El ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont ha anunciado hoy su baja del Partido Demócrata de Catalunya (PDeCat), la formación heredera de Convergencia con la que Puigdemont y Jordi Sánchez han abierto una guerra por el legado de JxCat. «Seguiré trabajando, ahora como presidente de Junts», asegura Puigdemont en un tuit publicado mientras el portavoz del PDeCat, Marc Solsona, comparecía en rueda de prensa y afirmaba que Puigdemont no se había sumado todavía a la sangría de cargos que abandonan el partido.

Carles Puigdemont oficializó el pasado julio su intención de crear un nuevo partido, Junts, de la mano de Jordi Sánchez y buena parte de los independientes que incorporó a las listas de JxCat en 2017, al margen del PDeCat. El ex president fugado, y ex alcalde de Girona antes, daba portazo así a la herencia convergente para erigirse en aglutinador único del independentismo más ortodoxo y enfrentado al Estado. Junto al anuncio, Puigdemont desvelaba la maniobra orquestada por Elsa Artadi para hacerse con los derechos legales de la marca Junts, registrada como una coalición de Convergencia y PDeCat y en manos hasta entonces del partido que preside David Bonvehí.

Tras semanas buscando una salida para recuperar su mejor baza negociadora, la propiedad de la marca con la que Puigdemont ganó las elecciones autonómicas y europeas, y que ha servido de paraguas también para los neoconvergentes en las locales y generales, la dirección del PDeCat optó por los tribunales. Este viernes se supo que la dirección de Bonvehí ha presentado una demanda por la propiedad de la marca y esta decisión, hecha pública por los puigdemontistas, ha precipitado las salidas del partido con sonoros portazos y pronunciamientos en favor de Puigdemont.

Sangría de cargos y militantes

El fin de semana fueron los cinco senadores de JxCat, encabezados por Josep Lluís Cleries, con décadas de militancia y cargos en Convergencia, los que anunciaron la salida en bloque del partido. Y en las últimas horas los presidentes locales de la Cerdaña y el área metropolitana, además de algunos regidores, han anunciado su adiós al PDeCat.

El portavoz del partido, ha reconocido hoy que en las últimas hora han abandonado la formación más de 300 asociados, situándose entorno a las 800 bajas desde la creación del nuevo partido de Puigdemont y Sánchez. «Nos movemos entorno a la cifra del 7% de bajas» ha reconocido Solsona, que se ha negado a poner nombres a esas bajas, más allá de quienes han hecho público su adiós al PDeCat.

Tras oficializarse la salida del propio Puigdemont, Bonvehí ha expresado en las redes «el máximo reconocimiento y respeto del PDeCat» a Puigdemont, «compañero y amigo». «Seguiremos trabajando para, cada uno desde su visión, conseguir la independencia de Cataluña. Seguiremos hablando», añadía el presidente del PDeCat.

Seguiremos hablando», aseguran desde el PDeCat para no ser los últimos responsables de romper los puentes con el proyecto de Puigdemont

Bonvehí insistía así en la línea marcada por Solsona tras la reunión de la ejecutiva del partido. La dirección del PDeCat se resiste a ser la que cierre la puerta al diálogo con los de Puigdemont, conscientes de que el ex president es el principal argumento electoral del espacio posconvergente para seguir ganándole elecciones a Esquerra.

«Lamentamos las bajas, unas las entendemos otras no» ha explicado Solsona, para quien «el hecho de que haya dos partidos en los que uno interpela a los asociados del otro crea incomodidades y explica» esa fuga de efectivos. Pero aun así ha dejado claro que Bonvehi «tiene canales abiertos con el secretario general de Junts» el ex presidente de la ANC Jordi Sánchez. «Con esta normalidad se encaran los próximos semanas y meses», ha añadido recordando que Cataluña todavía no tiene calendario electoral.

Demanda societaria

Respecto a la demanda interpuesta contra los responsables de la marca Junts, que permitieron el cambio de titularidad sin convocar a la ejecutiva ni al consejo nacional del PDeCat para autorizar el cambio, Solsona ha argumentado que «nosotros ponemos una demanda societaria para justificar qué ha pasado, si tránsito de un partido a otro se hizo como es debido o no y garantizar que cumplimos los acuerdos pactados en la gestión de la marca».

Solsona ha defendido esta decisión «en defensa de los intereses del PDeCat», pero ha negado que eso impida un futuro acuerdo entre ambos partidos. «Es una cuestión no solo política, también de relación legal y jurídica que necesitamos aclarar. Queremos poder dirigirnos a nuestros cargos electos con la tranquilidad de que la gestión se ha hecho con total rigor y transparencia». Esto es, que «en ningún caso ha sido por mala de gestión del PDeCat que se ha creado nuevo partido con marca que ya existía».