La ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, (Bilbao, 1949), asegura en entrevista con El Independiente que «hemos superado la primera fase de asentamiento» de la vuelta a las aulas, la gran prueba de fuego de este mes de septiembre lleno de dudas y de incertidumbre por el coronavirus. Una situación del todo anómala que pone a prueba a su departamento y a las comunidades autónomas, a las que corresponde la competencia educativa. Precisamente, considera que algunas autonomías, como Valencia, han pasado con nota la prueba, en cambio, Madrid «se retrasó un poco en las medidas» y rebate algunas de las acusaciones que dirigen a su Ministerio.

Niega que la causa de ciertos «decalajes» fuera la tardanza en liberar los 2.000 millones comprometidos en una partida especial para educación, pues cada territorio «sabía lo que le iba a corresponder» y pudo adelantar las contrataciones de nuevo profesorado. Y respecto al medio millón de ordenadores en préstamo para facilitar la educación semipresencial, advierte a las consejerías que «tenemos que tratar de pasar estos tres meses con lo que tenemos» pues no llegarán antes de Navidades. En todo caso asevera que «el curso va a funcionar».

Pregunta. – ¿Si usted tuviera hijos en infantil o primaria los llevaría con tranquilidad a la escuela?

Respuesta. -Rotundamente sí. La escuela es el espacio más seguro en relación a cualquier otro alternativo en el que tengamos al niño, salvo que lo confináramos en casa, lo que es que es grave para su desarrollo. Tengo hijas y nietas y, por lo tanto, alguna intervención al respecto. Y desde luego van al colegio porque los beneficios de la educación presencial son muy superiores a cualquier eventualidad en términos de riesgo para la comunidad educativa.

P. -Pero el sector educativo está en guerra. Hay profesores que han denunciado que se les lleva a un «agujero negro» y a «infectaderos».

R. -Estuve con la Reina inaugurando en curso escolar en Navarra y allí sólo se respiraba ilusión por parte del profesorado. Casos excepcionales, seguro que los hay, pero la generalidad ha trabajado muy bien y mucho durante el tercer trimestre del año, y ese trabajo nos ha permitido salvaguardar la educación aún cuando la escuela estaba cerrada. Ese profesorado ha merecido unos días de descanso y luego se ha puesto a preparar el curso. Hay algunos interlocutores sociales que plantean reivindicaciones legítimas sobre recursos humanos y organización de espacios, pero si se habla, se llegará a resultados muy eficientes. Todas las comunidades tienen sus protocolos y han hecho sus contrataciones. Ahora tenemos prácticamente 7,6 millones de alumnos en las aulas, de 8,2 millones. Ahora lo que toca es perfeccionar.

P. -¿Se multará a los padres que no lleven a sus hijos al colegio?

R. –Hemos detectado un porcentaje minimérrimo, en algunos casos inexistente. Estamos trabajando a través de la confianza, a través del ejemplo de la escuela abierta. Convencer a las familias de que es un lugar seguro y que sus hijos no pueden estar confinados en casa. No queremos, de momento, hablar de sanciones.

«Madrid se retrasó. Hasta el 25 de agosto no conocimos sus planes»

P. -¿Por qué tardaron tanto en liberar los 2.000 millones de euros destinados a Educación?

R. -Eso no tuvo incidencia práctica. Estaba anunciado desde el 16 de junio y todas las Comunidades autónomas sabían qué cantidades les correspondía en función de la población escolar. De tal manera que en muchas de ellas comenzaron a contratar desde la primera semana de agosto. Por ejemplo, Valencia hizo todas sus contrataciones esa primera semana. Y luego tenían también el protocolo higiénico-sanitario. Todas la Comunidades tuvieron tiempo para plantear sus medidas, algunas fueron más diligentes y otras un poco más lentas.

P. -¿Y qué territorio no hizo en tiempo y forma los deberes?

R. -Madrid se retrasó un poco porque hasta el 25 de agosto no pudimos conocer sus planes concretos, ni a cuántas personas iba a contratar, ni de qué forma… Me hubiera gustado que el 4 de septiembre, cuando empezaron a volver los pequeños al colegio, todo hubiera estado listo. Hubo un decalaje. Madrid ha dicho que va a contratar a 10.600 profesores, que se cumpla.

P. -Madrid se queja de que no hay rastro ni de los 70.000 ordenadores ni de las más de 6.000 cámaras para clases on line que iba a recibir de su Ministerio.

