El anuncio de la tramitación de los indultos para los condenados por el 1-O ha desatado un auténtico vendaval político en Cataluña, con una clase política inmersa en la batalla por el calendario electoral tras la probable inhabilitación de Quim Torra. Los CatEC-Podem han sido los primeros en saludar con euforia la noticia, atribuyéndose el mérito del «avance» en el diálogo entre gobierno e independentistas, mientras los independentistas respondían con frialdad al ministro de Justicia, Juan Carlos Campo.

«Es un trámite obligado, lo contrario sería prevaricar» han repetido tanto los partidos -JxCat, ERC y la CUP- como las entidades independentistas, que insisten en la amnistía como único objetivo de su diálogo con el Gobierno de PSOE y Podemos. Tanto desde JxCat como desde ERC y el Palau de la Generalitat aseguran además que no conocía previamente el anuncio de Campo, del que tampoco estaban avisados los socialistas catalanes.

CatEC, la marca catalana de Podemos, ha sido el partido que más rápidamente ha mostrado su alegría, casi euforia, por el anuncio de Juan Carlos Campo. El portavoz de los comunes en el Congreso, Jaume Asens, se ha hecho suya la medida asociándola a la reforma del delito de sedición, de la que es uno de los principales impulsores.

Y la alcaldesa de Barcelona, ha saludado el anuncio como una «gran noticia», felicitándose porque «avanza la vía Asens». «Después de meses de trabajo, hoy el Gobierno de coalición ha anunciado la reforma del delito de sedición y la tramitación de los indultos para la libertad de los presos políticos, la fórmula que siempre hemos defendido desde EC-Podem. No hay tiempo que perder» aseguraba Asens en las redes.

La euforia de los morados contrasta, sin embargo, con la frialdad del conjunto del independentismo, al que el anuncio del ministro de Justicia ha cogido con el pie cambiado. Lo ha reconocido la portavoz de JxCat en el Congreso, Laura Borràs, autora de la pregunta que ha permitido a Campo hacer el anuncio en el Congreso. «No lo sabíamos» ha asegurado después en rueda de prensa.

Enfado de Torra

Un desconocimiento que confirman desde el Palau de la Generalitat, con un Torra visiblemente contrariado por que el anuncio de Campo ha «tapado» su segunda visita al TSJC para responder a una acusación de desobediencia. El presidente catalán ha rechazado valorar la medida en su comparecencia posterior a la declaración ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Desde ERC, Marta Vilalta ha restado importancia al anuncio, asegurando que ve ningún «gesto» en que el Gobierno empiece a tramitar los indultos solicitados para los presos independentistas porque así lo marca la ley. «Lo deben hacer por fuerza, no es ningún gesto, no hay ninguna voluntad que hayan añadido. Es una tramitación que marca la ley. Pero insistimos en que la solución política y democrática pasa por la amnistía y la autodeterminación».

La puesta en marcha del mecanismo de los indultos tampoco ha satisfecho a la CUP, cuya diputada Maria Sirvent ha insistido en que la única respuesta viable al «conflicto político entre Cataluña y el Estado» es «confrontarlo políticamente con el reconocimiento del derecho a la autodeterminación y la amnistía para todos los presos del 1-O».

En el Parlament, y después de que Laura Borràs rebajara la incidencia del anuncio en el Congreso, Albert Batet ha tachado la noticia dada por el ministro de Justicia de «cantos de sirena». Batet, eso sí, ha expresado su «respeto» por «todas las soluciones personales» para los dirigentes independentistas que cumplen penas de prisión.