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Mochilas antibalas, el drama de ir blindado al colegio en EEUU

EEUU | Internacional

Mochilas antibalas, el drama de ir blindado al colegio en EEUU

Comercializadas por varias empresas, sus ventas se multiplican tras las últimas matanzas de Dayton y El Paso

Lápices, pegamento, cuadernos y una mochila antibalas. En Estados Unidos ya están preparando la vuelta a clase estos días y las mochilas blindadas, que comercializan varias compañías, están convirtiéndose en un básico. Llevan más de una década en el mercado pero las últimas matanzas en Dayton y El Paso, en las que han perdido la vida varios niños, han hecho que se incrementen sus ventas. Cuestan entre 90 y 180 euros.

El sábado un joven de 21 años, racista confeso, mató al menos a 22 personas en un centro comercial en El Paso, Texas. La más joven de las víctimas mortales fue Javier Rodríguez, de 15 años. Había muchas familias en el Wal-Mart de El Paso ese día por la cercanía del arranque del curso escolar. Una pareja de veinteañeros, Jordan y Andre Anchondo, murieron para proteger a su tercer hijo, un bebé que sobrevivió al ataque. El asesino está encarcelado y la Fiscalía pedirá la pena capital por terrorismo doméstico.

En Dayton, Ohio, otro joven de 24 años, en esta ocasión sin motivación política, abrió fuego en un bar y mató a nueve personas, entre ellas su hermana. En esta ocasión el asesino murió abatido por la policía. En las dos matanzas resultaron heridas unas 50 personas. El presidente Trump visitó el miércoles a las víctimas en los hospitales en Dayton y El Paso. Muchos le recriminaron en las calles su permisividad con la posesión de armas de asalto y su retórica supremacista.

El presidente y fundador de Skyline USA, Yasir Sheikh, qha declarado a MSNBC que «las ventas se han multiplicado desde el lunes». Su empresa ya ha agotado existencias varias veces este año. Skyline USA fue de las primeras firmas en comercializar este producto, llamado en este caso bolsas Guard Dog, concebido para aumentar la protección de los escolares en caso de tiroteo o de ataque con arma blanca. Empezaron en 2007, después de la matanza del Politécnico de Virginia. Cho Seun-hui, de origen surcoreano, mató en abril de 2007 a 32 personas en este centro universitario. Nunca antes había muerto tanta gente en un asesinato masivo en una universidad.

Solemos vender unas 100 unidades al mes. Esta semana hemos superado las 300″, dicen en una de las empresas que venden las bolsas

Roman Zrazhevsky, de ReadyToGoSurvival.com, suscribe el éxito de ventas de las mochilas. «Solemos vender unas cien unidades al mes. Esta semana hemos superado las 300», afirmaba al Houston Chronicle. Una tercera empresa que comercializa mochilas antibalas, Bullet Blocker, señala que sus ventas han aumentado un 200 por cien en los últimos años.

Desde la matanza en el instituto Columbine, en Colorado, hace 20 años, los centros educativos han sido escenario de múltiples atentados. Después del tiroteo en Parkland, Florida, en febrero de 2018 hubo un auge de estas mochilas antibalas. Un joven de 19 años fue el autor de un tiroteo en el que perdieron la vida 17 estudiantes. El asesino había frecuentado la escuela Stoneman Douglas.

Este año, Gabi Siboni, ex miembro de las fuerzas especiales israelíes, ha empezado a colocar en el mercado sus mochilas blindadas. La empresa de Siboni se llama ArmorMe. En su página web, explica que «está diseñada para el uso diario y para llevar fácilmente libros y material escolar». Y añade: «Pero si pasa lo impensable, también puede usarse como escudo contra una navaja, balas de una pistola, y otro tipo de armas ligeras. Incluso en el caso de armas pesadas las posibilidades de superviencia son mayores».

Si pasa lo impensable, pude usarse como escudo contra navajas, balas de pistola y otro tipo de armas ligeras», señala la publicidad de ArmorMe

Con esta publicidad, ¿qué padres van a rechazar un producto así? En realidad, pocos de estos productos están certificados por el Instituto Nacional de Justicia, como ha señalado The New York Times. Las bolsas de Skyline y Bullet Blocker tienen un nivel IIIA, es decir, sirven para detener balas de pistolas de 9 mm y de Magnum 44. En El Paso el asesino supremacista utilizó una AK-47, un arma de guerra.

En muchas de estas matanzas los autores recurren a armas pesadas, y por ello son cada vez más las voces que piden el control de este armamento, que va más allá de lo necesario para la protección personal. La segunda enmienda reconoce el derecho de los ciudadanos de EEUU a poseer y utilizar armas. Los republicanos, y en cabeza el presidente, Donald Trump, defienden a ultranza esta segunda enmienda. Como consideran desequilibrados a los autores de estos asesinatos masivos, consideran que sería suficiente con limitar la venta a personas con problemas psíquicos.

Quienes defienden el control de armas, como Igor Volsky, director de Gun Down America, lamentan que el mercado busque más soluciones que los políticos. «Es deprimente», señalaba al NYT. Para muchos demócratas resulta lamentable los padres tengan que verse en esa disyuntiva debido a las reiteradas matanzas masivas en Estados Unidos. Ningún otro país del mundo sufre un fenómeno similar. El propio ex presidente Barack Obama aludía a esta trágica excepcionalidad en su comunicado sobre las matanzas en Dayton y El Paso.

En unos tuits recientes, la aspirante demócrata a la Casa Blanca, Kamala Harris, subrayaba que la situación «no es normal». Según Kamala Harris, una de las demócratas que puede competir con más opciones por la candidatura demócrata frente al ex vicepresidente Joe Biden, «los padres no deberían tener que comprar una mochila antibalas para que sus niños se sientan seguros en la escuela».

Una madre del grupo Moms Demand Action for Gun Sense in America declaraba a MSNBC: «La idea de colocar una mochila antibalas a mi hija de cinco años y explicarle por qué ha de llevarla me sobrepasa. No quiero que piense que su colegio es una zona de guerra».

El problema es que un centro comercial en El Paso el sábado pasado, como antes la Politécnica de Virginia, o el instituto Columbine en Colorado, demuestran que no hay un espacio libre de balas cuando es tan fácil conseguir armas de fuego y cuando se alienta con tanta facilidad un discurso de odio.