El orden mundial forjado bajo la Administración Obama está siendo desmantelado por su sucesor, Donald Trump. Uno de los objetivos de Obama fue que Irán dejara de ser una amenaza nuclear y por ello se suscribió el Acuerdo Nuclear en 2015. Trump se desmarcó hace un año y desde entonces la tensión con el país de los ayatolás va en aumento.

Dada la creciente inestabilidad en la zona, con carácter preventivo e intimidante, Estados Unidos ha enviado a las aguas del Golfo Pérsico al acorazado USS Arlington, junto al portaaviones USS Abraham Lincoln, y juntos forman parte de un grupo de ataque. Han llegado también bombarderos B-52 a una base de EEUU en Qatar. España, sin embargo, ha retirado la fragata Méndez Núñez de la zona por el cambio de misión decidido unilateralmente por Washington.

El secretario de Estado de la Administración Trump, Mike Pompeo, ha asegurado este martes: “No vislumbramos una guerra con Irán”, aunque subraya que mantendrán la presión. Pompeo ha viajado a Rusia, donde se ha entrevistado con el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov. El líder Supremo de Irán, Ali Jamenei, también reconoce que una guerra perjudica sus intereses.

Sin embargo, desde que EEUU rompió la baraja al desmarcarse del Acuerdo Nuclear, hace un año, las amenazas están subiendo de tono. “La verdadera batalla que definirá la suerte del acuerdo nuclear de Irán ha comenzado”, señala Jonathan Marcus, corresponsal de Defensa de la BBC. Analizamos cómo hemos llegado a esta situación y qué puede pasar a partir de ahora.

¿De dónde viene la enemistad entre Irán y EEUU?

Estados Unidos, con la ayuda del Reino Unido, acabó con el gobierno democrático de Mohammad Mossaddeq en 1953. Mossaddeq no se amoldaba a los intereses de estadounidenses y británicos y había nacionalizado el petróleo en 1951. Fue distanciándose del sha Mohamed Reza Palhavi. Un golpe de Estado, la Operación Ajax, en dos fases, encumbró al sha gracias a la CIA y a los servicios secretos británicos.

Ahí empezó en la población un antiamericanismo que cuando los ayatolás se hicieron con el poder y provocaron la huida del sha y el regreso del ayatolá Jomeini, el 1 de febrero de 1979, llega a su cénit. El sha sembró el terror gracias a la policía política (Savak) y sus antiguos aliados, EEUU y el Reino Unido, junto con Francia y Alemania, le dejaron caer. EEUU acogió al sha y no evaluó hasta dónde podían llegar los clérigos chíies.

El ayatolá Jomeini instauró la República Islámica. El 4 de noviembre 400 estudiantes islamistas asaltaron la embajada de EEUU. Tomaron como rehenes a 67 diplomáticos y empleados estadounidenses. Jomeini ha elegido a su enemigo: Estados Unidos y su presidente, el demócrata Jimmy Carter.  Teherán acusó a Washington de conspirar contra la Revolución y pidió que le entregaran al sha, atendido en una clínica de Nueva York.

En marzo de 1980 fracasó una operación de rescate. Ese año EEUU rompió relaciones con Irán e impuso sanciones económicas, que levantó para obtener la liberación de los rehenes. El 20 de enero de 1981, tras un acuerdo en el que medió Argelia, Irán liberó a los rehenes, justo antes de que asuma la Presidencia Ronald Reagan.

Como explica Félix Arteaga, investigador del Real Instituto Elcano, “los dos países se la tienen guardada desde aquel secuestro”. Fue humillante para Estados Unidos y refleja la animadversión que había en Irán contra los estadounidenses. EEUU desconfía de Irán y el gesto de Obama de firmar el Acuerdo Nuclear supuso un giro de 180 grados.

¿Supone ahora Irán una amenaza para EEUU?

