Política

El revisionismo llega a Cataluña: de nacionalizar a Colón a echarlo de Barcelona

La estatua de Cristobal Colón, en Barcelona. EL INDEPENDIENTE

Este sábado reabría sus puertas al público el Museo Picasso de Barcelona. Con el gancho del público reducido y la ausencia de turistas, la pinacoteca ofrecía a los barceloneses la posibilidad de reencontrarse con la obra del pintor malagueño, desde sus cuadros de la época de influencia de los pintores modernistas al estudio de Las Meninas. También una obra tan barcelonesa como El paseo de Colón, un óleo de 1917 incluido en la donación que el propio Picasso hizo al museo en 1970.

El paseo de Colón, óleo de Pablo Picasso que se exhibe en el Museo Picasso de Barcelona

Ese mismo día, la presidenta de Cataluña en Comú-Podem en el Parlament, Jéssica Albiach, abogaba por eliminar del paisaje barcelonés la estatua de Colón, esa con la que Picasso lo identificaba. En una entrevista en el diario Ara, Albiach apuntaba que «el 12 de octubre no tenemos nada que celebrar». «El reconocimiento hacia una figura que hizo posible la colonización de unos territorios con el genocidio que generó allí mismo, a mí, tampoco me representa, como Felipe VI», añadía la dirigente de la franquicia de Podemos.

Tras el revuelo levantado por unas declaraciones de la principal representante del partido de Ada Colau en el Parlament, Albiach intentó matizar estas declaraciones, apuntando que se trataba más de una opinión personal que de una decisión madurada en el seno del partido. No fue suficiente para evitar la desautorización de Colau, pero sí para fijar la «culpabilidad» de Cristóbal Colón en el discurso oficial.

Colau contextualiza a Colón

La alcaldesa de Barcelona aseguró el lunes que estudia contextualizar la emblemática estatua de Colón, bien poniendo una placa que explique su contexto histórico o con una exposición en torno al monumento, pero no retirarla. Colau abogó entonces por una «explicación crítica» del monumento, reconociendo que «esta estatua es un icono de la ciudad de Barcelona, ​​para bien y para mal, con todo lo que implica».

«La estatua de Colón forma parte de la memoria, crítica, de la ciudad de Barcelona. Todos los expertos en memoria democrática que hemos consultado ven más interesante poder dejar la estatua de forma crítica y que haya una explicación», explicó Colau, asociando el monumento a «un poder burgués, con una determinada visión del mundo…».

La figura de Cristóbal Colón ha perdido también predicamento a este lado del Atlántico, fascinados algunos por la imagen de los activistas derrocando monumentos del descubridor por todo el continente americano. Atrás quedan los tiempos en que Colón era un personaje tan deseable y deseado para el panteón de ilustres antepasados que el Institut de Nova Historia (INH) redoblaba esfuerzos para demostrar la catalanidad del descubridor.

La tesis llegó a tener una exposición en el Macba, con cita a Jordi Bilbeny -presidente del INH- como autoridad en la materia incluida. Aunque el mayor logro del Institut fue conseguir que TV3 financiara con 183.000 euros la producción de seis documentales que defendían la catalanidad del descubrimiento de América.

El INH aseguraba que Colón era catalán, como también lo eran los hermanos Pinzón, Bartolomé de las Casas, Francisco Pizarro o Hernán Cortes, entre otros. No sólo eso. Además, Colón tampoco zarpó en 1492 desde Palos de la Frontera (Huelva), sino desde Pals, municipio del Empordà. Una tesis defendida con esmero hace diez años en la televisión pública catalana que ahora es muy probable que caiga oportunamente en el olvido.

La figura de Colón es ahora el símbolo de la culpabilidad española por la colonización de América, y el Ayuntamiento de Barcelona ya no reivindica su recepción en el Saló del Tinell por parte de los Reyes Católicos, sino que busca formas de «contextualizarlo». «Hay diferentes posibilidades» asegura Colau, «es un debate que comenzó hace tiempo y que queremos seguir haciendo con los colectivos antirracistas y los expertos en memoria democrática. Creemos que se debe hacer un análisis crítico sobre el arte público. El debate es absolutamente pertinente».

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