EEUU | Internacional

El Paso y Dayton al presidente Trump: "Aquí no eres bienvenido"

La división crece en Estados Unidos entre quienes le culpan por atizar el odio y el racismo y quienes le admiran

logo
El Paso y Dayton al presidente Trump: "Aquí no eres bienvenido"
Un grupo de ciudadanos de El Paso protesta contra la visita de Trump.

Un grupo de ciudadanos de El Paso protesta contra la visita de Trump. EFE

Resumen:

Trump se ha desplazado este miércoles a dos ciudades de luto, Dayton y El Paso, donde dos veinteañeros mataron al menos a 31 personas y dejaron heridas a unas 50. Llevaban armas de asalto. El presidente de EEUU no se plantea prohibir su venta porque, a su juicio, no hay «apetito político» para hacerlo. Esta defensa de las tesis de la Asociación Nacional del Rifle y su discurso antimigratorio y racista han llevado a muchos ciudadanos de estas localidades a mostrar su indignación contra el presidente en las calles.

El asesino de Dayton resultó abatido y no obró por razones ideológicas. El autor de la matanza de El Paso tenía en su punto de mira a los hispanos. Era un supremacista blanco. Cientos de personas han mostrado su rechazo a estas visitas de Trump. Esa América grande que reivindica está cada vez más dividida entre quienes le consideran un héroe y quienes le culpan de sembrar el odio al diferente, de racismo puro. «Trump no eres bienvenido», repetían muchos este miércoles en Dayton, y sobre todo en El Paso, donde los hispanos se ven más amenazados que nunca.

En las inmediaciones del Centro Médico Universitario, uno de los hospitales de El Paso que han visitado el presidente y la primera dama, las medidas de seguridad eran extremas. Policías armados con rifles han hecho guardia y han protegido el paso de la caravana presidencial. Detractores y seguidores de Trump estaban frente a frente coreando gritos a favor y en contra.

En El Paso, cientos de manifestantes se han reunido en Washington Park para mostrar su ira. «Protege a nuestros niños, no a la NRA (Asociación Nacional del Rifle)» , «No soy un niño (con el dibujo del presidente en pañales)» o «Trump es un racista» coreaban los congregados en esta localidad fronteriza.

El aspirante demócrata a la Casa Blanca, Betto O’Rourke, ha concentrado a sus seguidores justo a la hora en que llegaba el presidente. O’Rourke ha acusado directamente a Trump de ser racista y responsable del odio de los supremacistas como el asesino de El Paso.

«Bienvenido a Toledo»

En Dayton algunos se han permitido mofarse del presidente. “Bienvenido a Toledo”, decían algunos carteles de manifestantes críticos con la visita de Trump a Dayton, donde tuvo lugar una matanza el domingo. Trump confundió Toledo con Dayton en su alocución del lunes y por ello este guiño. El presidente y la primera dama, Melania Trump, han visitado a los heridos en el Miami Valley Hospital. El senador demócrata, Sherrod Brown, dijo que habían consolado a las víctimas, como es su obligación.

El alcalde de Dayton, no Toledo, acudió a recibirle al aeropuerto, pero muchos lugareños salieron a mostrar su desacuerdo con el presidente, a quien increpaban: «Haz algo». Trump rechaza prohibir la venta de fusiles de asalto, armas de guerra que fueron utilizadas en los dos crímenes del fin de semana. Solo se plantea establecer controles para evitar que personas desequilibradas accedan a las armas.

En Twitter, Trump ha difundido imágenes de sus encuentros con las víctimas y las fuerzas de seguridad. «He estado en Dayton con la mejor gente del mundo», ha escrito.

Con apenas 13 horas de diferencia Dayton y El Paso fueron escenario el fin de semana de dos matanzas en las que murieron al menos 31 personas y decenas resultaron heridas. En Dayton, Ohio, un joven de 24 años, Connor Betts, mató a nueve personas, entre ellas a su hermana. Fue abatido por la policía.

En El Paso, Texas, otro joven de 21 años, identificado como Patrick Brown Crusius, mató a 22 personas, según el último balance de víctimas. Su objetivo declarado era “frenar la invasión hispana”. El Paso es una localidad de Texas situada en la frontera con México.

El 80% de su población, de unas 700.000 personas, es latina o de origen latino. Crusius está detenido y la Fiscalía va a pedir que se le aplique la pena capital por “terrorismo doméstico”. Es un supremacista blanco que en sus redes deja cuenta de su admiración a Trump.

En el avión de camino a El Paso, Trump ha atacado al ex vicepresidente demócrata Joe Biden, quien opta a la carrera a la Casa Blanca, por dedicar su mitin de este miércoles a reprochar al presidente que haya «atizado las llamas del supremacismo blanco». Trump le ha llamado «aburrido» y ha señalado que el país iría fatal con Biden al frente, lo que a China le gustaría.

El ex congresista demócrata Betto O’Rourke, aspirante a la carrera por la Casa Blanca, reprochó al presidente Trump su retórica supremacista y sus continuas alusiones anti inmigración. O’Rourke, nacido en El Paso, dijo a Trump que no sería bienvenido.

En su última visita a esta localidad sureña Trump dijo que la localidad era de las más inseguras de EEUU, una falsedad. En El Paso hubo 23 homicidios violentos en 2018, casi el mismo número de víctimas mortales del sábado en la matanza racista.

El presidente Trump habló el lunes desde la Casa Blanca con un tono moderado y presidencial. Dijo que América estaba unida en su condena al racismo, el fanatismo y el supremacismo. Calificó de bárbaros y desequilibrados a los autores de las matanzas de Dayton y El Paso.

Sin embargo, no ha tardado mucho en volver a la carga desde su red social Twitter. Antes de llegar a Dayton, ha acusado a los demócratas de recurrir a la retórica racista por motivos electoralistas, y ha dicho que el asesino de Dayton se había hecho eco en sus redes sociales de contenidos de los senadores demócratas Bernie Sanders y Elizabeth Warren.

El FBI ha descartado la motivación política en el caso del autor de la matanza de Dayton, pero el racista confeso de El Paso sí que se enfrenta a la acusación de terrorismo doméstico. Crusius explicó en un foro supremacista su intención de matar hispanos para evitar una invasión.

El presidente ha asegurado que no cree que su retórica aliente el odio. “Mi retórica no es divisiva, todo lo contrario, une a la gente”. Como ocurrió con los ataques supremacistas en Charlottesville, Trump vuelve a comparar antifascistas y supremacistas cuando es la ideología racista la que alimentó al asesino de El Paso.

Poco antes de que Trump aterrizara en El Paso la policía ha detenido a 680 personas en la mayor redada en una década en unas plantas procesadoras de alimentación en Mississippi. Han sido trasladados en tres autobuses a un hangar militar en Morton, al este de Jackson. Están acusados de violas las leyes migratorias.

En una carta dirigida al presidente Trump, Timothy Archuleta, director de The Paso Times, explica cómo la ciudad está de luto, sufriendo por el odio que “ha traído alguien de fuera”.

“En El Paso la frontera es una oportunidad. El comercio ayuda a todos a hacer realidad su sueño americano. Todos queremos lo mismo: queremos que nuestro país sea próspero. Lo mismo que usted desea”, escribe Archuleta. Y concluye: “En El Paso no miramos a quien es diferente con prejuicio en nuestros corazones. El odio vino de fuera. No es el Paso”.