R. -No lo tiene Madrid ni lo tiene ninguna otra Comunidad porque eso está en el Plan Educa y lo saben. Hicimos provisión de ordenadores en el primer momento de la pandemia a través de petición personal de esta ministra con los Ceo de distintas empresas. Los repartimos por las Comunidades, que también tienen que tener sus propios recursos. Más allá de eso, configuramos un plan cuyo convenio se suscribe con cada una de las autonomías y las 17 lo hicieron la semana pasada. A través de ese plan proveeremos de equipos electrónicos a medio millón de alumnos, pero a nadie se le oculta que una licitación como esta tiene que ir por sus tiempos.

P. -¿Y cuáles son esos tiempos?

R. -No los tendremos antes de Navidad y lo saben. El Ministerio tiene que ajustarse a una licitación de un contrato que supera los 250 millones de euros. Ellos conocen esto y no hay razón para quejarse. Son recursos adicionales a los que se suman los 2.000 millones, un sistema de becas que se ha aumentado y un plan de Formación Profesional que en cuatro años va a gestionar 1.500 millones de euros.

Debemos tratar de pasar estos tres meses con lo que tenemos»

P. -¿Y qué pasaría si llega un nuevo confinamiento total o parcial de los estudiantes antes de Navidad?

R. – Debemos tratar de pasar estos tres meses con lo que tenemos. Hemos de convivir con la pandemia. No hay otra alternativa. Una sociedad tiene que tener abiertas sus escuelas. No esperamos un confinamiento general con cierre de las escuelas, entre otras cosas porque hoy sabemos cosas que no sabíamos en marzo. Los niños no son los supercontagiadores que se pensaba entonces. El curso va a funcionar.

P. -¿Es partidaria de congelar el sueldo a los profesores después del ingente esfuerzo que han hecho durante la pandemia?

R. –Yo no soy partidaria de congelar ningún sueldo, pero tenemos que ver cuáles son las necesidades del sistema en este momento.

P. –Entonces, no lo descarta.

R. –Es que no estoy trabajando en ese ámbito. Lo que sí digo es que durante siete años la educación ha sufrido en España recortes importantes. La respuesta a la crisis económica fue recortar la educación, lo cual me parece un error de primera magnitud. Eso no lo haría Alemania. Se computa como gasto público lo que es inversión. Si hay que apretarse en gastos corrientes, se aprieta, pero no se puede recortar. A la educación española le faltan recursos y la que más ha sufrido ha sido la pública y también centros concertados, muchos concertados, que escolarizan alumnado vulnerable. Por tanto, hay que compensarlo y no dar más a quien más tiene.

Hay muchos colegios concertados que escolarizan alumnado vulnerable»

P. -¿Cree que la concertada es una educación de élites, de clases pudientes?

R. –En parte sí, en parte no. Hay una parte de la concertada que en absoluto lo es, pero otra que empieza a parecerlo

P.-  A sus socios de Gobierno no les gusta la concertada

R. – Pero la ley es del Ministerio de Educación, del Gobierno, pero ellos también entienden este punto de vista. Lo importante es que la educación necesita más inversión.

P. -¿Cómo van a incorporar los contenidos de la ley de Memoria Democrática?

R. –Es la historia que deben conocer todos los alumnos. La Guerra Civil, la dictadura, la Constitución… Igual que, aunque no quiero compararlo, todo lo vivido con el terrorismo. Tengo mucho empeño en que quede perfectamente reflejado. Los alumnos tienen que saber qué pasó con el terrorismo de ETA para que no se vuelva a producir

P. -¿Qué opina de la negociación presupuestaria con Bildu?

R. –Yo estoy  favor de la negociación. A todos nos gustaría que fueran mucho más explícitos en la condena, pero es representante de la ciudadanía y hay que avanzar en cuestiones como los Presupuestos. Yo trabajaba con Buesa y con Rekalde, pero estoy a favor de la interlocución con todas las fuerzas políticas del Hemiciclo.

P. -¿Verá la luz su ley educativa antes de que acabe el año?

R. -Es el momento de actuar. Tenemos desafíos que no pueden esperar. La educación no puede esperar. Queremos llegar a acuerdos. Si alguien quiere aportar algo a ese proyecto de ley tiene el plazo de enmiendas abierto. Es de los proyectos de Ley más antiguos, entró antes del estado de alarma y todavía se pueden incorporar enmiendas.