Es la explicación que ha dado el Pentágono para enviar al portaaviones USS Abraham Lincoln y el buque USS Arlington, cuyo desplazamiento estaba previsto pero se ha adelantado. El Pentágono subrayaba en un comunicado que EEUU “está preparado para defender a las fuerzas e intereses estadounidense en la región y añade que no busca un conflicto con Irán”. Teherán sostiene que EEUU libra “una guerra psicológica” con el objetivo intimidar al régimen.

Arteaga señala que Irán actualmente es una amenaza para los aliados de Estados Unidos en la zona. El enemigo de mis amigos es mi enemigo, es la doctrina de Donald Trump. Irán es el enemigo acérrimo de Israel, y también de Arabia Saudí, su otro aliado en la región.

“En el último plan estratégico de Seguridad Nacional Irán se identifica como enemigo de esos aliados de EEUU. Las razones son varias: el programa nuclear y de misiles, y también por el apoyo de Irán a grupos revolucionarios en Irak, Siria, Gaza o Bahrein”, explica Arteaga.

Israel recibió con gran satisfacción la ruptura del Acuerdo Nuclear por parte de Trump, ya que consideran que es un mal acuerdo y que favorece la recuperación económica de Irán. Irán y Arabia Saudí se enfrentan en la región a través de proxys en Yemen y Siria. Son dos potencias petroleras que se disputan la hegemonía regional. Saudíes e israelíes están más cercanos que nunca por esa enemistad común con Irán.

¿Qué pretendía Obama con el Acuerdo Nuclear?

El presidente Barack Obama defendía la vuelta al canal de la diplomacia en la relación con Irán. Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia, junto Alemania e Irán firmaron en Viena en agosto de 2015 un acuerdo histórico por el que Irán salía del ostracismo internacional a cambio de someter al control su programa nuclear.

“La Administración Obama tenía la intención de influir en el régimen al dar más apoyo social y político al presidente Rohani. La mejora económica llegaría a la población, con el levantamiento de las sanciones, y los moderados se harían con mayores cuotas de poder”, afirma el investigador del Real Instituto Elcano.

¿Por qué Trump se retiró del Acuerdo Nuclear?

“La actual Administración hace lo contrario que sus predecesores: Irán va hacia la involución. Y no se puede revertir por medios militares. Cualquier acción norteamericana se encontraría con la sociedad iraní, muy nacionalista, se agruparía en torno a su líder”, añade Arteaga

Trump ve la región a través de los ojos de Israel, su gran aliado. Hace un año que Trump anunció el traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén, lo que da idea de su lealtad al Estado hebreo. Trump pretende que Irán se vea forzado a firmar un nuevo acuerdo que abarque su programa de misiles balísticos y también su protección a grupos afines, como Hizbolá, por ejemplo. Washington ha incluido a la Guardia Revolucionaria de Irán en la lista negra de grupos terroristas.

Según Irene Martínez, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Blanquerna, “los halcones, y especialmente su asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, tienen mucho interés en utilizar a Irán como factor disruptivo en Oriente Próximo. Una vez que en Corea del Norte no salió bien, y Venezuela está estancado, la vista está puesta en Irán. Van saltado de problema en problema y si una cuestión no les funciona pasan a otra”.

¿Cómo afecta la ruptura a los europeos?

Lo ha dicho muy claro el ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Borrell: “Estamos situados a 5.000 kilómetros de Irán, seremos los primeros amenazados si se rearma nuclearmente”, ha declarado Borrell. El ministro británico de Exteriores, Jeremy Hunt, ha subrayado que hay riesgo de un conflicto “por accidente”. Según Hunt, si Irán sigue con su programa nuclear, sus vecinos en la región querrán seguir ese mismo camino.

La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, ha subrayado esta semana que las potencias firmantes del Acuerdo de la UE continúan apoyándolo plenamente. Ha llamado a EEUU y a Irán a la “contención”.

