El Reino Unido quiere un acuerdo, cree que «aún es posible, aunque queda poco tiempo», pero si no lo hubiera, el impacto se sentiría en el Reino Unido y en toda la Unión Europea. El ministro británico del Brexit, Stephen Barclay, ha advertido de cómo España, especialmente las empresas pequeñas y medianas, se podrían ver perjudicadas si finalmente el Brexit se ejecuta a las bravas. Es crucial para el Reino Unido y para la UE alcanzar un acuerdo. «Gibraltar demuestra lo importante que es lograrlo».

«El Reino Unido quiere un acuerdo, pero apenas queda tiempo para el 31 de octubre. Aún así suficiente tiempo para un acuerdo. Debe ser un acuerdo que pueda aprobarse en el Parlamento», ha afirmado Barclay, tercer ministro del Brexit desde que se celebró el referéndum en junio de 2016. Barclay ha explicado la posición del Gobierno de Boris Johnson en un desayuno organizado por Europa Press en el Hotel Intercontinental de Madrid. Esta tarde se ve con Josep Borrell, ministro español de Exteriores en funciones.

Ha explicado con claridad cómo para que haya acuerdo «ha de desaparecer la salvaguarda irlandesa». Según Barclay, «la salvaguarda irlandesa no es algo aprobado por ambas comunidades en Irlanda del Norte. Por eso es contraria a los Acuerdos de Viernes Santo. Además, el Parlamento ya la ha rechazado tres veces». El ministro del Brexit ha puntualizado que el propio Lord Trimble, artífice de los Acuerdos de Viernes Santo, coincide con este punto de vista.

«La solución debería ser muy creativa y muy flexible… La alternativa a la salvaguarda no se necesita hasta el final del periodo transitorio, diciembre de 2020. ¿Por qué arriesgarnos cuando podemos trabajar juntos hasta diciembre de 2020?», ha añadido.

Del queso manchego al cava

Con diplomacia, ha lanzado una seria advertencia tanto a Irlanda como a España. «La Comisión dice que está totalmente preparada. Hay diferencia entre tener legislación en vigor y estar preparada. En España las pequeñas y medianas empresas no lo están… Los atascos en Calais nos afectarán a todos».

En el caso español, desde el queso manchego al cava, que perderán sus protecciones en el Reino Unido, hasta compañías grandes como IAG, donde se integra Iberia, se resentirán. «La incertidumbre no es buena ni para los británicos ni para los europeos. Las empresas no quieren más incertidumbre ni más prórrogas», ha señalado.

Sobre Gibraltar, Barclay ha dicho: «Hay 10.000 españoles que cruzan la verja. No está en el interés de esas personas que no haya una negociación constructiva y positiva. Nosotros apoyamos a Gibraltar indudablemente». Y ha remarcado: «Gibraltar muestra lo importante que es tener un acuerdo. No podemos ponerlo en cuestión por falta de flexibilidad».

En el caso de IAG, el ministro británico del Brexit ha advertido: «Las empresas operan en múltiples jurisdicciones. Empresas como IAG quieren mayor claridad y seguridad. No quieren la incertidumbre. Tampoco quieren más ampliaciones».

En conclusión, según Barclay, la UE insiste en «una prueba que el Reino Unido no puede cumplir y que el Parlamento británico ha rechazado tres veces. Estamos atrapados y si no hay flexibilidad por ambas partes habrá salida sin acuerdo».

Como dice el primer ministro, Boris Johnson, siempre que tiene ocasión, ha reiterado: «Vamos a seguir trabajando duro porque el 31 de octubre salimos de la UE. Si no salimos, se ignoraría el principal mandato legislativo que hemos tenido en nuestro país. No sería aceptable».

Ha evocado a Lord Trimble para expresar cómo lo que puede conseguirse sería un acuerdo posible, como en Irlanda del Norte se logró una paz posible, no la ideal. Y advirtió quesiempre hay que tener en cuenta que «nada está acordado hasta que todo está acordado».