Boris Johnson ha soltado la bomba como salva de otoño. El primer ministro británico, en el cargo desde el 24 de julio, ha pedido a la reina Isabel II la suspensión temporal del Parlamento durante cinco semanas justo cuando cada día es crucial en la cuenta atrás para la ejecución del Brexit el 31 de octubre. La reina habría roto su neutralidad de rechazar la propuesta del premier conservador de modo que ha dado su luz verde. La maniobra ha sido calificada como «un golpe contra el Parlamento». Hasta el presidente del Parlamento (speaker), John Bercow, ha hablado de «ultraje constitucional».

Es un órdago de Boris Johnson, aunque es un movimiento que en teoría se atiene a las reglas. En una carta a los diputados, el primer ministro británico ha explicado que era necesaria esta suspensión temporal debido a que el nuevo gobierno va a emprender una amplia agenda legislativa, que expondrá la reina en su discurso el 14 de octubre. Recuerda Johnson que la actual sesión parlamentaria se prolonga ya 340 días, desde el 17 de junio de 2017, y es la más larga en 400 años.

De ahí que vea necesaria esta suspensión temporal, como suele hacerse cada otoño, siempre y cuando no se afronten situaciones de crisis como ocurre ahora. El Brexit ha monopolizado la agenda británica durante todo el mandato de Theresa May y por ello no hubo suspensiones desde las últimas elecciones de junio de 2017.

Sin embargo, Boris Johnson pidió a la reina interrumpir las sesiones de las Cámaras desde el 9, o a lo sumo el 12 de septiembre hasta el 14 de octubre, cuando la reina inaugure el nuevo periodo. Como el Parlamento reanuda su tarea después del parón veraniego el martes 3 de septiembre, tendrá entre 20 y 23 días para revertir el Brexit sin acuerdo. ¿Podrá hacerlo? ¿Es una medida habitual o excepcional? ¿Hay tiempo para evitar un Brexit sin acuerdo? ¿Podría la reina rechazar la propuesta del primer ministro? ¿Qué pretende realmente Boris Johnson con este golpe de efecto? Veremos qué pasa ahora con el Brexit después del golpe de Boris Johnson.

¿Qué supone la suspensión del Parlamento británico?

Cada otoño el Parlamento suele hacer un receso antes de afrontar el nuevo curso. Sin embargo, puede no hacerse si se considera prioritario seguir con la tarea en Westminster, como ha sucedido en los últimos dos años. En todo caso, suele ser un descanso más breve. Es la primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial que la suspensión es de cinco semanas.

En un momento crucial para la historia del Reino Unido y de la Unión Europea, cerrar el Parlamento ha alarmado, incluso a relevantes conservadores como el ex premier John Major, quien ha anunciado que estudiará el procedimiento legal para impedir esta suspensión tan prolongada.

Johnson ha señalado que el gobierno ha de elaborar un plan legislativo ambicioso que expondrá la reina en su discurso. Pero suena a excusa para arrinconar a los parlamentarios, o bien para provocar una moción de censura, y más aún elecciones anticipadas.

Hay que destacar que no es lo mismo suspender temporalmente el Parlamento que disolverlo, lo que se hace cuando se convocan elecciones y supone que los parlamentarios dejan el escaño para hacer campaña o bien retirarse.

¿Por qué ha de intervenir la Reina? ¿Qué margen de acción tiene?

Es la llamada prerrogativa regia, el teórico poder político que le queda a la soberana, si bien lo ejerce a través del gobierno desde finales del siglo XVII cuando se transformó el sistema en monarquía parlamentaria. Habría sido extraordinario que Isabel II se opusiera, ya que podría ponerse en cuestión su neutralidad. Es decir, en la práctica podría haber rechazado esta suspensión temporal del Parlamento, pero se habría salido del protocolo.

