«Ha sido muy duro. Con una sensación total de incertidumbre. Hemos trabajado al límite de nuestras fuerzas. Nos hemos tenido que tragar las lágrimas cuando alguien nos decía ‘no me dejes sólo’. Con esas palabras, Aroa López, enfermera del Hospital Vall d’Hebron, ha rendido homenaje a los sanitarios y víctimas del coronavirus. El Estado ha rendido tributo este jueves a los fallecidos durante la pandemia en España y a los colectivos que le han hecho frente en primera línea, con un acto presidido por el Rey y que ha contado con la presencia de representantes de instituciones, partidos e invitados internacionales.

El homenaje se ha celebrado en el Patio de la Armería del Palacio Real, donde se ha rendido tributo a los casi 30.000 fallecidos a consecuencia de la COVID-19 en España.

Todos los miembros del Ejecutivo, con Pedro Sánchez al frente, han estado presentes en este acto, que ha comenzado a las 09:00 horas, y al que han asistido unas 400 personas. Entre ellos, los presidentes de las principales instituciones y los de todas las comunidades y ciudades autónomas, incluidos el lehendakari, Íñigo Urkullu, y el president de la Generalitat, Quim Torra.

También acudirán los dirigentes de los principales partidos (Vox ha avanzado que no asistirá ante las «mentiras» del Gobierno sobre la pandemia) y los expresidentes del Ejecutivo (excepto Felipe González al serle imposible el desplazamiento). A ellos se han sumado los máximos responsables de la UE: el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel; la de la Comisión, Ursula von der Leyen; el del Parlamento Europeo, David Sassoli; y el Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad, Josep Borrell.

Otros invitados serán el secretario general de la Organización Mundial de Turismo, Zurab Pololikashvili; el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus; y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Las víctimas, «en la memoria de todos»

El rey, que ha estado acompañado por doña Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, ha sido el encargado de clausurar el acto. Y es que sólo ha habido otras dos intervenciones, la del hermano del periodista José María Calleja, fallecido por el coronavirus (en representación de las víctimas) y la de Aroa López, la enfermera del Vall d’Hebron (en nombre de los colectivos esenciales frente a la pandemia).

«Hoy nos despedimos simbólicamente de padres, madres, hermanos, amigos. Acariciamos sus manos, tocamos sus mejillas, besamos su frente. Descansen en paz y queden en la memoria de todos», ha dicho Hernando Calleja, hermano del periodista. «Los más luchadores también se fueron. La Covid ha sido y sigue siendo aún en todo el mundo, una ejecutora fría, cruel y destructora», ha añadido.

Por su parte, López ha contado su experiencia como sanitaria en estos meses. «Ha sido muy duro, nos hemos sentido impotentes, con una sensación brutal de incertidumbre y la presión de tener que aprender y decidir sobre la marcha», ha recordado. «Hemos sido mensajeros del último adiós, hemos dado la mano y nos hemos tenido que tragar las lágrimas cuando alguien nos decía ‘no me dejes morir solo’. Quien había detrás de los EPIs no eran hérores, éramos personas», ha seguido.

Un pebetero con una llama en memoria de quienes han perdido la vida ha protagonizado el centro del Patio de la Armería del Palacio Real. En torno al mismo se han situado en círculos concéntricos y guardando la distancia sanitaria de seguridad, las autoridades y los invitados. De ellos han formado parte los representantes de las diversas confesiones religiosas.

Felipe VI y los otros dos intervinientes en el acto han realizado una ofrenda floral junto al pebetero, gesto que han repetido los miembros del Gobierno y las autoridades, acompañados cada uno de ellos por un representante de la sociedad civil.

Durante las ofrendas ha sonado una pieza del compositor alemán Johannes Brahms. Tras las palabras del Rey se ha leído un poema de Octavio Paz y guardado un minuto de silencio que ha puesto fin al acto.

Al convocar esta ceremonia, el Gobierno recalcó que, además de homenajear a las víctimas y a los colectivos esenciales frente al coronavirus, pretendía también un reconocimiento para los familiares que han perdido a sus seres queridos y para quienes han superado la enfermedad.