Las palabras del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes en el pleno del Senado, a través de las cuales lamentaba la muerte la semana pasada del preso de ETA Igor González Sola, han causado una verdadera revolución en las redes sociales.

Policías, guardias civiles y los respectivos sindicatos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado​ (FFCCSE) no han tardado en mostrar sus diferencias con Sánchez, al que recriminan, entre otras cosas, «lamentar el suicidio de un etarra» y sin embargo, no haber «pronunciado unas palabras para los policías heridos en Algeciras por los narcotraficantes».

La indignación se ha apoderado de Twitter. Algunos, como la organización Jusapol, han calificado como «insulto» la defensa que habría hecho Sánchez en reiteradas ocasiones de los derechos de los presos de ETA y denuncian no haber escuchado «jamás», «un lamento parecido por parte del ministro del interior y menos de Pedro Sánchez».

Por su parte, la Asociación PRO Guardia Civil ha publicado el siguiente texto en su perfil: «30 al año. 30 que llevaban la bandera de su mascarilla en su corazón. 30 huecos en nuestra formación. 30 silencios de su Gobierno. 30 que al menos no han visto este “homenaje” en el Senado. Sr. Presidente, cada año se suicidan 30 Policías y Guardias Civiles«.

Asimismo lo ha hecho el Sindicato Profesional de Policía, que en su caso de forma más breve ha mostrado su queja ante la falta de apoyo por parte del ejecutivo: «Cuántas lamentaciones nos faltan… Para escribir otro ‘libro de las lamentaciones'».

Por su parte, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha asegurado que la mención al etarra por parte de Sánchez les ha causado «una honda decepción». «AUGC lleva años denunciando la elevada tasa de suicidios en la Guardia Civil, donde, como promedio, un trabajador se quita la vida cada 26 días», señala en una nota. «Se trata del gran drama en una de las instituciones más valoradas por los españoles, que sin embargo desconocen esta situación».

La asociación recuerda que lleva reclamando reiteradamente la necesidad de implantar un plan de prevención de conductas suicidas válido en el Cuerpo. «Frente a esto, desde la Dirección General se ha optado tradicionalmente por negar el problema, quitarle importancia o, en cualquier caso, evitar afrontarlo con medidas concretas», denuncia en su nota.