mono», «negro de mierda» son algunos de los insultos que se pueden oir en el audio hecho público hoy.

En el audio, uno de los agentes de la Arro que participaron en el desalojo de una vivienda okupada en el edificio en el que vivía la víctima, -conocido familiarmente como Wubi– reconoce aparentemente haber disparado. «He fallado, ¿eh? Si no te reviento” se le oye mientras el joven de 20 años grita pidiendo que no le peguen. “Me estáis haciendo daño, me estáis ahogando”.

“Somos ordenados” asegura otro agente cuando el agredido les acusa de racistas. “Soy lo más cerca que vas a ver al demonio”, advierte mientras el joven implora “por favor, dejadme en paz, que soy humano”, a lo que otra voz responde “tu eres un mono, hostia”.

Atendiendo al audio conocido hoy Buch y el director general de la Policía, Pere Ferrer, «han acordado la aplicación inmediata de una medida cautelar de cambio de destino de los agentes implicados a la espera de la resolución judicial» ha anunciado la Conselleria.

Tras conocerse ese audio, Interior ha «expresado su rechazo absoluto a cualquier actuación basa en criterios discriminatorios» y han anunciado que la División de Asuntos Internos de los Mossos asumió la investigación de los hechos dos semanas después de producirse y se ha reunido con los representantes de la víctima, pero esta se paralizó cuando el juzgado de Manresa abrió un procedimiento penal contra los agentes, instado por SOS Racismo.