¿Y ahora qué? Italia, y Europa, se preguntan qué va a pasar después de la dimisión del primer ministro italiano, Giuseppe Conte. Después de arremeter contra Matteo Salvini, líder de la Liga y ministro del Interior, Conte presentó el martes por la tarde su renuncia al presidente, Sergio Mattarella. Terminaba así el sexagésimo quinto gobierno italiano desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ha sido el primer gabinete de mayoría populista en un país fundador de la Unión Europea. Ha durado menos de 15 meses.

Ahora es el presidente, Sergio Mattarella, quien tiene en su mano decidir si habrá un nuevo gobierno, en caso de que haya alguna combinación con suficiente apoyo parlamentario, o bien da paso a la celebración de elecciones anticipadas, como demanda Matteo Salvini, animado por las encuestas que atribuyen a su formación un apoyo del 36%, más del doble del logrado en marzo de 2018. Estaría muy cerca de poder gobernar en solitario.

Mattarella, un hombre ponderado y nada amigo de las estridencias mediáticas, ha empezado la ronda de contactos este miércoles. Ha mantenido una conversación telefónica con su predecesor, Giorgio Napolitano, que no se encuentra estos días en Roma.

Ha recibido en el Quirinale al presidente de la Cámara, Roberto Fico, y a la presidenta del Senado, Elisabetta Alberti Casellati. El presidente se ha visto también con representantes del grupo mixto, Por la Autonomía y Libres e Iguales.

Será este jueves cuando va a mantener conversaciones con los grupos más importantes: arranca por la mañana con el posfascista Fratelli d’Italia, y luego recibe por orden a los representantes del Partido Democrático, Fuerza Italia, la Liga y el Movimiento 5 Estrellas. Será entonces cuando tenga una primera idea de las posibilidades de formar nuevo gobierno.

La Constitución italiana atribuye al presidente de la República las prerrogativas de encomendar la formación de gobierno, y también convocar elecciones. Su objetivo es garantizar la estabilidad y será su guía a la hora de tomar la decisión.

Matteo Salvini es clave en toda la crisis y Mattarella tiene la clave del desenlace. Ha sido quien ha desencadenado esta crisis, con la excusa de que el rechazo del Movimiento 5 Estrellas al AVE Turín-Lyon era una línea roja. Pero los grillini siempre se habían opuesto. En realidad, il Capitano había escuchado el sonido de los sondeos y se ha lanzado hacia la ola.

Hay cuatro posibles escenarios en los que pueden desembocar las conversaciones de Mattarella con los grupos políticos:

1. Alianza de contrarios. Lo que Salvini ha unido habría resultado inimaginable hace apenas unos meses. Matteo Renzi, ex primer ministro y ex líder del Partido Democrático, de centro izquierda, es el primero que se ha mostrado dispuesto a pactar con el Movimiento 5 Estrellas, que encabeza Luigi di Maio. Tras su derrota en marzo de 2018, Renzi negó y renegó de los grillini. Rechazó cualquier posiblidad de pacto con 5 Estrellas. Pero ahora tienen un enemigo común: Matteo Salvini.

A Renzi le interesa ganar tiempo porque su poder está en el Parlamento, pero en el partido lleva las riendas Luca Zingaretti. A Di Maio también le viene bien, ya que los grillini están de capa caída en los sondeos: rondan el 19% cuando superaron el 30% en las última elecciones hace año y medio.

El problema de esta coalición es su inestabilidad, ya que en el Partido Democrático hay diversos intereses, y también que coloca a Salvini en una posición cómoda. Su argumento es que se trata de una alianza que no representa a nadie y que es antidemocrática. El riesgo de que sus apoyos aumenten sería grande, pero en Bruselas verían bien esta opción, ya que intentarían aprobar un presupuesto sin los desmanes que quiere acometer Salvini.

2. Coalición Ursula. Ha sido Romano Prodi, ex primer ministro y ex presidente de la Comisión Europea, quien ha puesto sobre la mesa esta opción europeísta. Se trata de aunar a todas las formaciones que apoyaron a la alemana Ursula von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea. Es decir, al PD y 5 Estrellas suma a Fuerza Italia, que lidera Silvio Berlusconi, ahora eurodiputado.

Si esta alianza saliera adelante, Salvini se convertiría en el flamante líder de la oposición. Llamaría a sus seguidores «a las plazas» y mantendría su campaña permanente. Saldría ganando a medio plazo, aunque en Bruselas se darían por satisfechos si el próximo presupuesto no contempla una bajada de impuestos salvaje, como pretende, y el consecuente aumento del déficit.

3. Segundo intento de la Liga y 5 Estrellas. En lugar de un divorcio, la Liga y los grillini podrían intentarlo de nuevo. Salvini parece dispuesto, siempre y cuando siga haciendo su voluntad. Aunque en esta ocasión dejaría a Luigi di Maio hacerse cargo del gobierno como primer ministro. Giuseppe Conte, que parecía fácil de manejar, ha resultado un gallito. Estaría manejando opciones para presentarse en unas próximas elecciones, ya que los sondeos anticipan que puede tener más del 10% de apoyos.

En una declaración, el Movimiento 5 Estrellas dijo el domingo que Salvini «no era de fiar». Pero el líder de la Liga, que dice moverse por el amor , está dispuesto a olvidar estos pecadillos. Salvini ganaría tiempo, pero esta opción no descarta unas elecciones unos meses más tarde, quizá a principios de 2020.

4. Vuelta a las urnas. Mattarella puede elegir esta vía si considera que el resultado dará más estabilidad, aunque parece claro que Salvini será quien encabece el partido más votado y sea probablemente el próximo primer ministro. Es posible que tan solo tenga que contar con Fratelli d’Italia, partido posfascista cercano a sus tesis. Italia quedaría en manos de un gobierno populista de derechas. Daría de lado a la UE y se acercará a Rusia.

Lo que trataría Mattarella es que un gobierno interino aprobara un presupuesto que se atuviera a lo estipulado por Bruselas para convocar elecciones en octubre o noviembre.

Será un otoño caliente en ese caso: al Brexit le sumaremos una Italia con Salvini al frente.