La Comunidad de Madrid sigue siendo reacia a implantar la mascarilla obligatoria incluso cuando sea posible mantener la distancia de seguridad, como han ido imponiendo en los últimos días los diferentes gobiernos regionales ante la oleada de rebrotes que afectan a buena parte de la geografía nacional.

El efecto ‘dominó’ ha sido tal que, al poco de que Cataluña decretase la medida tras el grave brote registrado en Lleida que sigue dejando un reguero de cientos de contagiados diarios, prácticamente toda España ha impuesto la mascarilla, salvo Madrid y Canarias. Se da la circunstancia, no obstante, que Canarias fue uno de los territorios que antes logró controlar la pandemia, mientras que Madrid se llevó el grueso de positivos y fallecidos a causa del Covid-19.

Fuentes de la Consejería de Sanidad no descartan que deba implantarse «en cualquier momento», y fiarán su destino a la evolución de la pandemia en la región, tras confirmar que los cuatro rebrotes conocidos en los últimos días están «controlados».

Este lunes, el vicepresidente del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, mantenía esta posición manteniendo que mientas los madrileños sigan haciendo un uso responsable de la mascarillas no se darán «más pasos» en este sentido, aunque ha insistido en que continúa siendo obligatoria su utilización en espacios cerrados y lugares al aire libre donde no se pueda mantener la distancia social.

«Pido a los madrileños que no bajen la guardia y que no pierdan el respeto al virus y sigan haciendo uso de las mascarillas. Si todos cumplimos, frenaremos el virus y si llevamos las mascarillas no habrá brotes significativos», pronosticaba Aguado. «Hoy por hoy, se están haciendo las cosas bien», añadía.