Los medios británicos llevan mirando con lupa cualquier gesto de la Reina sobre el Brexit. Nunca se ha manifestado sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea, ni debe hacerlo. Quien haya visto The Crown sabe que la reina lleva décadas cumpliendo con su papel de forma impecable. Empezó en el cargo cuando Winston Churchill era primer ministro y Boris Johnson es el décimoquinto a quien ve jurar el cargo.

¿Hay alguna forma de evitar la suspensión temporal?

Puede impugnarse ante los tribunales el consejo que el gobierno ha dado a la reina, no la decisión de la reina. El Tribunal Supremo debería dilucidar si hay mala fe en esta propuesta de reducir el número de sesiones. Habría que demostrar que en realidad lo que se persigue es evitar que los parlamentarios rechacen una salida sin acuerdo.

El Parlamento aprobó que se pusiera en marcha el procedimiento de salida de la UE y anteriormente no se aprobó la moción para rechazar una salida sin acuerdo. De todas maneras, varios diputados ya han anunciado que lidiarán en los tribunales. Entre ellos, la diputada nacionalista escocesa Joanna Cherry que ha acelarado las gestiones para presentar la causa en Escocia.

El Parlamento vota sobre las fechas de la suspensión, pero no sobre la medida en sí, que ha de acatarla. El margen sobre las fechas que deja la petición de Johnson es escaso.

De forma puramente simbólica, hay una petición popular para que no se haga efectiva esta suspensión temporal. Menos de 24 horas después del anuncio, más de un millón de personas la han suscrito.

¿Hay tiempo para que el Brexit solo pueda ser con acuerdo?

Tiempo hay, pero cada vez el plazo es más breve. Como señala Enrique Féas, investigador del Real Instituto Elcano, en su twitter, «el Parlamento británico sigue teniendo unos días (pocos, pero suficientes) para impedir la estrategia de Boris Johnson de forzar un Brexit sin acuerdo». Remarca Féas, «hay que actuar rápido y de forma coordinada». Es decir, al contrario de lo que ha hecho en los últimos tres años.

Una posibilidad sería que un diputado pida un debate de emergencia (orden permanente número 24). Si cuenta con el apoyo del presidente de la Cámara, John Bercow, esta fórmula daría pie a que se apruebe una resolución para exigir un nuevo retraso en la fecha del Brexit. Requeriría un plan conjunto y coordinado, es decir, un giro de 180 grados en la estrategia de quienes se oponen a los planes de Johnson.

La salida sin acuerdo supone que el Reino Unido se convierta en un país tercero sin régimen preferencial. Implica aplicar aranceles en frontera, inspecciones sanitarias, ajustes sobre el IVA, en lo que se refiere a comercio de bienes. Supone en cuanto a servicios la imposibilidad para las empresas de prestar servicios en los países de la UE sin autorización previa.

¿Habrá una moción de censura?

La opción estaba sobre la mesa desde que asumió como primer ministro Boris Johnson, quien no ha ganado unas elecciones. Johnson es primer ministro por obra y gracia de 92.153 británicos en un país con más de 66 millones de habitantes. Al ganar la competición por el liderazgo conservador, tras la renuncia de Theresa May, se convirtió en primer ministro. Por ello, desde el minuto cero, el líder laborista, Jeremy Corbyn, ha abogado por una convocatoria electoral. Ya se la pedía a May.

Corbyn tiene en mente la moción de censura desde hace tiempo. Pero el problema para que tenga éxito es el propio Corbyn. Los conservadores críticos con Johnson desconfían del líder laborista, y muchos liberaldemócratas también. Corbyn ha tardado años en aclararse sobre el Brexit. Ahora rechaza la salida de la UE pero esta conversión es nueva. Es decir, muchos diputados no quieren a Johnson pero menos aún a Corbyn.

De todas maneras, Johnson ha jugado con fuego. El rebelde tory Dominic Grieve, opuesto a una salida sin acuerdo, ha reconocido que ve más probable dar su sí a una moción de censura. «Si es imposible impedir la suspensión temporal, va a ser muy difícil que quienes piensan como yo sigan confiando en este gobierno, de modo que me plantearía apoyar al líder de la oposición en una moción de censura».