Estados Unidos ha vuelto a aplicar sanciones contra Irán, que afectan a sanciones contra el hierro, el acero, el aluminio, y el cobre de Irán, sector que supone un 10% de las exportaciones del país de los ayatolás. Washington también pone trabas a que los otros firmantes del acuerdo negocien con Irán cuando se trata de empresas con intereses en EEUU.

Irán ha amenazado la semana pasada con reanudar el enriquecimiento de uranio y la construcción del reactor de agua pesada en Arak, en contra de sus compromisos con el acuerdo nuclear, si en 60 días Reino Unido, Francia, Alemania, China y Rusia no protegen su sector bancario y petrolero de las sanciones de EEUU.

De este modo, las potencias europeas, que defienden el acuerdo y creen que Irán estaba cumpliendo, se ven perjudicadas por la decisión unilateral de Estados Unidos. A Trump ya hemos comprobado que le agrada debilitar e incomodar a la Unión Europea.

“Supone más presión para la Unión Europea y es un reto que los países de la UE sigan de acuerdo”, añade Irene Martínez, experta en Irán. “Cada vez más la UE se protege las espaldas. La UE ha dado una ventana de 60 días y espera que los europeos se pongan del lado de Irán, aunque sea de forma simbólica. Hay algunos Estados que prefieren seguir la línea de EEUU”, afirma la investigadora.

¿A qué otros países afectará esta tensión?

A India le interesaba mucho Irán en la región. También a Corea del Sur y Japón, todos aliados de Estados Unidos, que tienen en Irán una fuente de recursos naturales. “La credibilidad de Estados Unidos con estos países queda dañada”, explica la investigadora de la Universidad Blanquerna. A China le afecta la situación, pero tiene sus recursos para hacer frente a Estados Unidos.

“En la región Irán es un país con aliados puntuales, enemigos, pero no con amigos. Todos estarán a la expectativa por si hubiera algún error de cálculo que eleve más la tensión. Será clave ver cómo Irán aguanta a nivel doméstico también”, apunta Irene Martínez. Enemigos declarados de Irán son Israel y Arabia Saudí. Las consecuencias económicas, si hay un conflicto o bloquean el estrecho de Ormuz, serán globales.

¿Qué pretende Irán con sus ultimátums?

“Irán espera que los otros firmantes del Tratado se pongan de su lado y demuestren, aunque sea de forma simbólica, los esfuerzos que está haciendo para salvar el Acuerdo Nuclear. Ha dado 60 días, lo que muestra que Irán no tiene interés en la escalada de tensión. El presidente Hasan Rohani ha gastado mucha energía y muchos esfuerzos en mantener el acuerdo y en lograr que la UE siga del lado de Irán. Teherán espera que haya algún movimiento para demostrar domésticamente que hay países en la comunidad internacional que les apoya. Rusia y China no serán quienes muevan ficha. Pueden sumarse”, añade Irene Martínez.

¿Habrá confrontación entre Irán y EEUU?

Irán ha amenazado con bloquear el estrecho de Ormuz, por donde pasa la quinta parte del petróleo mundial, si Estados Unidos sigue asfixiando la economía iraní y mantiene su política de hostigamiento. Los vaivenes en la región ya han provocado alzas de los precios y temblores en la economía mundial, también azuzada por la guerra comercial entre China y EEUU.

Los expertos apuntan a que una confrontación directa no beneficia a ninguno de los actores, ni a Estados Unidos ni a Irán. El jefe en funciones del Pentágono, Patrick Shanahan, ha presentado un plan para enviar 120.000 soldados estadounidenses a Oriente Próximo, según The New York Times. Este plan no contempla una invasión de Irán, para la que harían falta más efectivos.

“Ninguna de las dos partes tiene interés en un enfrentamiento directo pero se pueden dar enfrentamientos no deseados. En cualquier momento puede haber un incidente aislado con consecuencias graves”, apunta Arteaga.

Los próximos 60 días serán decisivos para el futuro de la región. O se impone la fuerza de la diplomacia o la sinrazón de un conflicto de consecuencias imprevisibles.