El líder laborista se ha comprometido a encabezar un gobierno cuya misión fuera evitar la salida sin acuerdo para luego convocar elecciones anticipadas. Si la moción de censura saliera adelante antes del 10 de septiembre y  no se pudiera formar gobierno en 14 días, habría elecciones en octubre. El Financial Times pide en su edición del jueves la moción de censura. The Daily Telegraph, donde escribía una columna semanal Boris Johnson, le apoya claramente.

¿Qué pasaría si hubiera elecciones en octubreEl escenario electoral favorece a Boris Johnson, según los sondeos. Los conservadores contarían con un apoyo del 31%,  mientras que los laboristas se quedarían a diez puntos. Hay quienes creen que esta carambola parlamentaria tiene como objetivo que el país vaya directo a las urnas. Boris Johnson cree que arrasaría al presentarse como víctima del Parlamento.

El objetivo también es reducir el impacto electoral del Partido del Brexit. Fueron los vencedores en las elecciones europeas, donde los británicos castigaron severamente a los partidos tradicionales, conservadores y laboristas, por su gestión del Brexit.

Ahora el gobierno cuenta con una frágil mayoría parlamentaria de tan solo un diputado. Además, depende de los unionistas norirlandeses, si bien las tesis de Johnson sobre la eliminación de la salvaguarda coinciden con lo que defienden los norirlandeses probritánico.

Sin embargo, los conservadores no tienen la victoria asegurada. Los liberaldemócratas, con una flamante nueva líder Jo Swinson, pueden salir beneficiados de su claridad de su apuesta europeísta, y los nacionalistas escoceses se oponen ferozmente a la salida de la UE. Incluso la líder conservadora en Escocia, Ruth Davidson, probablemente renuncie por discrepancias con Boris Johnson, según The Guardian.

Boris Johnson cuenta a su favor que tiene en sus filas a un verdadero estratega electoral, Dominic Cummings, el artífice de la victoria de la campaña del Brexit en junio de 2016. Su lema estrella fue curiosamente: «Queremos que nos devuelvan el control». Lo que no decían era que no lo querían para el Parlamento británico, es decir, para los representantes del pueblo, sino para un gobierno bajo su mandato.

¿Y qué dice la Unión Europea?

La Unión Europea no puede intervenir en una decisión interna de otro país, en este caso el Reino Unido. Pero la sorpresa por el viraje antidemocrático queda clara en declaraciones como la del eurodiputado liberal Guy Verhofstadt. «Es una siniestra manera de recuperar el control», ha dicho con ironía. A su vez, ha mostrado su solidaridad con aquellos que en el Reino Unido tratan de impedir la salida sin acuerdo.

Sobre el Brexit la Unión Europea ha dejado claro una y otra vez que ya hay un Acuerdo de Salida y no hay modificación posible. El Consejo Europeo se reúne el 17 de octubre con el Brexit como tema estrella en la agenda. Boris Johnson pretende volver al Parlamento con un nuevo plan y que se pueda debatir el 21 o 22 de octubre.

La UE, y así se lo expresaron la canciller, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron a Johnson, se mantiene firme sobre la necesidad de una salvaguarda, es decir, una unión aduanera y un alineamiento regulatorio con la UE aplicable en Irlanda del Norte para evitar una frontera física.

Los Acuerdos de Viernes Santo, por los que se restableció la paz en el Ulster, impiden que haya frontera entre las dos Irlandas, a riesgo de que pueda convocarse un referéndum para conseguir la unión, algo que hace enfermar a los unionistas norirlandeses y a los británicos. En lugar de la salvaguarda, Boris Johnson y los brexiters duros abogan por lo que denominan «soluciones alternativas», es decir, unos controles tecnológicos que de momento solo existen en su imaginación.

Cada día que pasa el Brexit se confirma como una distopía que supera lo que cualquier serie de ficción pudiera retratar. Continuará.